jueves, 7 de octubre de 2010

Los bodegones de Monet




Naturaleza muerta con huevos (1907)



Naturaleza muerta con melón (1872)

 

 Tarro de duraznos (1866)



Naturaleza muerta con jarra, botella, pan y vino (1862-1863)



Faisanes y perdices (1879)



Naturaleza muerta con faisán (1869)
 
 
 
Salmonetes rojos (1869)



Naturaleza muerta con faisanes y avefrías (1879-1880)



Cesta de membrillos, uvas y peras (1882-1885)



Naturaleza muerta con trozo de carne (1862-1863)



Peras y uvas (1867)



Melocotones (1883)




Rama de naranjas (1884)



Rama de limones (1883)
 


Canasta con manzanas y uvas (1879)



Naturaleza muerta con flores y frutas (1869)



Claude Monet es considerado como uno de los fundamentos de la pintura contemporánea, además de ser uno de los pintores más coherentes, pues nunca se apartó del estilo impresionista.
 
Durante más de sesenta años, pintó sin tregua, elaborando una obra que encarna la más pura expresión del impresionismo. Aunque Monet sea indudablemente un pintor de paisaje, aborda en numerosas ocasiones los cuadros de figuras y los bodegones, siendo el primer pintor que rompe con la tradición barroca del fondo oscuro.
 
Referente principal del Pleinerismo, pintura al aire libre ("plein air"), sin embargo, no siempre el sol lucía o las nubes permitían salir de casa a pintar. En el largo invierno Monet solía pintar bodegones y cuadros del interior de su casa.
 
En el mes de septiembre de 1879, fallecía su primera esposa, Camille, lo que le sumió en un profundo dolor. Poco más tarde se echó encima el crudo invierno, en el que se alcanzaron temperaturas de hasta 25 grados bajo cero. Fue la ocasión en que Monet tuvo que recluirse en casa y pintar la mayoría de los pocos bodegones o naturalezas muertas que se le conocen. Pintar bodegones le relajó y le ayudó a recomponer su maltrecha economía.
 
En abril de 1883 se traslada a Giverny, lugar que elige para asentarse definitivamente, convirtiéndolo en su paraíso particular. De esta época de Giverny datan también algunos bodegones, con frutos recogidos en su propio huerto o huevos de su propio gallinero.

 
 
 
 

martes, 14 de septiembre de 2010

En la cocina con Monet II





Cuadernillo de recetas de Monet



Las tortitas. Claude Monet


Algunas de las recetas que recopiló Claude Monet en sus cuadernillos:






Galletas de queso



Mezclar bien 200 g de queso blanco y un huevo entero, añadir 100 g de harina, poco a poco, revolviendo bien. Cuando la mezcla esté homogénea, formar pequeñas galletas. Extenderlas con la mano y pocharlas en mantequilla caliente.





Sopa de tomates



Hacen falta: 4 tomates grandes, 1 cebolla pequeña, 1 cucharada sopera de azúcar en polvo, 1 cucharada sopera de mantequilla, 1 cucharada de café de harina, 1 cucharada de café de extracto de carne, 1 pizca de bicarbonato sódico, laurel, perejil, sal. 

Cortar los tomates en cuartos y ponerlos en una cazuela con el extracto de carne, 2 ramas de perejil, 1 hoja de laurel, el bicarbonato y el azúcar. Hacer que hierva suavemente hasta que los tomates estén cocidos.

En otra cazuela, fundir la mantequilla, añadir la cebolla cortada en rodajas y cocinar sin parar de remover. Añadir la harina y seguir removiendo. La cebolla y la harina no se deben dorar. Añadir un poco del jugo de los tomates y mezclar todo. Salar, pasar la sopa por el pasapurés, recalentar y servir.






Cebollas blancas rellenas


Blanquear las cebollas y retirar el corazón. Rellenarlas con una farsa compuesta de resto de asado de cerdo, de pollo o de hígado de ternera. Añadir cebollino., hierbas, Gruyère rayado y huevo duro. Cubrir con queso rayado, meter al horno y servir caliente o frío, según el gusto.




Pichones forestière



Dorar los pichones con manteca de cerdo. Retirarlos cuando hayan tomado un bonito color y colocar en su lugar una cama de zanahorias cortadas en rodajas, champiñones de París fileteados y cebollas en aros. Añadir apio en rama picado fino. Cuando todas las verduras estén bien pochadas colocar los pichones y cubrirlos con las mismas verduras. Sazonar, mojar con jugo de carne y Cognac. Cerrar herméticamente la olla con un cordón de pasta. Cocer durante 1 hora/hora y media, según la edad de los pichones.






Tarta Tatin



Hacen falta. 250 g de harina, 250 g de mantequilla, 1 yema de huevo, 1 pizca de sal, 6 manzanas reinetas, 5 cucharadas grandes de azúcar en polvo.

Para la pasta: Cortar la mantequilla en trozos pequeños. Disponer la harina en volcán, poner en el centro el azúcar, la sal, las yema de huevo y la mitad de un vaso de agua tibia, amasarlo todo y después añadir la mantequilla, Extender con el rodillo y dejar reposar 1 hora, volver a extender hasta obtener un espesor de pasta como de 1 cm.
Pelar las manzanas, trocearlas, colocarlas en el fondo de un molde con la mantequilla troceada y el azúcar en polvo. Cubrir con la pasta. Hornear a horno fuerte durante 45 minutos. Desmoldar dando la vuelta y servir.






Crema de té



Hacer una infusión con 6 cucharadas pequeñas de té de Ceilán y té verde mezclados en leche caliente (1 litro) y endulzado con 250 g. de azúcar. Remover para diluir el azúcar. Tapar el recipiente y dejar enfriar. Cuando la leche esté casi fría, añadir 6 yemas de huevo batidas. Batir a continuación y colar. Poner al Baño María a fuego fuerte.







En la cocina con Monet I







La cocina








El comedor







Vista del maravilloso jardín:

"Un jardín como éste no se parece a nada..." decía Claude Monet





Casa de campo de Monet en Giverny



El pintor Claude Monet (París 1840 - Giverny 1926) pasó a la historia por ser uno de los fundadores del movimiento pictórico conocido como “Impresionismo”. Monet estaba enamorado de la naturaleza, del agua, de la luz, de las flores y los capturó con una delicadeza casi poética en sus celebres y sublimes paisajes. Su amor por la naturaleza y la necesidad de estar más cerca de ella lo llevó a mudarse en 1883 a Giverny, un pequeño pueblo a orillas del Sena a casi 70 kilómetros de Paris. Allí se instaló en una pintoresca casa de campo rodeada por una hectárea de terreno. Rodeado de un paisaje bucólico y tranquilo, pudo dedicarse plenamente a sus tres pasiones: la naturaleza, la pintura y la gastronomía.

Bajo su dirección, un equipo de jardi­neros consigue crear un entorno de gran belleza, con plantas y árboles, tanto autóctonos como importados, un estanque de nenúfares y un puente japonés, que serán el motivo principal de sus cuadros a partir de su instalación en Giverny. Aquí vivió durante 40 años.

Era un apasionado del buen vivir. Amaba la cocina, a la que consideraba un verdadero arte, y había creado una rutina diaria en torno a la pintura y a la mesa, en la que los horarios relativos a la luz lo condicionaban todo. Almorzaba a las 11 y 30 de la mañana, y por la noche se acostaba a hora temprana, cuando caían las últimas luces: ya no tenía nada que pintar.
Era un gozador de la vida que había establecido un vínculo armónico entre la cocina, el arte y el jardín.
En Giverny, Monet vivió con su segunda esposa Alice Hoschedé y ocho hijos, incluyendo los dos que había tenido con su primera mujer, tempranamente fallecida, Camille Doucieux. Era un excelente gourmet, y muchas de sus recetas son ya platos clásicos de la cocina francesa, como la tarta Tatin –bautizada así en honor de sus amigas, las hermanas Tatin–, que el pintor reelaboró añadiendo a las manzanas reinetas el toque de la crema pastelera.

La cocina de Giverny era una parte integral de este universo bucólico y colorido creado por Monet. Ningún detalle se descuidaba en la cocina del día a día, así como también en las celebraciones en las que el pintor recibía a sus numerosos amigos, entre los que se encontraban Cezánne, Renoir, Sisley, Pissarro, Matisse, John Singer Sargent y el presidente Clemenceau. En este sitio, que invitaba a la contemplación y al deleite, el buen comer ocupaba un lugar privilegiado y esencial. Los amigos de Monet comentaban lo bien que se comía y elogiaban la cálida acogida que el pintor daba a sus comensales, así como también el entorno magnífico que rodeaba a la mesa.

La mesa en Giverny recibía la importancia que toda mesa merece. Para Monet, no bastaba solo el contenido de los platos, sino que también era fundamental rodear a la mesa de una atmósfera especial.

Monet llevaba cuadernillos de cocina en los que apuntaba sus recetas e ideas culinarias, éstos fueron descubiertos en su archivo tras su muerte. Ellos atestiguan la particular importancia que el pintor daba a los productos de temporada, a la cocina regional y a la calidad de cada uno de los ingredientes. Pero tal vez el punto más importante para Monet era concebir cada comida como una fiesta, como un acto de celebración en el cual se comparten momentos agradables, se conversa, se intercambia ideas y se disfruta de la compañía de amigos y familiares. Cabe destacar que Monet no cocinaba, pero le encantaba rondar por la cocina y encargarse de todo lo relacionado a la misma. El mismo se ocupaba de ir al mercado y seleccionar personalmente todos los ingredientes, controlaba y armaba los menús y se encargaba de la disposición de los comensales en la mesa. 

Como Monet no cocinaba, su recetario era más bien una recopilación de recetas de los platos que se preparaban en Giverny. La única receta propia que se conoce son unas setas asadas con aceite de oliva. En sus cuadernillos se encontraban también recetas de sus amigos, entre las que destacan la “Bouillabaise de Morue” de Cezánne, y otras recetas de la esposa de Renoir y Jean Millet (bollitos). Los platos servidos en Giverny eran sencillos, tradicionales y sin exageradas sofisticaciones. El almuerzo de Giverny era servido puntualmente a las 11:30. La entrada consistía de dos ensaladas. Una era aderezada personalmente por Monet, quien siempre le ponía mucha pimienta y aceite de oliva. Como al resto de la familia le parecía muy fuerte siempre había otra ensalada con un aderezo menos picante. Luego se servía una sopa, un plato de legumbres y un plato de fondo de pescado o carne. El postre variaba cada día. Al terminar el postre se servía té con galletitas. La cena, servida puntualmente a las 7:00 consistía de una ensalada, una sopa, un plato de huevos, un plato de aves y a veces un plato de fiambres locales. Cada 14 de Noviembre, Claude Monet celebraba su cumpleaños comiendo su plato favorito: Becada (una especie de perdiz) y tomando abundante champagne Veuve Clicquot, que era el favorito y el único que bebía Monet.

Otra costumbre en la casa de Monet eran los picnics en los jardines, en los cuales los comensales disfrutaban de los platos así como también del encanto de los jardines de Giverny.









miércoles, 21 de julio de 2010

La comida (almuerzo) en el Arte IV





El almuerzo. Adolfo Estrada (s. XXI. España)




La hora del almuerzo. Zinaida Serebryakova (s. XIX. Rusia)




Almuerzo en el campo. Berthe Morisot (s. XX. Impresionismo. Francia)




Almuerzo en el campo. P. A. Renoir (s. XX. Impresionismo. Francia)




La comida de la mañana. William Adolphe Bouguereau (s. XIX. Academicismo. Francia)




Confidencias en la comida. Fernand Toussaint (s. XIX. Postimpresionismo. Bélgica)




La comida. Phillips Fox (s. XIX. Impresionismo. Australia)




El jardín de la taberna. Jan Steen (s. XVII. Barroco. Holanda)




El buffet. Jean-Louis Forain (s. XIX. Impresionismo. Francia)




El almuerzo. Pierre Bonnard




La comida de la mañana. Pierre Édouard Frère (s. XIX. Realismo. Francia)




Almuerzo. Gustave Caillebotte (s. XIX. Impresionismo. Francia)





La comida del pequeño Jean Gosset en Normandía. Édouard Vuillard (finales del s. XIX. Nabis. Francia)




La comida. Louise Gadbois (s. XX. Canadá)




Las bodas de Caná. Gérard David (s. XV. Renacimiento. Pintura Flamenca)




Cristo en casa de los campesinos. Fritz von Uhde (s. XIX. Realismo. Alemania)




Cristo en casa de Simón. Dirk Bouts (s. XV. Renacimiento. Países Bajos)




San Benito y los monjes en el refectorio. Giovanni Antonio Bazzi S. XV-XVI Renacimiento-Manierismo. Italia)




El almuerzo de los segadores de heno. Julien Dupré (s. XIX. Realismo. Francia)




Comida bajo la lámpara. Pierre Bonnard (finales del s. XIX. Nabis. Francia)




Después de la comida. Édouard Vuillard (finales del s. XIX. Nabis. Francia)




El almuerzo de las lavanderas. Jean Eugène Buland (s. XIX. Realismo. Francia)




Almuerzo en el jardín. Anna Ancher (s. XIX. Impresionismo. Dinamarca)




Preparando la mesa. Michael Ancher




Comida en Skagen. Michael Ancher




Comida en el jardín. Michael Ancher (s. XIX. Impresionismo. Dinamarca)




El comedor. Berthe Morisot (s. XIX. Impresionismo. Francia)




Carlos III comiendo ante su Corte. Luis Paret y Alcázar (s. XVIII. Rococó. España)




Almuerzo con Otto Benzon. Peder Severin Kroyer




La comida con los pintores de Skagen. Peder Severin Kroyer (s. XIX. Impresionismo. Noruega-Dinamarca)



La comida en el invernadero. Louise Abbéma (s. XIX. Impresionismo. Francia)