Un espectáculo digno de ver.
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lunes, 2 de abril de 2018
sábado, 17 de marzo de 2018
El pobrecito de Asís
"Pobrecito, Francisco de Asís", de Mariano Moro.
Una obra sobre la vida de san Francisco de Asís, con solo dos actores, magníficos, Patricio Paz, como san Francisco, y José Toccalino que da vida a doce personajes.
Nos transportan al mundo medieval, a un incendio de Amor. Una obra narrada en lenguaje actual, interactiva, dinámica y contundente en su mensaje, “Pobrecito” nos convoca a recibir la energía vital de este Santo que transformó la visión entera de la espiritualidad. Todo se volvió bello a su paso, se asiste a la transformación que vivieron todos los seres que él tocó: su padre, el Obispo, un leproso, el Papa, sus hermanos de la orden, el Sultán de Tierra Santa, los pájaros, un lobo asesino, una noble dama. Todos sufrirán una metamorfosis ante su presencia. Encuentros y diálogos con matices lúdicos, humorísticos, poéticos, filosóficos, religiosos y dramáticos que definen a este trovador, “el juglar de Dios”. Inspiró y conmovió a cada persona que encontró en su camino hacia la iluminación.
San Francisco sigue siendo un ejemplo para todas las épocas.
San Francisco sigue siendo un ejemplo para todas las épocas.
sábado, 17 de junio de 2017
viernes, 13 de enero de 2017
Una generación 'blandita' ...
Una charla que debería hacer reflexionar a los padres que creen que dando todo a sus hijos les están haciendo un favor en la vida.
El experto en liderazgo Simon Sinek ofrece una visión del comportamiento de los millennials (grupo de personas nacidas aproximadamente en 1984 y después) en el lugar de trabajo.
lunes, 26 de diciembre de 2016
domingo, 6 de noviembre de 2016
Dios es un Caballero
Niño explica la existencia de Dios, y qué bien lo hace.
"Yo no creo porque veo, yo veo porque en Él creo"...
viernes, 24 de junio de 2016
Para escuchar ...
Muchas inquietudes de muchos españoles - de las que ningún partido habla - se responden. Entre otras, y la más importante para mí, la defensa del derecho a la vida o la revisión del Estado de las Autonomías, que nos ha llevado al País que más políticos y cargos públicos tiene de la Unión Europea.
La Política no es sólo la economía, existen los valores, y nuestros políticos se han olvidado de ello.
Jamás votaré a un partido que no defienda el derecho a la vida. Es sagrado.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Había una vez dos veces
Dos deliciosos cuentos ... Había una vez dos veces ...
Una vez y otra vez, formaban la familia a veces ...
Y La niña que solo sabía pintar ...
domingo, 25 de octubre de 2015
sábado, 19 de septiembre de 2015
Para ver ...
"Estoy seguro de que cada adulto que me escucha alguna vez estuvo de 20 semanas en el vientre, y podemos mirarnos unos a otros y entender que la única diferencia entre ese bebé en el vientre y cualquiera de nosotros, ahora… ¡Es TIEMPO!
Es un ser humano de quien hablamos".
Senador James Lanford
Discurso pronunciado el 16 de julio 2015 en el Senado por James Lankford, senador de Oklahoma, cuando ya se conocía el primer vídeo grabado de forma encubierta por actores que fingieron estar interesados en comprar tejidos de bebés abortados; en el vídeo la directora principal de servicios médicos de Planed Parenthood, explica que venden órganos de bebés abortados…
Por fin se comienza a hablar claro. Pero es un ser humano no a las veinte semanas, sino desde el principio de su concepción. La vida humana es sagrada desde el principio
domingo, 30 de agosto de 2015
Sobre la amistad digital
Un artículo muy interesante:
No existe la amistad digital
Publicado el Jueves, 27 Agosto 2015 09:00
Dejemos de engañarnos y falsear tristemente las palabras. Asumamos la cruda realidad y despertemos del apacible sueño de la caverna. No existe la amistad atrapada en el mundo digital. Ni tampoco sirve para mantener un trato más cercano con nuestros verdaderos amigos. ¡Cómo vas a conocer a alguien de verdad y dejarte conocer como eres! Lo único que hay en la red es puro egoísmo, emocional nostalgia de sí mismo cuando no se ha dedicado suficiente tiempo a conocerse y quererse bien. Para lo único que vale todo es para la distracción y la dispersión. Es más, convencidos como estamos, ¡corramos a decírselo a los jóvenes, eduquemos en el miedo al infierno digital, que sí que existe!
El abrumador discurso de los realistas desenfadados, sin pelos en la lengua, me cansa. Viven atrapados en un mundo triste, donde todo es del color de su negra mirada. Lo digo sinceramente: “Quien no haya hecho experiencia de amistad en la red, no ha hecho verdadero uso ni de la red ni del mundo en el siglo XXI”. Quizá no le interese, lo cual me parece legítimo. Pero mucho me temo que estas críticas desaforadas rebajan la intensidad humana de la red, que tantos otros defendemos y buscamos, e incluso queremos propiciar y profundizar con naturalidad.
Me niego rotundamente a que el único verbo que tenga cabida en la red sea "usar" (medios, productos, instrumentos, aparatos, herramientas) y rebajar, cuando no vaciar de sentido, la dignidad y la presencia de las personas en la red. Esto es un mundo, una nueva forma de estar en él.
Efectivamente, la amistad digital se quedará en eso meramente hasta que no haya desdigitalización (a ver si dejamos atrás lo de “virtual” y “desvirtualizar”). Dicho de otro modo, podemos dar más pasos en la amistad fuera de la red. No significa que por ello no sea auténtico, sincero y real aquello que se mueve en internet. ¿Se puede conocer a alguien a través de las redes sociales? ¿Puede alguien darse a conocer, entablar diálogo con alguien en principio lejano, distante, desconocido o poco conocido? ¿Cabe profundizar en el trato a través de la red, mostrarse cercano, ayudarse mutuamente, ser útil, enriquecerse? ¿O todo cae del lado del anonimato, la falsedad, el engaño, la ocultación, la doblez y la esquizofrenia entre presencial y digital? ¿No es acaso una forma de estar en el mundo, que hay que descubrir igual que se desvela el resto del mundo? Estas son las preguntas clave que hay que afrontar. Y en las que hay que educar sinceramente.
Dicho sea de paso, los adolescentes –maravillosos y entregados tantas veces- tienen problemas con sus relaciones y la amistad tanto en lo digital como en clase, en el fútbol, en la academia, de vacaciones o donde sea. ¡Están aprendiendo! Lo que no me entra en la cabeza es que adultos, con una estructura presencial más consolidada, se comporten como niños y adolescentes en las redes sociales. Y todo siga igual, sin aprendizaje.
Abogar por la amistad digital es humanizar la red, darle rostro, forma personal. Es uno de los nudos gordianos por desentrañar, que pueden quedar en nada, en posibilidad pasajera si mantenemos ciertas opiniones y éstas sustentan nuestra vida. La alternativa al pesimismo digital rampante, que vuelve a destruir la posibilidad de fraternidad, viene de la mano de grandes ideales: cultivar el trato cercano, la preocupación por otro y no el “uso de los demás”, tejer comunidad en la red, enriquecerse con los intereses y perspectivas de los demás, atender con solicitud en lo que se pueda, hacer el bien, buscar la verdad en compañía, extirpar la triste soledad de la vida moderna, mostrar pasión por la vida, por lo que hacemos, por las tareas cotidianas, comunicar y comunicarse, abandonar máscaras que nos ocultan y conocernos a nosotros mismos mejor, ser auténticos, construir un mundo mejor, alejarse lo más posible de las indiferencias sembradas por la modernidad y el egoísmo del desarrollo. Quizá, me pregunto y me digo, muchas de estas cosas puedan venir de este nuevo mundo digital en el que nos vemos irremediablemente inmersos. Ahora bien, toda amistad tiene sus inicios, siempre precarios y débiles. ¡Yo apuesto por ello! ¡Y quisiera educar en ello!
Que conste que este asunto nada tiene de vulgar, ni infantil. Es piedra angular de un proyecto más grande, de la preocupación por la vida misma, de la necesaria búsqueda del bien, de la justicia, del desarrollo tecnológico-humano. Condenada al ostracismo la posibilidad de amistad digital quedaría un desierto de soledades e individualidades, destronaríamos de este mundo la primacía esencial de la persona en toda realidad.
Os dejo con una colección de enlaces sobre este asunto, de otros lugares de la red: (1) Interesante ponencia de Jesús Pernas, gran maestro y amigo, en el III Congreso de Excelencia Educativa. Por aquí hay que trabajar y construir, sin remilgos. (2) Sobre las condiciones de la amistad digital. Seguramente ninguna sea totalmente nueva para vosotros. Ahí las dejo, para la reflexión personal. Siempre viene bien volver a cosas esenciales. (3) La amistad no es lo que era. Una reflexión pesimista -cuando no pésima- sobre lo que hablamos. Escrito en 2012, ha tenido tres años para cambiar de parecer y corregirse. (4) Un estudio sobre jóvenes, redes sociales y construcción de la identidad. No os dejará indiferente. Al menos nos ayuda a tomar conciencia de su esencial relevancia actual. (5) Elena Medel, escritora, literaliza sobre los adolescentes y las ventanas que abren en el mundo digital. Me parece un tanto oscuro, quizá contagiado del pesimismo. Y a la par muy valioso, porque estos jóvenes también existen. (6) ¿Cambiarán las redes sociales el concepto de amistad? Una reflexión muy actual. Me quedo con la pregunta, no la final. (7) Las redes sociales reducen la posibilidad de pensar antes de actuar. Para pensar. Y educar, por tanto. (8) ¿Están los medios sociales distorsionando la amistad? De nuevo, la misma pregunta, idéntico enfoque. Ya digo que deshumaniza, no educa. (9) Cinco formas de arruinar una amistad a través de la red. E insisto, perdonad si soy pesado, que quizá sea verdad pero esto no educa. Lo único que señala es que algunos "usan mal", no saben estar.
miércoles, 22 de julio de 2015
...
Discurso en el parlamento francés de un diputado socialista que, con argumentación no religiosa, manifiesta su oposición a la discusión que entonces estaba en curso sobre la legalización del gaymonio en Francia (como se sabe, al final se aprobó el homo-monio de una manera bastante dudosa).
domingo, 21 de junio de 2015
Sin título
Un artículo que contiene verdades como puños:
Una vida incierta
En unas declaraciones recientes, el presidente del Círculo de Empresarios abogaba por «un sistema de contratación por debajo del salario mínimo» para jóvenes que, a la vez que trabajan, están recibiendo formación. Se trataría, en apariencia, de recuperar la figura del aprendiz, que en un orden social justo tiene mucho sentido; pues, a cambio de un corto período escasamente remunerado, el trabajador aprende su oficio, sabiendo además que obtendrá un trabajo estable. Pero el presidente del Círculo de Empresarios no debía de referirse al aprendizaje que fructifica en un empleo estable, porque a renglón seguido afirmó que «los puestos de trabajo y los salarios fijos ya no serán para siempre»; y también que tendremos que acostumbrarnos «a una vida más incierta, ligada a nuestra productividad». Pero un «sistema de contratación por debajo del salario mínimo» en un contexto laboral donde no hay puestos de trabajo estables ni salarios fijos, y donde debemos acostumbrarnos a «una vida más incierta», significa, en román paladino, la posibilidad de deslomar y ordeñar a un joven durante un corto período de tiempo, para después pegarle una patada en el culo y arrojarlo a la basura; y no a cambio de un salario ínfimo, como ya se hace, sino menos que ínfimo.
Sorprende que, a la vez que se postulan estas salvajadas, haya gente que se lleve las manos a la cabeza ante el ascenso de Podemos; y que haya agoreros que proclaman jeremíacos las calamidades futuras que nos traerá Podemos, después de callar (¡o aplaudir!) ante las sucesivas 'reformas laborales' que han legalizado la explotación laboral más indecorosa. Siempre que los escucho, perorando desde sus púlpitos mediáticos, recuerdo aquellas palabras escritas por el gran Leonardo Castellani poco sospechoso de comunista, cuando explicaba los orígenes de nuestra Guerra Civil: «Toda esa sangre de cristianas venas ha sido reclamada ante Dios por una gran pirámide de pecados previos contra el pobre, de pecados contra el hermano, de pecados contra el débil, de pecados contra el niño, de pecados contra Dios. De pecados de esos que dice la Escritura claman al cielo». Y es que, en efecto, defraudar el jornal al trabajador es uno de los cuatro pecados que claman al cielo. Quienes han pretendido solucionar la crisis económica deteriorando las condiciones laborales y aniquilando cualquier vestigio de justicia social ya están empezando a probar este castigo; y esto sólo es el aperitivo.
El único trabajo digno es el que está ligado al destino de la empresa; y la obligación de todo empresario es ofrecer un trabajo indefinido (puesto que todo empresario, salvo que sea un especulador, desea que su empresa dure indefinidamente). Esto, que es una obligación natural, es también lo más beneficioso para el empresario, que no necesita trabajadores de «vida incierta», sino ciertamente comprometidos con su trabajo, pues como nos enseña Saint-Exupéry en El principito uno sólo llega a amar la rosa que ha cultivado con amor, la rosa en cuyo cuidado ha empeñado sus desvelos. Rafael Gambra, glosando este hermoso pasaje de Saint-Exupéry, nos recuerda que sólo cuando hay lazos efectivos y duraderos tienen sentido el vivir, el luchar y hasta el morir; y que, cuando faltan esos lazos, no hay más que soledad espiritual y desaliento vital, angustia, desesperación y falta de sentido en la existencia. Un trabajo temporal y mal remunerado no hace sino agrandar las lacras propias de una «vida incierta». Quien tiene que trabajar en condiciones indignas no tarda en quebrarse anímicamente (si es que antes no se ha quebrado físicamente); y quien ofrece este tipo de trabajo no podrá reclamar a su trabajador compromiso alguno con la empresa, que tarde o temprano acabará pereciendo, sepultada entre los escombros de su propia iniquidad.
Una vida sin compromiso es una vida que carece de cuanto la hace humana. Y acostumbrarse a un trabajo y a un sueldo inciertos es la vida más inhumana concebible, porque el hombre necesita comprometerse y sentirse vinculado a lo que verdaderamente le importa (su familia, su patria, su trabajo); cuando no existe este vínculo o compromiso, la falta de amor no tarda en degenerar en hastío, en desapego, en aversión, en rabia, incluso en deseo de venganza. Todo eso es lo que trae «acostumbrarse a una vida incierta», que es el modo fino con el que algunos denominan a los pecados contra el pobre que claman al cielo. Y las injusticias siempre se pagan; aunque, con frecuencia, las pagan justos por pecadores, como ya se ha probado en otras fases de nuestra Historia (porque, cuando llega la hora de la venganza, los pecadores ¡esos patriotas tan tremendos! ya están fuera del país, lo mismo que su dinero).
Juan Manuel de Prada
XL Semanal, 21 junio 2015
viernes, 1 de mayo de 2015
Los valores del espíritu
He querido venir hasta acá, a mis 91 años, porque al igual que todos ustedes vivo angustiado por el destino del mundo. El amargo presente al que nos enfrentamos, exige que nuestras palabras, nuestros gestos, nuestra obra, se consagren, como verdadero cumplimiento de nuestra vocación, a expresar la angustia, el peligro, la incertidumbre, pero también la esperanza, el coraje y la abnegación de la sufriente y heroica humanidad.
En medio de esta tremenda situación, cada hombre y cada mujer están llamados a encarnar un compromiso ético, que lo lleve a expresar el desagarro de miles y miles de seres humanos, cuyas vidas han sido reducidas al silencio a través de las armas, la violencia y la exclusión. Tener una historia, poderla contar y en torno a ella reunirnos, es encontrar un hilo conductor con el que hilvanar los pedazos de la vida que, sin ella, son fragmentos sin contexto, partes de ningún todo.
Occidente, desde la Biblia, ubicó el problema ético, el problema del bien y del mal como origen y centro de su historia. Desde allí el hombre parte hacia la historia que estamos aún recorriendo. La que guarda en la memoria el bien perdido, y la esperanza del bien a recobrar.
Cuando Fausto en la obra de Goethe, busca traducir el comienzo del Evangelio de San Juan, donde se lee “En el principio era la Palabra “, después de mucho pensar, termina encontrando la traducción que considera la correcta para los tiempos que se inician, y escribe “En el principio era la Acción”. Desde entonces la moral intrínseca a ser hombres, lo que genuínamente nos constituye como tales, la pulsión hacia el bien y el mal, esa invitación sagrada expresada como origen de nuestra vida, fue dejada de lado para llevar adelante la acción. Entendiendo por tal, la conveniente a nuestros fines. Y así, con la Biblia en la mano, pero el espíritu fáustico en nuestro corazón y en nuestro obrar, llegamos a todas las regiones del mundo.
Hoy, frente a la tragedia que vive la humanidad, debemos unirnos para recobrar, creándola, una narración que nos incluya como pueblos hermanos del mundo.
Como ustedes saben vengo de un país que pertenece a esta misma tierra americana y que ha caído de la situación de país rico, riquísimo, que yo en mi juventud conocí como la séptima potencia del mundo, a ser hoy una nación arrasada por los explotadores y los corruptos, los de adentro y los de afuera. Nos hemos convertido en un país pobre y una deuda externa extenuante pesa sobre nuestro pueblo.
Que estamos frente a la más grave encrucijada de la historia es un hecho tan evidente que hace prescindible toda constatación. Ya no se puede avanzar por el mismo camino. Basta ver las noticias para advertir que es inadmisible abandonarse tranquilamente a la idea de que nuestros países y el mundo superarán sin más la crisis que atraviesan. Como dijo María Zambrano: “Las crisis muestran las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin punto de referencia de una vida que no fluye hacia meta a1guna y que no encuentra justificación. Entonces, en medio de tanta desdicha surgen los espíritus profundos y visionarios como Buber, Pascal, Schopenhauer, Berdiaev, Unamuno”.
Con ellas, el hombre conquista el poder secular. Pero -y ahí está la raíz de la paradoja esa, conquista se hace mediante la abstracción: desde el lingote de oro hasta el clearing, desde la palanca hasta el logaritmo, la historia del creciente dominio del hombre sobre el universo ha sido también la historia de las sucesivas abstracciones.
Este es el destino contradictorio de aquel semidiós renacentista que reivindicó su individualidad, que orgullosamente se levantó contra Dios, proclamando su voluntad de dominio y transformación de las cosas. Ignoraba que también llegaría a convertirse en cosa.
Estamos en la fase final de una cultura y un estilo de vida que durante siglos dio a los hombres amparo y orientación. Hemos recorrido hasta el abismo las sendas del humanismo. Y aquel hombre que en el Renacimiento entró en la historia moderna lleno de confianza en sí mismo y en sus potencialidades creadoras, ahora sale de ella con su fe hecha jirones.
Camus decía que cada generación se cree destinada a rehacer el mundo, pero que la nuestra tiene una misión mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga; porque es heredera de una historia corrupta en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, pueden destruirlo todo; en que la inteligencia se ha humillado hasta ponerse al servicio del odio y la opresión. Es imposible no corroborar a diario las palabras de Camus.
Ante la visión de las antiguas torres derruidas, la vida se ha vuelto una inmensa cuesta en alto, Y aunque la fuerza del espíritu nos impulsa a seguir luchando, hay días en que el desaliento nos hace dudar si seremos capaces de rescatar al mundo de tanto desamparo. Sufrimos el quiebre total de una concepción de la vida y del ser humano bajo cuyos valores e ideales surgieron las sociedades modernas. Una concepción de la vida que desplegó su ánimo en la conquista. No solo lo hizo en las ciencias, descartando antiguas sabidurías y a sus mitos, sino también conquistando todas las regiones del mundo.
Ahora, las terribles consecuencias están a la vista. El sufrimiento de millones de seres humanos está permanentemente delante de nuestros ojos, por más esfuerzo que hagamos por cerrar los párpados. Veinte o treinta empresas internacionales tienen el dominio del planeta en sus garras. Continentes enteros en la miseria junto a altos niveles tecnológicos, posibilidades de vida asombrosas a la par de millones de hombres desocupados, sin hogar, sin asistencia médica. Diariamente es amputada la vida de miles de hombres y mujeres; de innumerable cantidad de adolescentes que no tendrán ocasión de comenzar siquiera a entrever el contenido de sus sueños.
Debemos volver a dar espacio en el alma de los pueblos, la honestidad, el respeto por los demás, la búsqueda del sentido sagrado de la vida. Nuestra sociedad se ha visto hasta tal punto golpeada por el materialismo su espíritu ha sido corroído de tal manera por la injusticia y la frivolidad, que se vuelve casi imposible la transmisión de valores a las nuevas generaciones. ¿Cómo vamos a poder transmitir los grandes valores a nuestros hijos, si en el grosero cambalache en que vivimos, ya no se distingue si alguien es reconocido por héroe o por criminal? Y no piensen que exagero.
La verdadera obscenidad es que los chicos vean, a través de la televisión, de qué manera honrosa se trata a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes. Y no me refiero sólo a los chicos de los países pobres, sino a todo hijo de hombre. ¿Cómo vamos a poder educar a los chicos que crecen en la abundancia, mirando las caritas de las criaturas con hambre? Para educarlos habrá que ponerles orejeras, hacerles olvidar los valores que hacen a la fraternidad de los hombres, y llenarles el alma con toneladas de informática y actividades, o simulacros de luchas por el bien común.
Como centinelas, cada hombre ha de permanecer en vela. Porque todo cambio exige creación, novedad. Si confesamos que todos tenemos una responsabilidad en lo que está sufriendo la humanidad, esto significa que en un momento no hicimos lo que pudimos haber hecho. Hoy habremos de comprometernos tan hondo como para que lleguemos a expresar la frase de Kafka que dice: “Hay momento, del camino desde el que ya no se puede volver atrás; lo importante es llegar a ese momento”. El “sálvese quien pueda” no sólo es inmoral, sino que tampoco alcanza.
Esta es una hora decisiva. Sobre nuestra generación pesa el destino, y es ésta nuestra responsabilidad histórica. Y no me refiero a un país en particular, es el mundo el que reclama ser expresado para que el martirio de tantos hombres no se pierda en el tumulto y en el caos, sino que pueda alcanzar el corazón de otros hombres, para repararlos y salvarlos. La falta de gestos humanos genera una violencia a la que no podremos revertir con el uso de armas; únicamente un sentido de la vida más fraterno lo podrá sanar. Debo confesar que durante mucho tiempo creí y afirmé que éste era un tiempo final.
Y así, en medio del miedo y la depresión que prevalece en este tiempo, irá surgiendo, por debajo, imperceptiblemente atisbos de otra manera de vivir que busque, en medio del abismo, la recuperación de una humanidad que se siente a sí misma desfallecer. La fe que me posee se apoya en la esperanza de que el hombre, a la vera de un gran salto, vuelva a encarnar los valores trascendentes, eligiéndolos con una libertad a la que este tiempo, providencialmente, lo está enfrentando.
Aunque todos, por distintas razones, alguna vez nos doblegamos, hay algo que no falla y es la convicción de que, únicamente, los valores del espíritu pueden salvarnos de este gran terremoto que amenaza a la humanidad entera. Necesitamos ese coraje que nos sitúa en la verdadera dimensión del hombre.
Es el deseo de convertir la vida en un terruño humano. Tenemos que abrimos al mundo, porque es la vida y nuestra tierra la que está en peligro. No hay ningún lugar del mundo que pueda considerar que el desastre ocurre afuera. Y no podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que padecen el hambre.
El tremendo estado de desprotección en que se halla arrojada la infancia, nos muestra un tiempo de inmoralidad irreparable. Para todo hombre es una vergüenza, un verdadero crimen, que existan doscientos cincuenta millones de niños explotados en el mundo. Quiera Dios que sean ellos, estos pequeños chicos abandonados que nos pertenecen tanto como nuestros propios hijos, quienes nos abran a una vida humana que los incluya.
Ernesto Sábato, conferencia pronunciada en la Conferencia de la Paz celebrada en la ciudad de La Paz , Bolivia, el 3 de octubre 2003.
jueves, 16 de abril de 2015
Interesante reflexión
La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida.
Yo soy un autodidacta declarado. Fui un joven inculto o cultivado solamente en parte. A los quince años se acabó la escuela, y cuando empecé a trabajar seriamente en manuscritos bastante largos, ni siquiera dominaba la ortografía alemana. La primera versión de una de mis novelas, reencontrada por un germanista inglés y que he vuelto a ver unos años más tarde, está llena de faltas de ortografía. A veces tengo la impresión de haber aprendido ortografía cultivándome a mí mismo por la escritura.
La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida. Se esfuerzan continuamente por colmar esa laguna mientras que otros que han pasado el bachillerato o incluso un doctorado – estoy generalizando – se quedan a ese nivel de ciencia y entonces se establece cierta complacencia, son personas “acabadas”. Yo nunca he estado expuesto a ese peligro. O sea que mi curiosidad, mi sed de ciencia, mi necesidad de saber, se han conservado. Todo lo que sé y todo lo que necesito para mi modo de existencia lo he conquistado con mi propio trabajo, con el esfuerzo diario.
Soy un trabajador muy lento, necesito concentración, mi verdadero trabajo de escritura y dibujo cada vez con mayor frecuencia es en mi casa del campo, donde puedo estar semanas enteras sin dejarlo. Mi concepción de la literatura es que los libros deben suponer para el lector una doble exigencia divertida: divertir y exigir su atención. Todo mi esfuerzo tiende a no comunicar al lector la pena, el cansancio, la conocida desesperación que te dominan ante tus propios asuntos. No me gustan, en consecuencia, los libros en que se pueda descifrar el esfuerzo de su génesis u oler el sudor del trabajo.
El estilo de un escritor es su signo personal, la marca. Para mí no se trata de un criterio. Thomas Mann de principio a fin, desde sus primeras manifestaciones en prosa, ha poseído y desarrollado su estilo. Prefiero a autores como Alfred Döblin, a quien estimo tanto como a Thomas Mann, si no más. De libro en libro, ha ido poniendo en tela de juicio su propio estilo con nuevas tentativas, hasta el punto de que no se puede reconocer en él un estilo continuo en el sentido clásico. Esto no sólo lo considero posible sino necesario.
Creo que el artista tiene una concepción del progreso distinta… si acaso la tiene. Para el artista, Beethoven no representa un progreso respecto de Bach, un poema de Apollinaire no es un progreso respecto a Hölderlin, por más que en nuestro siglo algo así como una noción de progreso se haya introducido en el arte a través del concepto falso y engañoso de “vanguardia”. Vanguardia: es interesante observar que se trata de un término militar. Una obra que hace dos o tres años pasaba por moderna, de “vanguardia”, se ve manipulada por los traficantes del arte, es arrojada a la basura con el pretexto de que ya no es in, de que está pasada de moda.
Y sin embargo, para quien sabe ver, para quien sabe escuchar y leer, es evidente que Montaigne vuelve a ser especialmente actual porque nos lleva a los inicios de la Ilustración. Hasta hoy no se ha podido demostrar que la música de Mozart haya sido superada por cualquier otro músico o que se haya quedado pasada de moda. La idea de desarrollo, la intemporalidad de las artes, son conceptos, en el fondo, más dignos de confianza y más humanos que ese vulgar concepto de progreso que determinó poderosamente al siglo XlX y también al nuestro y que nos ha conducido al umbral en que la razón se convierte en locura. El lenguaje continúa siguiendo las vías de la razón, pero los resultados son irracionales”.
Günter Grass, 1978.
Descanse en paz.
martes, 14 de abril de 2015
¿Ha muerto Dios?
Rafael Navarro Valls, catedrático y académico/secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ha publicado en el diario español El Mundo una interesante reflexión sobre "cuando todo se ha perdido, y cuando a la persona humana ya no le queda otra cosa que rendirse ante el desastre, es entonces cuando parece llegar el momento de Dios".
Navarro-Valls escribe sobre la tragedia del avión A320 de Germanwings y cómo Dios sigue muy presente en los acontecimientos, a pesar de que este siglo fue profetizado por los gurús del progresismo como "el primer siglo del ateísmo":
Lo que se oyó antes del impacto del avión: «Ay, Dios mío» en 3 idiomas
«El picado suicida del avión A320 de Germanwings, se acelera a 300 metros de la montaña y colisiona a más de 750 km/h .
»El aparato se desintegra y los 150 ocupantes sucumben instantáneamente por la insania y la insidia del joven copiloto Andreas Lubitz.
»A partir de ese momento se desencadena -junto con un movimiento de solidaridad mundial- una avalancha de opiniones sobre las causas del accidente: estudios, análisis técnicos, psiquiátricos y legales.
»Forenses, pilotos, psicólogos, especialistas en ADN, psiquiatras, juristas, policías, políticos, técnicos en indemnizaciones … todos hacen notar sus puntos de vista.
»Probablemente es el desastre aéreo más intensa y extensamente cubierto de toda la historia de los acontecimientos mediáticos.
»Un video grabado en el interior del A320, obtenido de la tarjeta SIM de un móvil, resalta un nuevo aspecto más trascendente, hasta ahora en penumbra.
»Según la transcripción difundida por Paris Match y el diario alemán Bild, lo más impactante de la grabación de pocos segundos es el sonido.
»Un sonido en el que, junto a las exclamaciones de terror, se escuchan tres frases nítidas de idéntico significado en idiomas distintos: “Ay, Dios mío”, Oh my God y Oh mein Gott. Menos claramente se escucha también la expresión: “Señor, Señor”. Luego, el silencio.
»Es una muestra estremecedora de que cuando ya nada funciona, cuando el miedo y el horror hacen que la esperanza se derrumbe; cuando todo se ha perdido, y cuando a la persona humana ya no le queda otra cosa que rendirse ante el desastre, es entonces cuando parece llegar el momento de Dios.
»A los familiares de las víctimas les queda el consuelo de aquella inscripción encontrada en una vieja tumba: “Cuando me necesitéis en la tierra, buscadme en el cielo”.
»Una muestra más de que omitir a Dios en la historia humana es tanto como pensar que una novela que no tiene autor pueda sostener un argumento.
¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así?
»Pero este sentimiento de consuelo para los cercanos a las víctimas no siempre se impone sobre otro más inquietante: ¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así? Es como obligar a una persona abrazarse a una verdad tan lejana como una cumbre nevada.
»Es ese aspecto trascendente al que antes me refería y que se contiene en esta pregunta clave: ¿Es Dios responsable de los actos que un copiloto suicida realiza? Desde luego Dios podría impedirlos, pero a costa de la libertad humana.
»Es curioso cómo la llamada libertad de contrariedad (posibilidad de elegir el bien o el mal) es una prerrogativa del hombre. Dios no tiene esa libertad, es decir, no puede hacer el mal ni quererlo positivamente, sólo permitirlo.
»Recuerdo, con este motivo, que los debates y desencuentros sobre la independencia entre Gandhi y Lord Irwin (el Virrey de la India) eran tan constantes que llevó a una notable tensión entre ellos.
»Un día, estando en el ashram (oratorio) de Gandhi, un amigo y seguidor quiso apaciguar las diferencias diciendo: "Mahatma, debe usted saber que lord Irwin jamás toma una decisión sin rezar antes".
»Gandhi reflexionó unos minutos sobre lo oído. Después dijo: "¿Y por qué cree usted que Dios le aconseja mal por sistema?". Era evidente que el culpable no era Dios sino la libertad de decisión de los contendientes en la trifulca.
¿Ha muerto Dios?
»Probablemente una mayor formación teológica ayudaría a explicar mejor la perplejidad del creyente o no creyente ante una de las cuestiones más endiabladamente complejas de la existencia humana: la presencia del mal.
»Sin embargo, este aspecto de la formación es poco valorado. Un profesor de la Harvard Divinity School (una especie de Facultad de Teología existente en algunas universidades americanas) decía quejoso: “Siempre nos recortan el presupuesto. No somos científicos ni capitalistas. No combinamos genes, ni creamos software. No amasamos grandes fortunas.Nos dedicamos a Dios, así que, al parecer, no somos importantes”.
»Coincido con él en denunciar el error de enfoque de aquellas autoridades académicas.
»El gran no-acontecimiento del siglo XX fue la llamada “muerte de Dios”. Los intelectuales de fin de siglo no coincidían con Nietzsche en su afirmación de que Dios había muerto, pero confiaban en que habría muerto para comienzos del siglo XXI.
»Suponían que la creencia en Dios desaparecería de Occidente, y que sólo las sociedades retrógradas conservarían la superstición religiosa.
»Pero –como dice Paul Johnson– “aquí estamos, al cabo de lo que presuntamente era el primer siglo del ateísmo, con Dios vivito y coleando y presente en el corazón de miles de millones de personas en todo el mundo”. Incluidas las asesinadas en el avión A320 de Germanwings».
Navarro-Valls escribe sobre la tragedia del avión A320 de Germanwings y cómo Dios sigue muy presente en los acontecimientos, a pesar de que este siglo fue profetizado por los gurús del progresismo como "el primer siglo del ateísmo":
Lo que se oyó antes del impacto del avión: «Ay, Dios mío» en 3 idiomas
«El picado suicida del avión A320 de Germanwings, se acelera a 300 metros de la montaña y colisiona a más de 750 km/h .
»El aparato se desintegra y los 150 ocupantes sucumben instantáneamente por la insania y la insidia del joven copiloto Andreas Lubitz.
»A partir de ese momento se desencadena -junto con un movimiento de solidaridad mundial- una avalancha de opiniones sobre las causas del accidente: estudios, análisis técnicos, psiquiátricos y legales.
»Forenses, pilotos, psicólogos, especialistas en ADN, psiquiatras, juristas, policías, políticos, técnicos en indemnizaciones … todos hacen notar sus puntos de vista.
»Probablemente es el desastre aéreo más intensa y extensamente cubierto de toda la historia de los acontecimientos mediáticos.
»Un video grabado en el interior del A320, obtenido de la tarjeta SIM de un móvil, resalta un nuevo aspecto más trascendente, hasta ahora en penumbra.
»Según la transcripción difundida por Paris Match y el diario alemán Bild, lo más impactante de la grabación de pocos segundos es el sonido.
»Un sonido en el que, junto a las exclamaciones de terror, se escuchan tres frases nítidas de idéntico significado en idiomas distintos: “Ay, Dios mío”, Oh my God y Oh mein Gott. Menos claramente se escucha también la expresión: “Señor, Señor”. Luego, el silencio.
»Es una muestra estremecedora de que cuando ya nada funciona, cuando el miedo y el horror hacen que la esperanza se derrumbe; cuando todo se ha perdido, y cuando a la persona humana ya no le queda otra cosa que rendirse ante el desastre, es entonces cuando parece llegar el momento de Dios.
»A los familiares de las víctimas les queda el consuelo de aquella inscripción encontrada en una vieja tumba: “Cuando me necesitéis en la tierra, buscadme en el cielo”.
»Una muestra más de que omitir a Dios en la historia humana es tanto como pensar que una novela que no tiene autor pueda sostener un argumento.
¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así?
»Pero este sentimiento de consuelo para los cercanos a las víctimas no siempre se impone sobre otro más inquietante: ¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así? Es como obligar a una persona abrazarse a una verdad tan lejana como una cumbre nevada.
»Es ese aspecto trascendente al que antes me refería y que se contiene en esta pregunta clave: ¿Es Dios responsable de los actos que un copiloto suicida realiza? Desde luego Dios podría impedirlos, pero a costa de la libertad humana.
»Es curioso cómo la llamada libertad de contrariedad (posibilidad de elegir el bien o el mal) es una prerrogativa del hombre. Dios no tiene esa libertad, es decir, no puede hacer el mal ni quererlo positivamente, sólo permitirlo.
»Recuerdo, con este motivo, que los debates y desencuentros sobre la independencia entre Gandhi y Lord Irwin (el Virrey de la India) eran tan constantes que llevó a una notable tensión entre ellos.
»Un día, estando en el ashram (oratorio) de Gandhi, un amigo y seguidor quiso apaciguar las diferencias diciendo: "Mahatma, debe usted saber que lord Irwin jamás toma una decisión sin rezar antes".
»Gandhi reflexionó unos minutos sobre lo oído. Después dijo: "¿Y por qué cree usted que Dios le aconseja mal por sistema?". Era evidente que el culpable no era Dios sino la libertad de decisión de los contendientes en la trifulca.
¿Ha muerto Dios?
»Probablemente una mayor formación teológica ayudaría a explicar mejor la perplejidad del creyente o no creyente ante una de las cuestiones más endiabladamente complejas de la existencia humana: la presencia del mal.
»Sin embargo, este aspecto de la formación es poco valorado. Un profesor de la Harvard Divinity School (una especie de Facultad de Teología existente en algunas universidades americanas) decía quejoso: “Siempre nos recortan el presupuesto. No somos científicos ni capitalistas. No combinamos genes, ni creamos software. No amasamos grandes fortunas.Nos dedicamos a Dios, así que, al parecer, no somos importantes”.
»Coincido con él en denunciar el error de enfoque de aquellas autoridades académicas.
»El gran no-acontecimiento del siglo XX fue la llamada “muerte de Dios”. Los intelectuales de fin de siglo no coincidían con Nietzsche en su afirmación de que Dios había muerto, pero confiaban en que habría muerto para comienzos del siglo XXI.
»Suponían que la creencia en Dios desaparecería de Occidente, y que sólo las sociedades retrógradas conservarían la superstición religiosa.
»Pero –como dice Paul Johnson– “aquí estamos, al cabo de lo que presuntamente era el primer siglo del ateísmo, con Dios vivito y coleando y presente en el corazón de miles de millones de personas en todo el mundo”. Incluidas las asesinadas en el avión A320 de Germanwings».
Del blog "Cara a Cara"
viernes, 10 de abril de 2015
Secretos de belleza
Audrey Hepburn es y será siempre una leyenda del cine, pero no solo eso. Quien recibiera el Oscar en 1953 por su interpretación en Vacaciones en Roma no fue solo una gran actriz, una mujer guapísima y la elegante musa de Givenchy. Fue también una mujer de gran corazón, comprometida en varias causas humanitarias.
Realizó al servicio de los más pobres unos cincuenta viajes por el mundo. Su acción a favor de los niños continuó tras su muerte en 1993, a través de la Audrey Hepburn Children’s Fund.
Sus respuestas, al ser preguntada sobre sus secretos de belleza, reflejan su corazón y su alma:
1. Para tener labios atractivos, pronuncia palabras de bondad.
2. Para tener bonitos ojos, mira lo que la gente tiene de bello en ellos.
3. Para mantenerte delgada, comparte tu comida con los que pasan hambre.
4. Para tener un pelo hermoso, haz que un niño lo acaricie cada día.
5. Para tener una buena postura, camina sabiendo que nunca estás sola.
6. Lo haces por las cosas, pero las personas también lo necesitan: “repáralas”, arréglalas, mímalas, reavívalas, nunca las deseches.
7. Piénsalo: si un día necesitas una mano segura, encontrarás una al final de cada brazo. Al envejecer te darás cuenta de que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, otra para ayudar al necesitado.
8. La belleza de una mujer no está en su ropa, su rostro o en la manera de arreglar su pelo: la belleza de una mujer se ve en sus ojos, porque son la puerta abierta a su corazón, el lugar donde está su amor.
9. La belleza de una mujer no está en su maquillaje, sino en la verdadera belleza de su alma; es la ternura que da el amor, la pasión que expresa.
10. La belleza de una mujer se desarrolla con los años.
Secretos de belleza que en el fondo pueden y deben aplicarse a cualquiera.
viernes, 20 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
jueves, 26 de febrero de 2015
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