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domingo, 27 de febrero de 2022

...






Silabeas el alba igual que una palabra.

Salmo





lunes, 13 de abril de 2020

De ventana a ventana, un canto a María








En Plaza de Pilatos de Sevilla, un vecino que es tenor, canta desde su casa el Ave María de Fátima durante el confinamiento del coronavirus. He leído que le acompañan las religiosas del monasterio cercano.

Muy bonito.

El trece de mayo la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría.
Ave, ave, ave María (bis)

A tres pastorcitos la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón.
Ave…

Haced penitencia, haced oración;
por los pecadores implorad perdón.
Ave…

El Santo Rosario constantes rezad
y la Paz del mundo el Señor dará.
Ave…





sábado, 14 de marzo de 2020

Stella Coeli exstirpavit








Canto Gregoriano.

Himno "Stella Coeli exstirpavit" para rezar en tiempo de epidemias.




Stella caeli exstirpavit
Quae lactavit Dominum
Mortis pestem quam plantavit
Primus parens hominum.
Ipsa Stella nunc dignetur
Sidera compescere,
Quorum bella plebem caedunt
Dirae mortis ulcere.
O piisima Stella Maris
A peste succurre nobis;
Audi nos, Domina;
Nam Filius tuus nihil negans
Te honorat.
Salva nos Jesu pro quibus
Virgo mater te orat!



Los versos de esta oración durante una epidemia son de una homilía sobre la Natividad de san Pedro Damasceno, Obispo de Damasco, siglo VIII. Este texto fue ofrecido en una tarjeta por san Bartolomé, que apareció en las Clarisas de Coímbra, en Portugal, mientras que la ciudad fue devastada por la peste en 1317, para que lo recitaran. El convento se salvó. 

Este monasterio fue refundado en 1314 por la reina Isabel de Aragón (1271 † 1336), esposa de Denis I rey de Portugal, ella tomó el velo y murió allí. Es más conocida como santa Isabel de Portugal.







domingo, 16 de septiembre de 2018

No basta




El buen samaritano. Vincent van Gogh



La devoción no basta.

Tú no te andas con rodeos, Señor.
Tú fustigas todo formulismo hipócrita,
el mío y el de mis vecinos,
el del sacerdote o el levita de turno,
el de todos los santurrones
y rezadores impenitentes
que no paran de recitar padrenuestros.
A todos nos interpelas enérgicamente
y nos invitas a no confundir
la práctica de una religión
con las exigencias de la conversión verdadera.
Nos recuerdas que no basta
con creer con la cabeza,
sino que es preciso creer también
con el corazón y con las manos.
Líbranos, Señor, de la frecuente tentación
del formalismo religioso.
Haz que tu Iglesia se abra
a todos los hombres de la tierra
rechazados y abandonados
en los márgenes de nuestra historia.
Ayúdanos a todos,
practicantes o no,
a hacernos prójimos
de todo ser humano
herido en su cuerpo o en su corazón
al que encontremos tirado
al borde del camino.
Ayúdanos a todos
a ser "buenos" samaritanos,
para que el Reino del amor
germine en nuestra tierra,
y ya no haya en ella
judíos, griegos, ni paganos,
sino hijos de un mismo Padre.



En el corazón mismo de la Buena Noticia cristiana: La parábola del Buen Samaritano (Lc. 10, 25-37).

A la pregunta sobre la identidad de nuestro prójimo, Jesús responde con una singular historia: el relato de un hombre que es asaltado por el camino, y que recibe socorro no de parte de la gente oficialmente religiosa, como cabría esperar, sino de un simple individuo, que, encima, es un samaritano, es decir alguien que no comulga con la fe común de los judíos. 

Con esta parábola Jesús nos enseña el secreto de la verdadera religión: la misericordia.
El Buen Samaritano sigue sacudiendo la conciencia de los hombres y mujeres de hoy.






jueves, 2 de noviembre de 2017

Dime, Jesús, tu nombre verdadero






Dime, Jesús, tu nombre verdadero
para que yo te alcance de una vez y para siempre:
has de ser Tú el que me lo digas, corazón a corazón.
No he de buscarte, Tú me buscas,
Tú el que siempre estás viniendo.
No estás lejos, más Tú en mí que yo mismo,
y me has hecho uno contigo.
Tú tan grande y tan conmigo,
tan Dios y tan humano:
yo ante Ti, todo admiración y pasmo
y, a la vez, tan en casa y en familia.
Tú mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
mi meta y fundamento; mi premio y mi perdón,
mi verdad; la vida por quien vivo
y mi camino, mi fe y mi confianza;
mi fuerza, mi roca, mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia;
Tú mi oficio y mi tarea,
mi norma única y mi ley,
el aire que respiro;
la referencia única de lo que soy y hago;
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su miseria;
la esperanza por la que lucho para el mundo y mis hermanos.

Dime, por fin, tu nombre deseado;
porque repito mil nombres y nunca es del todo el tuyo.
Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
dímelo Tú, para que se lo diga a todos,
pues les hace falta a los que penan, y a los vencidos,
a los solos, a los que no pueden ya más ni ven salida,
a los agobiados de soportar la carga de vivir,
a los oprimidos por los que medran sobre ellos;
a los que distraídos u orgullosos,
que ni siquiera saben que te necesitan
y se están muriendo de sí mismos;
a los que se mueren de ganas y buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida
y piden prodigios, demostraciones, sin aceptar ser amados;
a los que te arrinconan como pieza de museo
o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.

Dinos, Jesús, tu nombre, quién eres,
y que nos cambie y nos haga el mundo en paz y vividero,
porque solos no podemos conseguirlo.
O hazme a mí mismo, si Tú quieres,
tu nombre, repetido, vivo; tu imagen,
tu presencia aquí y ahora en ti y contigo.

In memoriam, Vicente Marqués, SJ




"Pie Jesu", Requiem, Gabriel Fauré.




jueves, 9 de marzo de 2017

Hablar con Dios





W. A. Bouguereau (detalle)



Gran parte de mi vida la pasé hablando de Dios.
No lograba hacerme amigo de Dios.
Hablaba de Él y lo hacía convencido.
Hasta que un día me convencí
de que todo quedaba en ideas
y entonces cambié.
Comencé a hablar con Dios y a Dios.
En vez de hablar de Dios a los demás,
comencé a hablar personalmente con Dios.
Y aquí algo comenzó a cambiar.

Ya no era la cabeza que trabajaba pensando en Él.
Fue el corazón el que fue cambiando en mí.
Es que, no es lo mismo hablar de alguien,
que hablar con alguien.

No es lo mismo hablar de Dios que hablar con Dios.
No es lo mismo saber cosas de Dios
que sentirle y experimentarle.
No es lo mismo tener ideas de Dios,
que sentir a Dios en el corazón.

Las ideas nos hacen intelectuales de Dios.
Los sentimientos nos hacen los místicos de Dios.
Las ideas nos convierten en los maestros sobre Dios.
La experiencia nos convierte en testigos de Dios.
No es lo mismo decir “sé cosas de Dios”,
que decir “yo experimenté a Dios”.

Tenemos que hablar de Dios.
Pero antes tenemos que hablar con Él.
Quien sólo habla de Dios, puede ser un maestro que enseña.
Quien habla con Dios, puede ser un místico que lo vive.

J. Jáuregui


Gracias.




jueves, 21 de julio de 2016

El hueco de tus manos ...





George Kotsonis




Préstame, Padre, el hueco de tus manos,
espacio de ternura y de grandeza.
Préstame, Padre, el hueco de tus manos suaves
para que en el recline mi cabeza
y duerma mis temores como un niño
confiado en la bondad de tu cariño
que vela porque no me pase nada.
Será mi sueño tibio y transparente
de una serenidad insospechada.
Préstame, Padre, el hueco de tus manos,
para que en él espere a la alborada.
Arrópame con esa tu mirada
que es a la vez arrullo y es abrigo,
y si algo en esta noche me pasara
¿qué me puede importar si estás conmigo?


Oración para el descanso de la noche
(Recogida en Burgos por Juan José Jiménez Díaz)












sábado, 21 de mayo de 2016

Que yo te vea







En el antiguo Egipto encontramos  el  testimonio de un hombre ciego, pidiendo a la divinidad que le restituyera la vista. Atestigua algo universalmente humano, como es la pura y sencilla oración de petición hecha por quien se encuentra en medio del sufrimiento, y este hombre reza:

«Mi corazón desea verte… Tú que me has hecho ver las tinieblas, crea la luz para mí. Que yo te vea. Inclina hacia mí tu rostro amado».
«Que yo te vea»: aquí está el núcleo de la oración.”

Benedicto XVI, Catequesis sobre la oración




En este día que amanece
A Antonio Gamoneda

El alma grita doliente en luz
de intermitentes estrellas, versos
amigos penetrando silencios, ecos.
Silente soledad soldada al ser
del mundo, al sideral polvo
que levanta una Voz infinita.
Poeta: vida desvelada, revelada
a los misterios del hombre sucesivo.
Eres ya transparencia, luz
de una Edad que el tiempo ahonda,
voz genuina al son del alba.

Guillermo Urbizu






Hymn of the Cherubim, Piotr Illitch Tchaikovsky.

Verdaderamente hermoso.





miércoles, 20 de enero de 2016

Un día me miraste





Robert Mapplethorpe



Un día me miraste
como miraste a Pedro...
No te vieron mis ojos,
pero sentí que el cielo
bajaba hasta mis manos.
— ¡ Qué lucha de silencios
libraron en la noche
tu amor y mi deseo!—
Un día me miraste
y todavía siento
la huella de ese llanto
que me abrasó por dentro.
Aún voy por los caminos
soñando aquel encuentro..,
Un día me miraste
como miraste a Pedro...


 Ernestina de Champourcín, Emaús.







Señor, yo vengo,
yo confieso,
aquí postrado,
encuentro mi descanso,
sin Ti,
me derrumbo,
Tú eres el único que
guía mi corazón.

Señor, te necesito
Oh, te necesito,
a cada hora te necesito
mi única defensa,
mi guía,
Oh, Dios, cuánto te necesito.

Donde abunda el pecado,
sobreabunda tu gracia,
donde Tú estás
es donde se halla la gracia,
donde Tú estás,
Señor, soy libre,
la santidad es Cristo en mí.

Señor, te necesito
Oh, te necesito,
a cada hora te necesito
mi única defensa,
mi guía.

Oh, Dios, cuánto te necesito.
Así que enseña mi canción
a levantarse hacia ti,
cuando la tentación
venga a mi camino,
cuando no pueda
sostenerme
caeré en Ti,

Jesús, Tú eres mi esperanza
y mi sustento.
Señor, te necesito ...





sábado, 27 de junio de 2015

Un ruego

 
 
 

   
 
Y más que nada os ruego que os ejercitéis en la oración, que hagáis de este ejercicio algo necesario para vuestra vida, que pongáis tal empeño en su práctica, que no exista motivo, argumento ni razón suficiente para dejar un solo día vuestra oración.
 
San Pedro Poveda: "Jesús, Maestro de oración".
 
 
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.
Feliz día.
Hasta el lunes, no llevo el ordenador a reparar. Apenas me deja entrar ni visitaros.
Que tengáis un buen fin de semana y ¡hasta pronto!
 
  
 
 
 

miércoles, 24 de junio de 2015

Acción de gracias




Himno de acción de gracias

Amazing Grace (conocido en algunas regiones hispanohablantes como "Sublime gracia") es un himno cristiano escrito por el clérigo y poeta inglés John Newton (1725-1807) y publicado en 1779. La composición, una de las canciones más conocidas en los países de habla inglesa, transmite el mensaje cristiano de que el perdón y la redención es posible a pesar de los pecados cometidos por el ser humano y de que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la gracia de Dios. 

Y una oración de abandono que me viene muy bien en estos momentos de mi vida:


Padre: Me pongo en tus manos. 
Haz de mí lo que quieras. 
Sea lo que sea, te doy las gracias. 
Estoy dispuesto a todo. 
Lo acepto todo, con tal que tu voluntad se realice en mí
y en todas tus criaturas.
Es lo único que deseo, Padre. 
Te confío mi vida, te la doy, Dios mío, 
con todo el amor de mi corazón, 
porque te amo y me es una necesidad de amor darme,
ponerme en tus manos sin reservas, 
con una infinita confianza, 
porque tú eres mi Padre. 


(Beato Charles de Foucauld)






jueves, 30 de abril de 2015

Dime tu nombre

 
 
 
 
 
Quiero conocerte como eres. Tu imagen sobre mí bastará para cambiarme.
 
Pedro Arrupe
 
 
Dime, Jesús, tu nombre verdadero para que yo te alcance de una vez y para siempre:
has de ser Tú el que me lo digas, corazón a corazón.

No he de buscarte, Tú me buscas, Tú el que siempre estás viniendo.
No estás lejos, más Tú en mí que yo mismo, y me has hecho uno contigo.
Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano:
yo ante ti, todo admiración y pasmo y, a la vez, tan en casa y en familia.

Tú mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado, mi meta y fundamento:
mi premio, y mi perdón, mi verdad; la vida por quien vivo y mi camino,
mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca, mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia; Tú mi oficio y mi tarea, mi norma única y mi ley,
el aire que respiro; la referencia única de lo que soy y hago:
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
el corazón con el que amo el mundo y su miseria;
la esperanza por la que lucho para el mundo y mis hermanos.
 
Dime, por fin, tu nombre deseado; porque repito mil nombres y nunca es del todo el tuyo.
 
 


 

Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser, dímelo Tú, para que se lo diga a todos,
pues que les hace falta a los que penan, y a los vencidos, a los solos,
a los que no pueden ya más ni ven salida, a los agobiados de soportar la carga de vivir,
a los oprimidos por los que sobre ellos medran; a los que, distraídos u orgullosos,
ni siquiera saben que te necesitan y se están muriendo de sí mismos;
a los que se mueren de ganas y buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones,
sin aceptar ser amados; a los que te arrinconan, pieza de museo o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.
 
Dinos, Jesús, tu nombre, quién eres, y que nos cambie
y nos haga el mundo en paz y vividero, porque solos no podemos conseguirlo.
O hazme a mí mismo, si Tú quieres, tu nombre, repetido, vivo;
tu imagen, tu presencia aquí y ahora en ti y contigo.

Vicente Marqués SJ



Para Militos.




 

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Dónde estás?

 
 
 
  
 
Madre Sagrada, ¿dónde estás?
esta noche me siento partido en dos,
he visto las estrellas caerse del cielo,
Santa Madre, no puedo evitar llorar.

Oh, necesito tu ayuda esta vez,
para pasar esta solitaria noche.
Dime, por favor, en qué lugar girar,
para encontrarme nuevamente.

Santa Madre, escucha mi oración,
de alguna forma sé que estás allí todavía.
Por favor, dame algo de paz mental,
que se lleve este dolor.

No puedo esperar, no puedo esperar, no puedo esperar, por más tiempo.
No puedo esperar, no puedo esperar, no puedo esperar, por ti.

Santa Madre, escucha mi llanto,
he maldecido tu nombre cientos de veces.
Siento la ira corriendo por mi alma,
Santa Madre, no puedo mantener el control.

Oh, siento que el fin llegó,
mis pies no correrán más.
Tú sabes que preferiría estar
en tus brazos esta noche.

Cuando mis manos no toquen más,
ni mi voz permanezca, me desvaneceré.
Santa Madre, entonces estaré
acostado, a salvo en Tus Brazos.
 
 
 
En este concierto, Eric Clapton interpretó esta canción que escribió para la Santísima Madre, junto con Luciano Pavarotti y un magnífico coro Gospel.

Las palabras de la canción son una verdadera oración. En sus memorias: The Autobiography, el músico escribe sobre un momento de hundimiento que tuvo durante su rehabilitación en 1987:

"Yo estaba en la desesperación total", escribió Clapton. "En la intimidad de mi habitación, pedí ayuda. No tenía ni idea de con quién creía que estaba hablando, yo sólo sabía que había llegado al límite de mis fuerzas ... y, poniéndome de rodillas, me rendí. A los pocos días me di cuenta de eso ... Había encontrado un lugar, un lugar que siempre había sabido que estaba allí, pero que nunca realmente quería ni necesitaba, ni creía en él. A partir de ese día hasta hoy, nunca he dejado de rezar por la mañana, de rodillas, de pedir ayuda, y por la noche, para expresar gratitud por mi vida y, sobre todo, por estar sobrio".




Tú eres ...






Tú eres santo,
Señor solo Dios,
que obras cosas maravillosas.


Tú eres fuerte,
Tú eres grande,
Tú eres altísimo,
Tú eres rey omnipotente,
Tú, Padre Santo,
Rey del cielo y de la tierra.


Tú eres Trino y Uno,
Señor, Dios de los dioses.
Tú eres el bien,
todo bien,
el sumo bien,
el Señor Dios vivo y verdadero.

Tú eres amor y caridad,
Tú eres sabiduría,
Tú eres humildad,
Tú eres paciencia,
Tú eres belleza,
Tú eres mansedumbre,
Tú eres seguridad,
Tú eres calma,
Tú eres alegría y gozo,
Tú eres nuestra esperanza,
Tú eres justicia,
Tú eres templanza,
Tú eres toda nuestra riqueza y suficiencia,
Tú eres toda nuestra dulzura,
Tú eres nuestra vida eterna,
grande y admirable Señor,
Dios omnipotente,
misericordioso salvador.


 Amén





domingo, 15 de marzo de 2015

Holy Mother

 
 
 
Rafael de Sanzio. Esbozo de la Virgen María del mismo Rafael para la obra La Sagrada Familia. 
 Museo del Prado
 
 

Una bella oración, Santa Madre...
 


 
 
Me ausentaré del blog durante una semana, aproximadamente. 
Quiero tomarme unos días para descansar.
Hasta pronto.
 

 
 
 
 

miércoles, 28 de enero de 2015

Enséñame...

 
 
 
 
 
Eres, Señor, inundación,
eres derroche.
Como una linfa silenciosa
empapas todo lo que es y lo que somos.
Eres un Dios vertido.
Déjame recogerte, cribarte
como pepitas de oro en las arenas
del río de la vida.
 
Que yo te busque, te halle y te regale
como oro escondido que no es mío;
es de todos.
No permitas que yo te acaudale,
te reserve y te guarde.
Que no me satisfaga
el cuidarte y limpiarte
como pieza curiosa de un museo
para el turismo humano.
 
Enséñame a perderme. Y que me pierda.
Dispón de lo que es tuyo.
Viérteme donde Tú quieras,
Señor, con tus dos manos.
Siémbrame sin medida, a tu voleo.
Que no me guarde, trigo sin pudrirme
y sin dejar espiga que engrose tu granero.
Que del pan que Tú eres y me haces,
se han de saciar miles de hambres.
 
Toma, Señor, lo que me diste
y lo más tuyo y mío:
mi poder decidir sobre mi mismo.
Decido ser amor y gracia como Tú.
¡Eso me basta!
 
 Enséñame a perderme y que me pierda. Ignacio Iglesias, SJ.
(1925-2009).

.
Gracias, querida Tomasina.



 

jueves, 30 de octubre de 2014

Orar con los salmos

 
 
 
 


SALMO 138, I-II
Dios está en todas partes y lo ve todo

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.




Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Dios mío, ¡si matases al malvado,
si se apartasen de mí los asesinos
que hablan de ti pérfidamente,
y se rebelan en vano contra ti!

¿No aborreceré a los que te aborrecen,
no me repugnarán los que se te rebelan?
Los odio con odio implacable,
los tengo por enemigos.]

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
  

 

sábado, 30 de agosto de 2014

La danza del Espíritu





Para ser buen bailarín contigo
no es preciso saber adónde lleva el baile.
Hay que seguir,
ser alegre,
ser ligero y, sobre todo, no mostrarse rígido.
No pedir explicaciones de los pasos que te gusta dar.
Hay que ser como una prolongación ágil y viva de ti mismo
y recibir de ti la transmisión del ritmo de la orquesta.
No hay por qué querer avanzar a toda costa
sino aceptar el dar la vuelta,
ir de lado,
saber detenerse y deslizarse en vez de caminar.

 


 Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos
si la música no formara una armonía.
Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que para las viejas almas
que hacen de inmóvil fondo
en el alegre baile de tu amor.
 
   
 
 
Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile,
como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
Señor, ven a invitarnos.
 
Madeleine Delbrêl
 
 
 

Sábado, día del Rosario bloguero.

¡Feliz día!




 

viernes, 8 de agosto de 2014

Bendita sea tu pureza...

 
 
 
 Rosalba Carriera. Madonna

 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía,
morir sin tu bendición.

Amén.


 
En el día dedicado a santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, quien recibió de las manos de María el Santo Rosario, un regalo para la conversión del mundo.
 
 




 

lunes, 7 de julio de 2014

¡Buenas vacaciones!







Estos vídeos se los dejé a mi hija la mayor en un momento de exámenes, hace dos años. ¡Somos un equipo!, le decía.
Gracias, en todo momento me he sentido parte de un equipo en este blog, ¡resistiendo juntos!







Os deseo a todos buenas vacaciones. Os siento en todo momento muy cerca, a los presentes y a los que se han ido (queridos Hoja y Clarissa), que permanecen muy dentro. Gracias por vuestra compañía, querida familia bloguera; así os siento, como parte de mi familia.
Me tomaré un descanso en el blog. Aprovecharé para limpiar a fondo la casa, disfrutar en familia, mimarlos, que se lo merecen, retomar sin prisas esas charlas con mis amigas, descansar, leer tranquilamente, pasear, contemplar la naturaleza... e intensificar los momentos de oración. Os llevo dentro de mi corazón.

Y una reflexión que encontré el otro día en este blog, que leo siempre, un mensaje de esperanza, para meditar en silencio:

"El mensaje de esperanza que te ofrece el contemplativo, no consiste en que tengas que buscar tu camino a través de la jungla de palabras y problemas que hoy envuelven a Dios, sino que "Dios te ama", lo entiendas o no, que está presente en ti, que habita en ti, que te llama, que te salva y te ofrece un conocimiento y una luz que no tienen comparación con nada que hayas encontrado en los libros u oído en los sermones.

El contemplativo no tiene nada que decirte, sino alentarte y asegurarte que si te atreves a penetrar en tu propio silencio, a caminar en la soledad de tu propio corazón, y a arriesgar el compartir esa soledad con el otro solitario que contigo y a través de ti busca a Dios, llegarás a encontrar la luz y la capacidad para hallar lo que está más allá de todo lo que se puede decir o explicar, ya que está demasiado cerca para poderse explicar: la íntima unión en las profundidades de tu propio corazón entre el Espíritu de Dios y tu más recóndito y oculto yo, de modo que tú y Él seáis en verdad un solo espíritu".


Thomas Merton
(El Camino monástico).


¡Buenas vacaciones querid@s  amig@s!