domingo, 30 de noviembre de 2014

Quiero esperarte


 
 
Hágase en mí Tu voluntad. Sor Isabel Guerra
 
 
 
   Quiero esperarte anhelante, como aguarda el centinela a la aurora, para que tu venida invada de Luz hasta los rincones de mi alma.
 
  Quiero esperarte ardiente, como la llama de una lámpara encendida, para que tu venida prenda en mí el fuego de tu amor.
 
   Quiero esperarte apasionadamente como quien todo lo espera de tu mano, para que tu venida colme todas mis ansias (...).
 
 
 
Sor Isabel Guerra
 
 
   Quiero esperarte en sosiego, como lago encalmado a tu voz, para que tu venida disipe mi temor a los vientos.
 
    Quiero esperarte en silencio, como la noche al término de su carrera, para que tu venida me invada de tu sonora claridad (...).
 
    Quiero esperarte confiadamente, como el que sabe que siempre es escuchado y atendido, para que tu venida sea la culminación de todas mis esperanzas (...).
 
 
Sor Isabel Guerra, El libro de la paz interior, pág.74
 
 
 
¡Feliz y santo Adviento!
 
 
 
 
 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Esperar pacientemente

   
 
 
Marina Marcolin

 
 
La tarde se ensombrece bajo el nublado y la lluvia pone en el cristal un rosario con cuentas de agua.

Manuel Barrios, Epitafio para un señorito (1972)
 

 
Tiempo cambiable,. Gustave de Jonghe
 
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.


“Esperamos con paciencia, pero paciencia no significa pasividad. Esperar pacientemente no es como esperar el autobús, o que deje de llover, o que salga el sol. Se trata de una espera activa en la que vivimos el momento presente al máximo para encontrar en él las señales de Aquel que estamos esperando.

La palabra
paciencia viene del verbo latino 'patior' que significa padecer. Esperar pacientemente significa padecer por el momento presente, saboreándolo plenamente, dejando que crezcan las semillas que están plantadas en el suelo que pisamos hasta convertirse en plantas resistentes. Esperar pacientemente siempre significa prestar atención a lo que está ocurriendo ante nuestros propios ojos y ver en ellos los primeros rayos de la gloria venida de Dios”.
 
 
 
 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Para ti











Para ti, Militos, querida amiga, este Adagio, bello, suave, tierno, delicioso, inmenso, como tú.

 ¡Feliz día!


Y un abrazo intenso, con esta pianista deliciosamente intensa...







Besiños, muchos..."espachurrados"...










Las ilusiones

 
 
 
Samantha Keely Smith
 
 

—No era nadie. El agua.
—¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
—No
hay nadie. Es la flor.
—¿No hay nadie?
Pero ¿no es nadie la flor?
 
 

Samantha Keely Smith



No es nadie. Era el viento.
—¿Nadie?
¿No es el viento nadie?
—No
hay nadie. Ilusión.
—¿No hay nadie?
¿Y no es nadie la ilusión?
 
  Juan Ramón Jiménez
 
 
 
 
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

La música une a las personas






`
¡Que nos una la música!


Vamos, no te preocupes, mi hermano,
en este mundo en el que todos somos lo mismo,
tenemos que encontrar la paz, debemos encontrarla juntos,
no está muy lejos de tu corazón.
Tienes la buena vibración.
Deja que tu corazón siga el ritmo...


¡Gracias!, por todo, mi querida Militos, eres un ángel, claro, transparente en mi vida. Nos une la música y muchísimo más.


¡FELIZ DÍA!


Esperaremos, siempre con Esperanza,  es ¡preciosa!







Y la última, que no puede faltar, mi querida amiga...






Comparto también aquí, contigo, el mensaje de Hoja:



Hoy te espero más que nunca.
Espero Tu Reino, Tu Venida.
.
Hoy he elegido
ser optimista aunque
el futuro parezca sombrío.
.
Somos seres inmortales
Tras la noche, volverá el sol.
Después de la amenaza del invierno
todo recuperará su encanto...
y mi hoja su verdor.
.
¡ La Luz, el Calor y el AMOR siempre triunfan!
Para siempre, para siempre, para siempre..




Te lo dejo con toda mi alma. Unidas, siempre.






miércoles, 26 de noviembre de 2014

La luz




Luz del sol. Jhon  Alexander
 
  
 No se puede prever. Sucede siempre
cuando menos lo esperas. Puede pasar que vayas
por la calle, deprisa, porque se te hace tarde
para echar una carta en correos, o que
te encuentres en tu casa por la noche, leyendo
un libro que no acaba de convencerte; puede
acontecer también que sea verano
y que te hayas sentado en la terraza
de una cafetería, o que sea invierno y llueva
y te duelan los huesos; que estés triste o cansado,
que tengas treinta años o que tengas sesenta.
Resulta imprevisible. Nunca sabes
cuándo ni cómo ocurrirá.
                                               Transcurre
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
"Un día más", te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto. Se dilata
mágicamente el tiempo, como en aquellos días
tan largos de la infancia, y respiras al margen
de su oscuro fluir y de su daño.
Praderas del presente, por las que vagas libre
de cuidados y culpas. Una acuidad insólita
te habita el ser: todo está claro, todo
ocupa su lugar, todo coincide, y tú,
sin lucha, lo comprendes.
                                                         Tal vez dura
un instante el milagro; después las cosas vuelven
a ser como eran antes de que esa luz te diera
tanta verdad, tanta misericordia.
Mas te sientes conforme, limpio, feliz, salvado,
lleno de gratitud. Y cantas, cantas.
 
 
 Eloy Sánchez Rosillo





 

martes, 25 de noviembre de 2014

Una palabra y otra




Giuseppe Cacciapuoti


Qué poder tan inmenso y qué sencillo
le resulta ejercerlo a aquel que lo posee.
Ni el más grande monarca pudo nunca
decidir de manera semejante.
Ilusión y deseo, papel, pluma,
y decir poco a poco lo que ahora está ocurriendo,
lo que tus ojos ven, lo que piensas o sueñas,
tu verdad de este día. Y nada más.
Así se hará el poema, si la buena fortuna
te acompaña y decide que de un hombre
brote una luz tan alta y verdadera,
tan pura y para siempre. Es increíble.
Una palabra y otra, y una música
pequeña y suficiente. Y va surgiendo
delante de tus ojos, de tu asombro,
una tarde con sol, un pájaro, la lluvia,
la luna, una muchacha, la hierba, el mar, la nieve.
En el camino hay mucha incertidumbre,
pasos titubeantes que no saben
si se aproximan al lugar del canto
o si de allí se alejan de forma irremediable;
la vida en vilo hasta que todo acaba.
Después ya sólo queda la alegría
y un corazón con mucha gratitud.


Eloy Sánchez Rosillo