sábado, 31 de mayo de 2014

Dulce sentir



 



Queridos chicos y chicas: cada año me cuesta despedirme, separarme de vosotros, me alegra "dulcemente" la vida compartida, porque la enseñanza es eso en realidad, compartir la vida. Nuestros momentos de oración matinal, los momentos de alegría y risa, también los enfados, los sueños y el esfuerzo para llegar a la meta, las experiencias que surgen a raíz de los llamados momentos académicos, los extensos temarios, que parecen lo más importante, pero que, al final, cuando recordamos juntos este curso, se diluyen en el cariño que siempre nos queda, en la vida compartida.
 
Gracias a todos por vuestro cariño, por vuestras palabras. Cada año me hacéis sentir lo maravillosa que es esta vocación de la enseñanza. 

Y me hacéis vivir un duce sentir en el corazón, como nos dice san Francisco. Os quiero mucho. 
 

 

 


Dulce es sentir cómo en mi corazón
ahora humildemente está naciendo Amor.
Dulce es comprender que no estoy solo,
sino que soy parte de una inmensa vida,
que generosa brilla en torno a mí:
regalo Suyo, de su inmenso Amor.
Nos dio el cielo y las claras estrellas,
hermano sol y hermana luna,
la madre tierra con frutos, prados y flores,
el fuego, el viento, el aire y el agua pura,
fuente de vida para sus criaturas:
regalo Suyo, de su inmenso Amor.
 
 

Recordad la oración que nos enseñó san Francisco, recitada por san Juan Pablo II.  En las manos del Señor está  nuestra vida: 

 
 
 


 Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
 
 Amén
 
 
 
Que Nuestra Madre, como así la llamáis ya todos, os acompañe siempre en vuestro camino. Ya sabéis, tenedla siempre como guía segura. Recordad: "A Jesús, siempre por María".
 
En este día del Rosario bloguero, agradezco a Dios el regalo de vuestra vida en mi vida. Os guardo muy dentro.

Nuestra Ave María juntos, como tantas veces hemos compartido a lo largo del curso...Amén.
 
 
 

 

Que Dios os bendiga.
¡Gracias a todos!


 
Sábado, día del Rosario bloguero.
Recuerdo fiesta de Graduación, treinta de mayo, curso 2013-2014.
Paz y Bien. 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios :

  1. Que bonito tu post Rosa. Y pensar que esos niños los ha puesto el Padre Dios en mi manos para que yo también les enseñe, los moldee, los eduque. Tendría que ser la enseñanza una vocación como lo es ser catequista.¡Gracias por compartir! Dios te bendiga siempre.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Quien enseña a un niño con amor, conciencia, dedicación y respeto, merece toda mi admiración.

    Un abrazo enorme

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