domingo, 28 de febrero de 2016
sábado, 27 de febrero de 2016
Ocurre
“Existía la belleza
de los milagros ..."
Yves Pires
Ocurre pero pocas veces
que uno de nosotros ve de verdad al otro:
una persona se muestra un instante
como en una fotografía pero con más claridad
y al fondo
algo que que es más grande que su sombra.
Él está de cuerpo entero delante de una montaña.
Es más una concha de caracol que una montaña.
Es más una casa que una concha de caracol.
No es una casa pero tiene muchas habitaciones.
Es impreciso pero grandioso.
Él crece de eso, y eso de él
Es su vida, es su laberinto.
Tomas Tranströmer, La galería.
Traducción de F.J.Uriz, Bálticos y otros poemas.
Tranströmer no era un hombre creyente –o si lo era, nunca lo expresó en sus poemas-, pero su poesía está impregnada de una misteriosa presencia de lo divino. No deja de hacerse preguntas. Y a veces encuentra una respuesta: “Y el Dios de lo profundo llama de lo profundo: ‘¡Libérame! ¡Libérate a ti mismo!’”, dice uno de sus poemas. Su poesía vive en lo profundo. Y allí, con más claridad, siempre se encuentra Dios.
Vídeo-instalación "El encuentro", Bill Viola. ARCOmadrid 2016
martes, 23 de febrero de 2016
Colibrí
"Cuando te visita un colibrí, es el alma de alguien que te quiso mucho y viene a darte buenos augurios".
(Leyenda guaraní)
Vamos a suponer que digo verano
escribo la palabra "colibrí",
la meto en un sobre
y la llevo colina abajo
hasta el buzón. Cuando abras
la carta te acordarás
de aquellos días y lo mucho,
lo muchísimo que te quiero.
Raymond Carver
"Si un colibrí vuela cerca de ti, es porque viene por tus pensamientos".
(Leyenda maya)
Amy Judd
Quieto
no en la rama
en el aire
No en el aire
en el instante
el colibrí
Octavio Paz
El texto de Raymond Carver del blog "Sureando".
lunes, 22 de febrero de 2016
"Matar a un ruiseñor"
Tan tierna, tan contundente...
Quería que descubrieses lo que es la verdadera bravura, en vez de creer que la bravura la encarna un hombre con un arma en la mano. Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence. ("Matar a un ruiseñor")
Ha fallecido Harper Lee a los 89 años de edad, escritora estadounidense conocida en el mundo literario por su obra Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird), escrita en 1960 y ganadora del Premio Pulitzer en 1961.
Lo único que se sabe de su muerte es que ocurrió en un centro de asistencia llamado Meadows en el pueblo Monroeville de Alabama. Según informó el editor de Lee “murió en paz”.
Matar a un ruiseñor fue su primera obra y supuso el éxito de la autora.
La historia que nos cuentan es sencilla. En un condado de Alabama, con fuertes prejuicios racistas y bajo las secuelas de la depresión económica de 1929, el abogado Atticus Finch acepta la defensa de un muchacho negro, acusado de haber violado a una chica blanca. Nadie había llegado tan lejos, y él lo sabe. También sabe que se juega la vida, pero es valiente, se emplea a fondo y solo pierde el caso. Gana, en cambio, el respeto de todo el mundo, y deja a sus hijos y a sus vecinos una lección inolvidable de integridad. Un hombre fiel a sus principios, Atticus Finch defiende que:
La hija pequeña de Atticus, Scout, es la narradora de la historia, por lo que vemos los acontecimientos sucedidos desde su punto de vista. Desde una mirada inocente y curiosa, que muestra constantemente interés por aquello que le rodea.
La historia que nos cuentan es sencilla. En un condado de Alabama, con fuertes prejuicios racistas y bajo las secuelas de la depresión económica de 1929, el abogado Atticus Finch acepta la defensa de un muchacho negro, acusado de haber violado a una chica blanca. Nadie había llegado tan lejos, y él lo sabe. También sabe que se juega la vida, pero es valiente, se emplea a fondo y solo pierde el caso. Gana, en cambio, el respeto de todo el mundo, y deja a sus hijos y a sus vecinos una lección inolvidable de integridad. Un hombre fiel a sus principios, Atticus Finch defiende que:
(...) nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos.
La hija pequeña de Atticus, Scout, es la narradora de la historia, por lo que vemos los acontecimientos sucedidos desde su punto de vista. Desde una mirada inocente y curiosa, que muestra constantemente interés por aquello que le rodea.
Fue adaptada al cine en 1962 por el director Robert Mulligan. Sus intérpretes fueron Gregory Peck, Mary Badham, Philip Alfrod y Robert Duvall.
Ya se sabe que las grandes novelas no suelen ser superadas por sus versiones cinematográficas, y en este caso tampoco sucede, pero lo que encontramos es algo más infrecuente aún: una altísima calidad en ambos productos, una película antológica, basada en una magnífica obra literaria.
Ya se sabe que las grandes novelas no suelen ser superadas por sus versiones cinematográficas, y en este caso tampoco sucede, pero lo que encontramos es algo más infrecuente aún: una altísima calidad en ambos productos, una película antológica, basada en una magnífica obra literaria.
No hubo más conocimiento de ninguna obra suya hasta el año pasado, cuando en julio de 2015, publicó Ve y pon un centinela, presentada como una secuela de Matar a un ruiseñor.
Recordad que matar a un ruiseñor es pecado. Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar a un ruiseñor.
Tema final (End Title) de la Banda Sonora de la película.
Atticus nos brinda uno de los argumentos más elegantes sobre la dignidad de la persona:
Antes de vivir con los demás tengo que vivir conmigo mismo, y la única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la propia conciencia.
domingo, 21 de febrero de 2016
Mirar ...
Ester Grass Vergara
La belleza está presente en muchas más cosas de las que pensamos. Es una equivocación circunscribirla al mundo del arte. La belleza puede estar presente en casi todas las cosas, el problema está en descubrirla, porque hacen falta unos ojos en donde no esté presente la rutina.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.59.
La belleza no se improvisa.
Chopin, Estudio Op. 10, nº 12.
Un regalo recibido esta semana.
Gracias, Alejandro.
sábado, 20 de febrero de 2016
Totus Tuus
La diferencia entre el Islam y el Cristianismo la explica maravillosamente Roberto Benigni en uno de sus comentarios a la 'Divina Comedia' de Dante. El Islam implica la sumisión del hombre a un Dios que mora "Arriba". El Cristianismo es la sumisión de Dios a la voluntad de una adolescente, de la que depende para hacerse hombre. Es, como dice Benigni, la espera del enamorado al sí de la mujer a la que adora.
Henryk Górecki (1933-2010)
Totus Tuus, Op 60
Deleite espiritual a través de los oídos.
"Un hombre pierde lo mejor de su ser cuando se olvida de rezar, al no sentir necesidad de pedir ayuda."
Papa Francisco
Sábado, día del Rosario bloguero.
Feliz día.
miércoles, 17 de febrero de 2016
La loca alegría
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.
Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos,
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de los gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo quería poner primavera en sus manos.)
¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.
Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.
no podrá morir nunca.
Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos,
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de los gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo quería poner primavera en sus manos.)
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.
Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.
José Hierro, De "Alegría" (El muerto) 1947
Imagen "Cala": Robert Mapplethorpe
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