lunes, 8 de abril de 2013

Por la fe...



 
 

 


De un colaborador de la comunidad de blogueros con el Papa, acabo de recibir este vídeo. Os recomiendo que lo veáis completo, sobre todo el desarrollo de las noticias.
 
 
Debemos vivir nuestra fe con modestia, como lo que es: un don, un regalo de Dios.
 
 
ORACIÓN:
 
El papa Benedicto XVI nos dice en el número 13 de la Porta Fidei: “A lo largo de este año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe. Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, que inició y completa nuestra fe: en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra fe.
 
Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega.
 
Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro. Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura.
 
Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía.
 
Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio.
 
Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la pobreza, la obediencia y la castidad.
 
Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de sus ser cristiano: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerio que se les confiaban.
 
También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia”.
 



 

La belleza: Franz Liszt

 
 
 

  
 
Os dejo este artículo sobre Franz Liszt, es extenso, pero merece la pena leerlo. Expresa la devoción de Liszt por el pobrecillo de Asís, san Francisco.
Ocho siglos después, san Francisco, el ardiente enamorado de Jesucristo, su Dios y su todo, sigue de moda, vivo.
 
 
Franz Liszt

Un franciscano seglar con clase
 
 
"El amor me ha salvado de mí mismo, el arte me ha salvado del amor, la religión me ha salvado del arte, porque todo pasa, excepto Dios". Esta afirmación tan densa de fe nos viene de un gran pianista, el más grande de la historia: Franz Liszt, nacido en 1811 en Raiding (Hungría) y muerto en 1886 en Bayreuth. Liszt fue el concertista más admirado, más discutido, mejor pagado de Europa, con éxitos comparables a los que obtuvo en la década anterior otro gran músico: el violinista Nicolás Paganini.

Su vida está marcada por el éxito desde joven, con conciertos por toda Europa, suscitando en todas partes la mayor aprobación y estupor por su modo revolucionario de tocar. A finales del 1847 abandonó su carrera concertista y se estableció en Weimar, como director de la Capilla de Corte; durante casi una década se dedicó a la composición, a la dirección de orquesta y a la enseñanza. En 1861 Liszt salió de Weimar para establecerse en Roma, que se convirtió en su residencia habitual hasta la muerte, y en 1865 recibió la tonsura y las órdenes menores.

Como explicó el mismo Liszt a Hans von Bulow, otro célebre pianista, en 1865, este gesto suyo no fue una conversión propiamente dicha, sino la consecuencia natural de su manera de vivir: "Sin la música -dirá poco antes de morir- me habría entregado totalmente a la Iglesia y habría sido simplemente un fraile franciscano.. Las aspiraciones de mi juventud y las de mi vejez se han encontrado". Se hizo Terciario franciscano en 1857, estrechando sus lazos con el Santo de Asís, de quien llevaba el nombre de Franz, recibido de su padre Adam Liszt, terciario franciscano también él.






El conocimiento de los frailes franciscanos por parte de Liszt tuvo lugar a partir de 1823, después de su primer gran éxito en la ciudad de Pest; su padre Adam lo llevó al convento de los franciscanos para encontrarse con un amigo suyo, Joseph Wagner, convertido en Padre Johan Capistrano. Aquella primera visita a los franciscanos quedó bien impresa en el ánimo del joven Liszt, que volverá a ellos buscando descanso para su alma, a veces exaltada, perdida, agitada; y para saludar al Padre Johan, que mientras tanto lo habían hecho guardián.

Las relaciones con el convento, sobre todo con el Padre Johan, quedan bien resaltadas por el hecho de que Liszt dedicó la misa a 4 voces y órgano, compuesta en 1848, a otro padre franciscano, el P. Joseph Albach.

Liszt regresó al convento de Pest en 1846, y de nuevo en agosto de 1856; a su amiga y confidente la princesa Carolyne Wittgenstein así le escribe: "Mis viejas relaciones con este con este convento no han disminuido con los años y los franciscanos me han recibido como uno de ellos", aunque es consciente que su ánimo era "mitad gitano (húngaro) y mitad franciscano".
Su vocación religiosa se manifestó ya en la adolescencia, mediante crisis místicas e impulsos hacia la vida eclesiástica, de lo que fue disuadido por el padre, el confesor y los amigos. Su atracción por la vida religiosa se adormeció desde su encuentro con Gerge Sand, con Marie d'Agoult y con otras tantas mujeres que aparecieron en su vida, distrayéndolo de su sentir profundo, que nunca le faltó. El 8 de septiembre de 1856 Liszt decidió y solicitó entrar en la Orden franciscana de Pest como "confrater seraphicus", primer grado de la jerarquía franciscana. Tal opción comportaba el derecho a vestir el hábito franciscano y poder ser sepultado con él.

Liszt coronará este deseo suyo el 11 de abril de 1858, cuando fue recibido solemnemente en la Orden franciscana (seglar) en el convento de Pest.

La devoción por el Pobrecillo de Asís llevará a Liszt a viajar a Umbria, para visitar la ciudad de San Francisco el 5 de julio de 1868. La ciudad era ya meta de eruditos, apasionados del arte, hombres de fe y no creyentes. Entre los distintos personajes que visitaron Asís se recuerdan ilustres escritores como Jean Jacques Antoine Ampére y Antoine Claude "Valery", el alemán Wolfgang von Goethe y el estadounidense James Henry. Liszt empieza su visita en la Basílica de Santa María de los Ángeles y la concluirá en la Basílica de San Francisco, esto porque deseaba ardientemente ir enseguida a rezar a la Porciúncula, "la adorable capillita" de San Francisco.






Llegado a la Basílica de San Francisco, Liszt se queda extasiado, admirando los frescos de Cimabue y las cuatro velas sobre el altar mayor de la basílica inferior. Lo acompañaron en su visita el inseparable abad Solfanelli, el Padre Ruggeri y el profesor Cristofani, historiador de la ciudad, que le explicó "las cosas memorables y las maravillas de este monumento de la catolicidad". De la meditación y el recogimiento surgió en la mente del músico la inspiración para componer el motete "Mihi autem adharere", ofertorio de la Misa de San Francisco, que le dio el Padre Alejandro Borroni, maestro de capilla de la Basílica durante 40 años, desde 1856 hasta 1896, del que se recuerda su composición más célebre, la antífona Tota Pulchra que cada año se canta en las iglesias franciscanas el día de la Inmaculada.
La mañana del 6 de julio el abad Solanelli celebró la eucaristía en la tumba de San Francisco y por la tarde salieron con destino a Fabriano.

En la paz de la ermita de Monte Mario Liszt se dedicó a componer. La lectura de las Florecillas de San Francisco, del Cántico de las Criaturas, del libro de F. Ozanam sobre los Poetas franciscanos en Italia y de la Vida de San Francisco de Giuseppe Miscimarra, le inspiraron la composición de dos piezas para piano: El Cántico de las Criaturas de San Francisco y la Leyenda de San Francisco que predica a los pájaros.

Liszt permaneció en Asís menos de dos días, pero, no obstante la brevedad de su visita, podemos subrayar dos aspectos importantes de su sentirse franciscano.

Ante todo el sentirse en contacto íntimo con la humanidad y con la naturaleza en general. Él escribe: "Yo no vivo para mí mismo, sino que me hago parte de todo lo que me rodea". Decía además que "la música es una de las manifestaciones humanas, por lo que es inseparable de la vida de la humanidad, y hay que considerarla en estrecha relación y en intercambio recíproco con ella".
Liszt no cantó sólo al ánimo humano, sino a la misma naturaleza, interpretando musicalmente la naturaleza de los paisajes, de los cuadros, de los poemas literarios, de los estados psicológicos, por lo que habría que mirar la universalidad de su música, más que el simple aspecto virtuoso.

Después de una vida marcada por el éxito, por las ganancias millonarias, Liszt murió franciscanamente (dejando su túnica, algunas camisas y siete pañuelos), no por haber disipado su fortuna, sino por haberla dado a amigos, músicos y desconocidos... Dos breves episodios ilustran su exquisita caridad. Un día, durante uno de sus tantos conciertos, no teniendo dinero consigo, se arrancó un botón de oro del chaleco, para dárselo a un pedigüeño; otra vez, en cambio, vendió su reloj, con tal de tener algo que dar a una viuda que le pedía la caridad.

Los dos puntos fuertes de toda la ética lisztiana son la Verdad y la Caridad, según la cita de la carta de San Pablo a los Efesios (4, 15).

El abad Lamennais dijo de él, cuando Liszt era joven: "Es una de las almas más bellas y nobles que he encontrado en la tierra". Camille Mauclair, en su ensayo de 1938: "El heroísmo de Liszt", escribió: "Liszt quiso servir y no ser servido. Hoy sabemos que fue un héroe y un santo. Fue el hombre todo caridad y amor, que ignoró el odio y se olvidó de su yo, sofocó su grandeza y murió piadoso y pobre. Sus obras maravillosas pertenecen a la música, pero el ejemplo de Liszt pertenece a toda la humanidad".
 

Fr. Giuseppe Magrino Ofmconv.

Traducción de Fr. Tomás Gálvez
 
 
 
 

 
 
 
¡Feliz lunes para todos!
 
 
Imágenes: Basílica de san Francisco de Asís. Giotto di Bondone: San Francisco predicando a los pájaros. Basílica de Asís.
 


 
 

sábado, 6 de abril de 2013

Amor




Berthe Morisot.  La cuna


Cuando todo se aquieta
en el silencio, vuelvo 
al borde de la cuna
en que mi niño duerme
con ojos tan cerrados
que apenas si podría
entrar hasta su sueño
la moneda de un ángel.



Vicente Romero Redondo. Maternidad



Dejados al abrigo
de su ternura asoman
por la colcha en desorden,
muy cerca de sus manos,
los juguetes que tuvo
junto a sí todo el día,
ensayando un afecto
al que ya soy extraña.



Vicente Romero Redondo. Maternidad


Quien a mí estuvo unido
como carne en mi carne,
un poco más se aparta
cada instante que vive;
pero esa es mi tristeza
y mi alegría a un tiempo,
porque se cierra el círculo
y él camina al amor.


María Victoria Atencia



Steve Hanks.  Mantener unida la familia











viernes, 5 de abril de 2013

Pollo de corral guisado








Es hora de dejar alguna receta. La receta viene de mi abuela Rosa y seguimos la tradición con mi madre. Se utiliza también para cocinar el pavo.

El pollo de corral es criado en granja al aire libre. Su alimentación principal es a base de cereales, leguminosas y verduras. Su carne es dorada, intensa y tierna, y su peso entre 2'5 y 3'5 kg. Se sacrifican con más de 3 meses de edad, hecho que junto a su peculiar manejo y cuidada alimentación determinan unos sabores que evocan tiempos pasados.

Es perfecto para la preparación de platos tradicionales.

Ingredientes


Un pavo o pollo de corral troceado (los criados en la montaña leonesa son buenísimos), 2 cebollas, 2 ó 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, orégano o tomillo frescos, 12 almendras, un puñado de piñones, vino fino La Ina o Tío Pepe (muy importante), aceite de oliva virgen y sal.

Preparación


Se salan y enharinan los trozos de pollo y se fríen ligeramente hasta que se doren. Se reservan.
En una cazuela (si utilizamos una cazuela de barro es mejor, más meloso) se añade el aceite, 3 ó 4 ajos picados y se doran. Se parte la cebolla y se deja pochar con los ajos y 2 hojas de laurel (se puede añadir también orégano o tomillo frescos muy picaditos). Se añaden las almendras majadas en el mortero, y un puñado de piñones. Se rehoga. 
Cuando está todo pochado, se añade el pollo, y se pica perejil por encima. Se añade el vino fino La Ina o Tío Pepe, hasta que cubra los trozos de pollo. Comprobamos el punto de  sal. Podemos añadir un trocito de guindilla, si nos gusta el picante.
A fuego lento durante 2 horas o mas, hasta que esté tierno. Se mueve de vez en cuando la cazuela para que ligue la salsa.

Meloso y riquísimo.
Se puede acompañar con ciruelas pasas.





miércoles, 3 de abril de 2013

Alfredo Kraus



 



Alfredo Kraus, el tenor favorito de mi padre; nada mejor que recordarlo cantando, como a él le gustaba. Estos días te recuerdo más, si cabe. Tú me enseñaste el valor de la honestidad, de la bondad, siempre dispuesto a ayudar a los demás, el amor por las cosas sencillas, tu simpatía, tu alegría contagiosa, incluso en la enfermedad nos hacías reír, tu fe en Dios, que nos transmitías con tu ejemplo. Te quiero, eres un bálsamo para mi alma, y lo mismo que cuando era niña, sentía que nada me podía faltar porque tú estabas a mi lado, hoy te siento cerca, conmigo, y seguimos cantando y riendo juntos.
Nunca he conocido a una persona más enamorada de su marido que mamá, y no me extraña.
Siempre en mi corazón. Muy dentro, papá.
 


Calle de Granada. Joaquín Sorolla
 


Sierra Nevada en otoño. Joaquín Sorolla
 


Le encantaba...
 
 



Siempre en mi corazón...
 




Un concierto emocionante...
 



 
Y esta, de propina, porque sé que te emociona...seguimos todos juntos... con mamá...una mujer sin igual...es la belleza...os quiero, doy gracias cada día por teneros.
 

 

 
 

 
 
 

domingo, 31 de marzo de 2013

¡Feliz Pascua!




Resurrección de Cristo. Bartolomé Esteban Murillo.



"Él había de resucitar de entre los muertos"
Juan 20, 1-9



¡Cristo vive! ¿Qué podemos temer?

¡Feliz Pascua de Resurrección!




  


O Filii et filiae, es un himno para la celebración del misterio de la Pascua, escrito por Jean Tisserand.





viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo







León vive con devoción la Semana Santa. Este año y el anterior,  la mayoría de las procesiones no han salido debido a la lluvia. Hoy el Nazareno ha recorrido las calles leonesas.  La procesión se ha retirado una vez finalizado el acto del Encuentro entre la Dolorosa y san Juan. 

La Semana Santa de León ha logrado que todos los días de la Pasión estén representados, y hoy, esta mañana, se extiende sobre la ciudad el manto negro (los papones negros) de la procesión de "Los Pasos", que organiza la cofradía de Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

Durante toda la noche, desde que la esquila y el tambor anunciaran la ronda en la plaza de San Marcelo entre el último y el primer minuto del nuevo día, la cofradía ha ido llamando a todos sus miembros por toda la capital con esa frase que tanto emociona a los papones de "Levantaos hermanitos de Jesús, que ya es hora".

La procesión, con trece pasos, tomó las calles a las siete y media de la mañana. A esa hora, en la "amanecida", la primera luz del Viernes Santo iluminó la salida del titular de la cofradía, Jesús Nazareno, de su capilla de Santa Nonia. Es un momento irrepetible, cargado de emoción. El sentimiento y la devoción que esta imagen de nuestro Señor despierta cuando camina por las calles de León es indescriptible. Es Cristo que pasa.

Es atribuida  a Gregorio Fernández.


Salida  del Nazareno







La Madre Dolorosa de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno es, como la apodaba el cronista de León Máximo Cayón Waldaliso, la "Pena Bonita" de la procesión de los Pasos. Es una obra de Víctor de los Ríos.

En la Plaza Mayor se produce el tradicional Encuentro entre la Dolorosa y San Juan; la plaza está abarrotada de gente guardando sitio desde varias horas antes de la madrugada, pues no se cabe con más de 4.000 papones y los trece pasos con sus correspondientes bandas de música. Sobre las 9.30 llegan por distintas calles la Dolorosa y san Juan, las bandas no paran de tocar, y con una reverencia se arrodillan los portadores del paso de San Juan ante la Dolorosa, mientras todos los demás pasos son "bailados a hombros" al son de la música. Es un acto muy emotivo. Es el sentir de un pueblo que se postra ante la Reina de los cielos.


El Encuentro de la Virgen Dolorosa y san Juan, ante la mirada del Nazareno.









El Santo Entierro sí ha podido procesionar por la tarde, con la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz.

El Descendimiento es el conjunto artístico más grande y pesado de la Semana Santa de León,  que es pujado a hombros. Si bien, originalmente, se concibió para ir sobre una carroza con ruedas, desde 1989 es portado  por sus braceros. El grupo está formado por las figuras de San Juan y José de Arimatea, que portan el cuerpo muerto de Jesucristo;  la Virgen Dolorosa contempla la escena sentada, sosteniendo los clavos de la crucifixión en su mano; María Magdalena mira a la Virgen e inicia su caminar hacia ella; María Salomé, inmóvil al pie de la cruz, sostiene en sus manos la corona de espinas, y Nicodemo, desde lo alto de la cruz, observa toda la escena. 

El Descendimiento es obra del taller de Víctor de los Ríos.







El Viernes Santo es una continua procesión por las calles leonesas.




Modismos, palabras, sentimientos, devoción, pasión... tradición. La Semana Santa leonesa tiene  un peculiar vocabulario que pasa de padres a hijos, de papones a papones, en una enigmática tradición oral que, sin apuntes ni diccionarios, ha sabido conservarse durante décadas.


Papón: Término exclusivamente utilizado en León para designar a los cofrades.
Paponines: Niños papones (diminutivo).