viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Feliz fin de semana!



Os dejo la música que he descubierto esta semana...ésta, por casualidad...
 



 
Ésta... gracias a mi amiga Clarissa...
 
 

 

Temprano el mismo organillo en la entrada del callejón,
hizo volar la canción que en invierno nos despertó,
y al escucharla di vuelta la página treinta y dos,
del libro donde pusiste los pétalos de una flor.

Y cuando los vi, algo brilló, algo de ti,
que había olvidado
Y cuando los vi, algo brilló, algo de ti,
que había olvidado

De noche el viento que sopla escondido en el corredor,
hizo volar unos naipes que había en el velador,
y al ordenarlos de nuevo y dejarlos junto al reloj,
aparecieron los signos que el tiempo ha guardado.

Y vi un corazón un rey y un diez,
y me acordé de esta historia de amor,
y vi un corazón un rey y un diez,
y me acordé de esta historia de amor


Transcripción de la canción "Un rey y un diez"
del cantautor chileno Manuel García

 

Y ésta,  porque, aunque no la he descubierto esta semana,  me encanta... 
 

 
¡Feliz fin de semana!
 
 
Y el último que he descubierto viene del blog La Hoja del Arce, un blog lleno de VIDA, de auténtica VIDA, esa VIDA que CONTAGIA, sin ningún miedo a los 'orcos'... Muchas gracias.
 
 


 



 
 

martes, 27 de noviembre de 2012

Plenitud de otoño...

 
 


Ay cuanto tiempo
tierra
sin otoño,
cómo
pudo vivirse!
Ah qué opresiva
náyade
la primavera
con sus escandalosos
pezones
mostrándolos en todos
los árboles del mundo,
y luego
el verano,
trigo,
trigo,
intermitentes
grillos,
cigarras,
sudor desenfrenado.
Entonces
el aire
trae por la mañana
un vapor de planeta.
Desde otra estrella
caen gotas de plata.
Se respira
el cambio
de fronteras,
de la humedad al viento,
del viento a las raíces.
Algo sordo, profundo,
trabaja bajo la tierra
almacenando sueños.
La energía se ovilla,
la cinta
de las fecundaciones
enrolla
sus anillos.



 
Modesto es el otoño
como los leñadores.
Cuesta mucho
sacar todas las hojas
de todos los árboles
de todos los países.
La primavera
las cosió volando
y ahora
hay que dejarlas
caer como si fueran
pájaros amarillos.
No es fácil.
Hace falta tiempo.
Hay que correr por todos
los caminos,
hablar idiomas,
sueco,
portugués,
hablar en lengua roja,
en lengua verde.
Hay que saber
callar en todos
los idiomas
y en todas partes,
siempre
dejar caer,
caer,
dejar caer,
caer,
las hojas.
Difícil
es
ser otoño,
fácil ser primavera.
Encender todo
lo que nació
para ser encendido.



 
Pero apagar el mundo
deslizándolo
como si fuera un aro
de cosas amarillas,
hasta fundir olores,
luz, raíces,
subir vino a las uvas,
acunar con paciencia
la irregular moneda
del árbol en la altura
derramándola luego
en desinteresadas
calles desiertas,
es profesión de manos
varoniles.
Por eso,
otoño,
camarada alfarero,
constructor de planetas,
electricista,
preservador de trigo,
te doy mi mano de hombre
a hombre
y te pido me invites
a salir a caballo,
a trabajar contigo.



 
Siempre quise
ser aprendiz de otoño,
ser pariente pequeño
del laborioso
mecánico de altura,
galopar por la tierra
repartiendo
oro,
inútil oro.
Pero, mañana,
otoño,
te ayudaré a que cobren
hojas de oro
los pobres del camino.
Otoño, buen jinete,
galopemos,
antes que nos ataje
el negro invierno.
Es duro
nuestro largo trabajo.
Vamos
a preparar la tierra
y a enseñarla
a ser madre,
a guardar las semillas
que en su vientre
van a dormir cuidadas
por dos jinetes rojos
que corren por el mundo:
el aprendiz de otoño
y el otoño.
Así de las raíces
oscuras y escondidas
podrán salir bailando
la fragancia
y el velo verde de la primavera.

(Pablo Neruda. Oda al otoño) 

  
Algo sordo, profundo,
trabaja bajo la tierra

almacenando sueños...


 



 La naturaleza, que ahora parece mortecina, en realidad se repliega sobre sí misma para reengendrarse de nuevo, para soñar nuevas y floridas primaveras, algo está germinando...


Así de las raíces
oscuras y escondidas
podrán salir bailando
la fragancia
y el velo verde de la primavera...


 






  

domingo, 25 de noviembre de 2012

Jesucristo, Rey del mundo

 
 


 
 
¿Por qué empeñarse en saber,
cuando es tan fácil amar?
Dios no te manda entender,
no pretende que su mar
sin playas, pueda caber
adentro de tu pensar.
Dios sólo te pide amor;
dale todo el tuyo, y más,
siempre más, con más ardor,
con más ímpetu... ¡Verás,
cómo amándolo mejor,
mejor lo comprenderás!
 
(Amado Nervo)




 Jesús, Rey del mundo, porque ama tanto al mundo, que le ha entregado su vida en la Cruz.


Imagen : Cristo de san Juan de la Cruz. Salvador Dalí





 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Espiritualidad monástica




 San Miguel de Escalada. León.
 


D. Jesús García Recio, sacerdote y director del Instituto Bíblico y Oriental, pronunció, el miércoles 21 de noviembre, en el Museo de León, una conferencia encuadrada en los actos preparatorios del MC aniversario de la consagración del templo mozárabe de San Miguel de Escalada (León). El título de la ponencia:

Orígenes del monacato en Oriente



San Miguel de Escalada, interior.
 

Comienzo con unas palabras, con las que D. Jesús García Recio finalizó esta ponencia:
 
 "...como entes históricos, seres históricos, tenemos un engarce que viene desde el origen; de ahí la importancia de las humanidades para hilvanar con lo de atrás..."

 
A patir del análisis de los monjes mozárabes, constructores del monasterio de san Miguel de Escalada, en el s.X, rastrea e hilvana los orígenes del monacato y de la vida contemplativa, y nos retrotae a los textos mesopotámicos del último rey de Babilonia: Nabónido.
Las citas en cursiva se refieren a textos de Mesopotamia.

La exposición contiene  múltiples interrogantes:

¿Cuál es la entraña de la espiritualidad de Oriente?
 
Dios y el hombre están constitutivamente unidos. Somos íntimos a nuestro propio mundo, venimos de lo más profundo de esta tierra (arcilla), pero somos carne y sangre de Dios. Él nos cede su carne y su sangre para que, mezcladas con la arcilla, se fabrique la osamenta del ser humano. Somos un amasado de lo propio de Dios y de lo propio de este mundo.
Así, el monacato tenía este empeño en atender lo que de divino tenemos; surge la atención a Dios.
Nos puso ojos para que le estuviéramos atendiendo contínuamente; tenerlo a la vista, deseo de contemplarlo.
 
¿Cómo se produce este encuentro entre Dios y el hombre? Porque hay un cruce de miradas. Primero los ojos de Dios, que abarcan todo lo humano, nos escrutan, nos están examinando. Él examina a cada hombre, y después emite un juicio. Nada ni nadie se le oculta. En ese cruce de miradas nos cabe mirarle a Él. La vida contemplativa no es sino devolverle a Dios su propia mirada.
El hombre se reconoce así, atento a Dios. Su mirada es penetrante, de amor, y el hombre escrudiña para saber cuál es su voluntad, su intimidad. Así, descubre que tiene sed de Él; le ve porque le desea. Descubre su rostro.
 
¿Qué es ver el rostro de Dios? Es la luz cegadora; no podemos mantener la mirada de frente. Somos mirados por Dios y estamos mirando a Dios.
 
¿Cómo descubrirlo en nuestra mundanidad? Toda la Creación nos puede advertir, es una sinfonía. Dios es una presencia envolvente, es imposible que pase desapercibido. Despierta nuestra atención. Lo abarca todo, cielo y tierra, lo llena todo. Su faz es inabarcable a la mirada, es la razón última de toda la realidad. Lo Absoluto.  Dice un texto mesopotámico:

"...los peces se dieron cuenta de esta presencia y saludaron..."
 
La primera experiencia del hombre al nacer es verlo; cuando sale del seno materno, de la placenta, descubre la realidad de Dios. Venimos marcados por esa experiencia radical.  Es la Luz que nos hace ver la Luz. Así, estamos orientados hacia lo Alto: "La Humanidad está atenta a tu Luz", junto con toda la Creación, la naturaleza.
Los monjes se retiran a un monasterio en medio de la naturaleza. "Los astros se alegran, todo se reúne en torno a Ti". La Creación  es una sinfonía volcada hacia Dios.
 
Ésta es la entraña de la espiritualidad oriental, a la luz de los textos mesopotámicos.


 
Babilonia

 
¿Por qué dedicarse a Dios por entero? En Mesopotamia, la cuna de la civilización, encontramos esta experiencia narrada por Nabónido, último rey de Babilonia, el rey que se convirtió en monje:
 
No era hijo de reyes, era hijo de una sacerdotisa; sube al trono ya mayor, con 65 años. No hay reloj para el encuentro con Dios, y Nabónido se encuentra con Él a esta edad.
 
Una vez que percibe el encuentro, elabora un programa de vida ¿Qué necesita? Retirarse y poner a Dios en lo más alto. Se entendió a sí mismo como criatura en sus manos, por eso se retira (es Rey, pero se da cuenta de que es criatura). Su vida es una vocación (Dios me ha llamado para algo, Dios me ha llamado por mi nombre, dice), y entiende que le ha llamado para servirle. Diariamente le reza, y decide preocuparse por su casa: los templos. Reforma los templos.
 
Comienza, así, a gestarse el monje; suplicaba: "Que yo pueda ser un rey grato a tu corazón". Comienzan también la obediencia (entrega a su propia hija a la vida consagrada), la piedad, se encuentra atento a Dios, cuidadoso con sus palabras, humilde, temeroso...va camino de hacerse monje.
Tiene que reformarse a sí mismo, dedicarse en exclusiva a Él, y anima a las gentes de su reino a ponerse en su búsqueda. Esto se produce diez años más tarde del primer encuentro.
 
Posteriormente, viene el retiro, que tuvo lugar en un oasis. El celo de Dios le mueve al retiro, llevado por un amor desbordado y casi loco por Él. Cuando descubre su presencia, no puede ya vivir en un ambiente que le niegue. Se va al desierto, no puede seguir siendo rey de Babilonia. Comienza el desasimiento, tiene que cortar, se desliga de la realeza, deja el mundo, se aparta. Se asienta en el oasis de Taima, y allí acaece la experiencia contemplativa. Él mismo lo cuenta en una Asamblea, con este testimonio:

"Me encontraba sobrepasado en todo tipo de sabiduría, en un saber de otro orden, que no se puede expresar ni siquiera con los términos de la poesía".




   
¿Dónde encontramos las primeras muestras de vida monástica contemplativa?  En el año 2300 a.C (incluso ya antes, en 2600 a.C.)  -dice Jesús García Recio- se encontraba ya armada la vida consagrada.  Ya existían en aquel tiempo, personas consagradas por entero a Dios. Eran mujeres, célibes y en clausura. Entran a través de un matrimonio con Dios: hay una dote, y el templo otorga un regalo a los padres por haber consagrado una hija; aparecen unos anillos, un velo de desposada... Cambia de nombre porque entra en un régimen de vida nuevo. La joven era también ungida con aceite y al día siguiente de la consagración, visitaba el cementerio, donde se encontraban las mujeres difuntas del monasterio.
Consagraban su vida a rezar, por el mundo en general, sostenían orantemente la realidad, dedicaban su vida a los demás, no rezaban para ellas mismas.
 
¿Por qué fueron mujeres las primeras en dedicarse a la vida contemplativa? Me atrevo a decir, termina  D. Jesús García Recio, porque en la mujer existe una entraña o una afectividad (quizá porque está destinada a ser madre) que la predispone a una mayor apertura hacia Dios. Esto es sólo un atrevimiento que me permito -dice-, y sonríe...
 
Y termina:
 
"...como entes históricos, seres históricos, tenemos un engarce que viene desde el origen; de ahí la importancia de las humanidades para hilvanar con lo de atrás..."
 


 

 
 
Lunes 7 de febrero de 2011: "Mesopotamia en los orígenes del cristianismo", conferencia de D. Jesús García Recio,  relativa a este tema. No podemos dejar de escucharlo.
 


 
 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Rosas especiales








Una amiga es una persona que te pregunta cómo estás y se queda a escuchar la respuesta.


Un regalo de una amiga muy especial para mí.
Te quiero mucho. Muchas gracias.





martes, 20 de noviembre de 2012

La espera

 
 
Psique abriendo la caja de Pandora. John William Waterhouse
 
 
La lectura de este artículo me ha resultado muy enriquecedora:

"Los antiguos poetas no hacían del ser humano un retrato halegüeño, pero, al menos, no tenían más remedio que admirar la capacidad de aguante de este pobre habitante de la tierra. Y cuando la consideraban, comprendían que había sólo un mal al que no habríamos podido resistir y que por eso, con un asomo de piedad, quedó sin escapar de la caja de Pandora: la espera. No la esperanza, el bien de la esperanza, sino la espera, el mal terrible de la espera. O sea el saber a ciencia cierta, desde cualquier punto de la vida, lo que nos aguarda en el porvenir. Si incluso esta desgracia nos hubiera sobrevenido, habríamos, hace mucho, muerto todos.
 
Sólo de la sorpresa vive, pues, la persona: de hallar lo inesperado y tener que afrontarlo ya mismo. Parece que es dura esta situación, pero, en realidad, resulta infinitamente más suave que la que se seguría de eliminar la improvisación maravillosa con la que los sucesos nos llegan. De aquí que los estoicos propusieran que la sabiduría y la virtud consisten en intentar sospechar todos los males que aún nos pueden ocurrir, para irnos ejercitando en la respuesta apropiada, si es que al fin se presentan. Que el ser que aguanta pase a convertirse en invulnerable, en imperturbable aunque lo asalten un tsunami de desgracia o una pleamar de felicidades y buenas suertes. A lo que añadían que tener la oportunidad de volvernos invulnerables es estar en una posicion más elevada, en la escala de los seres, que los viejos dioses míticos: la virtud arduamente conseguida es mucho más sabia (no sólo más meritoria) que la que se posee por naturaleza.

Decían esto porque no les cabía duda de que el hombre debe progresar, o sea, aprender, fortalecerse. Una vida humana que no contenga progreso, enseñanza y virtud, es una vida desperdiciada. Pero no hay modo de progresar más que superando los óbstáculos. La mera facilidad no dice nada interesante o importante a nadie. Sólo llego a sacar de mí la plenitud de mis capacidades, cuando me encuentro con algo que no parece posible vencer, que me niega profunda y enteramente; pero a base de tiempo, sagacidad y empeño, termino por dominarlo [...]
 
Tenemos que aguantar tanto porque sólo de esta manera subimos a la cima de nuestra condición, que no es sino la de dioses, partecitas de Dios, chispas de la divinidad. Sólo sufriendo se aprende, pathei mathos, como se lee en un fragmento de Sófocles. La mera lectura, incluso la mera visión de los combates que los otros libran con los sucesos inesperados de la existencia, no es disciplina bastante. Tienen las cosas que afectarnos directa e individualmente, para que, como han repetido algunos formuladores de teodiceas también recientes y cristianas, la providencia nos dé la oportunidad de esculpir la hermosa estatua de nosotros mismos [...]
 
Migel García-Baró (Universidad Pontificia de Comillas) 
Revista Crítica (Comprender el dolor). Septiembre-octubre 2012






 

Y más adelante, en otro artículo, se añade:

"Para muchos cristianos la figura de la cruz les enseña que el sufrimiento no sólo puede vivirse como prueba de fe en los planos divinos, sino que puede también convertirse en ofrenda por el bien de otros. Más allá de la pregunta por su origen, se vive como una donación amorosa que se espera que produzca bienes a otras personas. Así el sentido desolador del sufrimiento cobra una dimensión nueva y pasa del mudo estrictamnte personal al del cuidado por el otro".
 
José María Pérez- Soba Díez del Corral (Instituto Superior de Pastoral. Universidad de Salamanca.
Revista Crítica (Comprender el dolor). Septiembre-octubre 2012)




 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Evangelio, vida, recuerdos entrañables...



 

 

Día de lágrimas aquel
en que resurja del polvo
para ser juzgado el hombre reo.
Perdónale pues, Dios,
Piadoso Jesús, Señor.
dales el descanso. Amén

 
¿Qué sentiría Mozart cuando compuso esta maravilla? Es imposible -me digo- que no sintiera al Señor: "Te lo ruego suplicante y de rodillas, con el corazón casi hecho ceniza, hazte cargo de mi destino..."
 
 
 

El Evangelio de hoy:

Texto del Evangelio (Mc 13,24-32):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En aquellos días, después de la tribulación aquella, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y los astros estarán cayendo del cielo, y las fuerzas que hay en los cielos serán sacudidas. Entonces, verán al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviará a los ángeles, y congregará a sus elegidos de los cuatro vientos, desde la extremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo.

»De la higuera aprended la semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y brotan las hojas, conocéis que el verano está cerca; así también, cuando veáis suceder todo esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. En verdad, os digo, la generación ésta no pasará sin que todas estas cosas se hayan efectuado. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas en cuanto al día y la hora, nadie sabe, ni los mismos ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre».




  
Nuestro párroco, en la Santa Misa de hoy, nos explicaba que el lenguaje utilizado en este texto evangélico es el lenguaje apocalíptico, pero que no se puede tomar literalmente. Se utiliza para resaltar la fuerza que conlleva la segunda venida del Señor Jesús (esto si hay que tomarlo al pie de la letra). La primera en la Navidad; la segunda, al final de los tiempos. Nos anuncia el final de la Obra de nuestro Señor. Resaltaba nuestro párroco: no hay que tener miedo, es un día de Gloria.

Así, recitamos en la Misa: 

Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu Resurrección
¡Ven, Señor Jesús!
 
 
Este mensaje, los niños de la catequesis de Confirmación lo entienden muy bien, como sólo los niños entienden a Jesús, natural y sencillamente. Me hace gracia y me sorprenden siempre. Son unos soles (un regalo de Dios). 
 
  
 
 
Más tarde, al salir de Misa, nos encontramos con el Evangelio, en la calle, en la vida cotidiana, en Arty.
Arty es un acordeonista, que nos alegra con su música a los que pasamos por la calle Ancha, donde toca habitualmente. Haga frío o calor ¡y mira que en León lo hace!, siempre tiene una sonrisa; nos saluda con un ¡graziaaaass! Gracias a ti, Arty.

Hace un tiempo, tuvo que abandonar la calle Ancha (es ucraniano); los comerciantes se quejaron al Ayuntamiento porque ¿molestaba? (nunca permanecía mucho tiempo en el mismo lugar, es muy discreto).  Los leoneses nos unimos recogiendo firmas para que pudiera volver; se siente bien en León, acogido y, al final...aquí sigue con nosotros, en su calle Ancha. Es un amor de persona.
 

 
 
 
Y los recuerdos entrañables, con otro regalo, los payasos de la tele. ¡Cuánto nos unían a los niños los payasos!!! ¡Hola don Pepito! ¡Hola don José!  ¡Qué bien lo pasábamos cantando!  ¡Cuánto nos reíamos!
 
Hoy, nos ha dejado Miliki.
 
Un beso muy fuerte, Miliki, que descanses en PAZ.