Permíteme tener los ojos grandes. Tener los ojos grandes es un acto de voluntad, básicamente aceptar ser pieza de caza del asombro.
Yo consiento: cómeme el corazón en el rito ancestral de la belleza, deja hueco a lo atávico salvaje en la pupila absorta. Hospeda una revelación que la dilate, la haga pura o antártica, que haga del ojo devoración de oscuras autopistas.
Pupila qué alta pupila pupila cuántas águilas pupila el cuarto de los evangelios pupila crece desmesurada estrella incertidumbre y fuego ascuas en ascuas.
Déjame tener los ojos grandes y una fuente en mi centro, una fuente que duela y que refulja.
Quizá eso es la poesía: un trepar de mí misma por mis ojos, una herida que piensa.
Carmen Palomo Pinel, Ser mirada
Bach: Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit, BWV 106 (El tiempo de Dios es el mejor momento)
Dijiste sí y en tu vientre latía divina la salvación Hágase en mí, de corazón, la voluntad de mi Señor Que se cumplan en mí cada día los sueños de Dios.
María, las tinieblas se harán mediodía A una sola palabra que digas, en tus labios alumbra ya el sol María, la doncella que Dios prometía Un volcán de ternura divina, primavera de Dios Redentor.
Gabriel tembló, conmovido con tanta belleza Madre de Dios, cuélame en tu mirada de amor de la Anunciación Hágase en mí, de corazón, la voluntad de mi Señor Que se cumplan en mí cada día los sueños de Dios.
María, las tinieblas se harán mediodía A una sola palabra que digas, en tus labios alumbra ya el sol María, la doncella que Dios prometía Un volcán de ternura divina, primavera de Dios Redentor.
Hágase en mí, de corazón, la voluntad de mi Señor Que se cumplan en mí cada día los sueños de Dios.
María, las tinieblas se harán mediodía A una sola palabra que digas, en tus labios alumbra ya el sol María, la doncella que Dios prometía Un volcán de ternura divina, primavera de Dios Redentor.
“el tiempo no es un antes, un ahora y un después, sino un todo indivisible"
Eloy Sánchez Rosillo
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«Decís vosotros que los tiempos son malos, sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo».
San Agustín
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No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.