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| El Buen Pastor. Bartolomé Esteban Murillo |
En aquel tiempo dijo Jesús:
"Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas", el asalariado, que no es pastor, ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
(Santo Evangelio según san Juan, 10, 11-16).
Hoy, hemos despedido a nuestro párroco, D. Argimiro, sacerdote desde hace 57 años y párroco, desde 1969 de la Iglesia de San Martín, nuestra parroquia. Preocupado siempre por todos sus feligreses, a los que ha servido en Cristo con verdadera vocación y dedicación.
La Misa, el homenaje y el acto de despedida, con una comida compartida con sus feligreses, han sido muy emotivos y entrañables. Todos los grupos parroquiales, Cáritas, catequesis, lectura bíblica, coro, cofradías, hemos estado arropándolo y agradeciendo su servicio fiel a la Iglesia.
Nos dijo que había sido muy feliz en la parroquia con todos los feligreses a los que había tenido el gusto de poder atender y conocer durante 44 años. Que éramos una feligresía muy activa.
Nosotros, felices y agradecidos de tenerlo.
Gracias, D. Argimiro, por su testimonio de vida. Nunca le olvidaremos.
A las 12:30 horas celebró su última Eucaristía en la parroquia.
Algunos de los cantos de la Santa Misa: Laudate.
Laudate omnes gentes, Laudate Dominum.
María, mírame...
María, mírame, María, mírame,
si tu me miras, Él también me mirará,
Madre mía, mírame, de la mano llévame,
muy cerca de Él, que ahí me quiero quedar .
María, cúbreme con tu manto,
que tengo miedo, no se rezar,
que con tus ojos misericordiosos,
tendré la fuerza, tendré la paz.
María mírame...(coro)
Madre, consuélame de mis penas,
es que no quiero, ofenderte más,
que con tus ojos misericordiosos,
quiero ir al cielo y verlos ya.
María mírame...(coro)
En tus brazos, quiero...
descansar.