Olga Kvasha
"Los árboles enamorados eran dos castaños que parecían volcarse uno sobre otro formando por arriba una cúpula verde, llena de sombra. En realidad, no se llegaban a tocar y, si te fijabas bien, entre las ramas se dibujaban ríos de aire. Pero no nos fijábamos bien porque precisamente lo que nos gustaba era que se abrazaran. Uno ve lo que quiere ver".
Una obra entrañable, hermosa, divertida, que invita a la reflexión bajo la atenta y tierna mirada de una niña, la propia autora, que relata sus vivencias de la niñez.
Paloma señala que le gustan los árboles y los pájaros.
Gracias, Paloma, un verdadero placer.

