sábado, 18 de abril de 2015

Tu mirada

 
 
 

  
 
La mirada de la Virgen nos enseña a mirar a los que naturalmente miramos menos pero que más lo necesitan, a los desamparados, a los que están solos, a los enfermos, a los pobres, a los chicos de la calle, a los que no conocen la ternura de la Virgen.
Madre, regálanos tu mirada.

(Papa Francisco)
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.
 
 
 
 
 

jueves, 16 de abril de 2015

Interesante reflexión




 
 
 
La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida.
 
 
Yo soy un autodidacta declarado. Fui un joven inculto o cultivado solamente en parte. A los quince años se acabó la escuela, y cuando empecé a trabajar seriamente en manuscritos bastante largos, ni siquiera dominaba la ortografía alemana. La primera versión de una de mis novelas, reencontrada por un germanista inglés y que he vuelto a ver unos años más tarde, está llena de faltas de ortografía. A veces tengo la impresión de haber aprendido ortografía cultivándome a mí mismo por la escritura.
La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida. Se esfuerzan continuamente por colmar esa laguna mientras que otros que han pasado el bachillerato o incluso un doctorado – estoy generalizando – se quedan a ese nivel de ciencia y entonces se establece cierta complacencia, son personas “acabadas”. Yo nunca he estado expuesto a ese peligro. O sea que mi curiosidad, mi sed de ciencia, mi necesidad de saber, se han conservado. Todo lo que sé y todo lo que necesito para mi modo de existencia lo he conquistado con mi propio trabajo, con el esfuerzo diario.
 
 
Gunter Grass


Soy un trabajador muy lento, necesito concentración, mi verdadero trabajo de escritura y dibujo cada vez con mayor frecuencia es en mi casa del campo, donde puedo estar semanas enteras sin dejarlo. Mi concepción de la literatura es que los libros deben suponer para el lector una doble exigencia divertida: divertir y exigir su atención. Todo mi esfuerzo tiende a no comunicar al lector la pena, el cansancio, la conocida desesperación que te dominan ante tus propios asuntos. No me gustan, en consecuencia, los libros en que se pueda descifrar el esfuerzo de su génesis u oler el sudor del trabajo.
El estilo de un escritor es su signo personal, la marca. Para mí no se trata de un criterio. Thomas Mann de principio a fin, desde sus primeras manifestaciones en prosa, ha poseído y desarrollado su estilo. Prefiero a autores como Alfred Döblin, a quien estimo tanto como a Thomas Mann, si no más. De libro en libro, ha ido poniendo en tela de juicio su propio estilo con nuevas tentativas, hasta el punto de que no se puede reconocer en él un estilo continuo en el sentido clásico. Esto no sólo lo considero posible sino necesario.


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Creo que el artista tiene una concepción del progreso distinta… si acaso la tiene. Para el artista, Beethoven no representa un progreso respecto de Bach, un poema de Apollinaire no es un progreso respecto a Hölderlin, por más que en nuestro siglo algo así como una noción de progreso se haya introducido en el arte a través del concepto falso y engañoso de “vanguardia”. Vanguardia: es interesante observar que se trata de un término militar. Una obra que hace dos o tres años pasaba por moderna, de “vanguardia”, se ve manipulada por los traficantes del arte, es arrojada a la basura con el pretexto de que ya no es in, de que está pasada de moda.
Y sin embargo, para quien sabe ver, para quien sabe escuchar y leer, es evidente que Montaigne vuelve a ser especialmente actual porque nos lleva a los inicios de la Ilustración. Hasta hoy no se ha podido demostrar que la música de Mozart haya sido superada por cualquier otro músico o que se haya quedado pasada de moda. La idea de desarrollo, la intemporalidad de las artes, son conceptos, en el fondo, más dignos de confianza y más humanos que ese vulgar concepto de progreso que determinó poderosamente al siglo XlX y también al nuestro y que nos ha conducido al umbral en que la razón se convierte en locura. El lenguaje continúa siguiendo las vías de la razón, pero los resultados son irracionales”.
 
Günter Grass, 1978.
 
 
 
Descanse en paz.
 
 
 
 

martes, 14 de abril de 2015

¿Ha muerto Dios?

 
 
 
 
 
 
Rafael Navarro Valls, catedrático y académico/secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ha publicado en el diario español El Mundo una interesante reflexión sobre "cuando todo se ha perdido, y cuando a la persona humana ya no le queda otra cosa que rendirse ante el desastre, es entonces cuando parece llegar el momento de Dios".

Navarro-Valls escribe sobre la tragedia del avión A320 de Germanwings y cómo Dios sigue muy presente en los acontecimientos, a pesar de que este siglo fue profetizado por los gurús del progresismo como "el primer siglo del ateísmo":

Lo que se oyó antes del impacto del avión: «Ay, Dios mío» en 3 idiomas
«El picado suicida del avión A320 de Germanwings, se acelera a 300 metros de la montaña y colisiona a más de 750 km/h .

»El aparato se desintegra y los 150 ocupantes sucumben instantáneamente por la insania y la insidia del joven copiloto Andreas Lubitz.

»A partir de ese momento se desencadena -junto con un movimiento de solidaridad mundial- una avalancha de opiniones sobre las causas del accidente: estudios, análisis técnicos, psiquiátricos y legales.

»Forenses, pilotos, psicólogos, especialistas en ADN, psiquiatras, juristas, policías, políticos, técnicos en indemnizaciones … todos hacen notar sus puntos de vista.

»Probablemente es el desastre aéreo más intensa y extensamente cubierto de toda la historia de los acontecimientos mediáticos.

»Un video grabado en el interior del A320, obtenido de la tarjeta SIM de un móvil, resalta un nuevo aspecto más trascendente, hasta ahora en penumbra.

»Según la transcripción difundida por Paris Match y el diario alemán Bild, lo más impactante de la grabación de pocos segundos es el sonido.

»Un sonido en el que, junto a las exclamaciones de terror, se escuchan tres frases nítidas de idéntico significado en idiomas distintos: “Ay, Dios mío”, Oh my God y Oh mein Gott. Menos claramente se escucha también la expresión: “Señor, Señor”. Luego, el silencio.

»Es una muestra estremecedora de que cuando ya nada funciona, cuando el miedo y el horror hacen que la esperanza se derrumbe; cuando todo se ha perdido, y cuando a la persona humana ya no le queda otra cosa que rendirse ante el desastre, es entonces cuando parece llegar el momento de Dios.

»A los familiares de las víctimas les queda el consuelo de aquella inscripción encontrada en una vieja tumba: “Cuando me necesitéis en la tierra, buscadme en el cielo”.
»Una muestra más de que omitir a Dios en la historia humana es tanto como pensar que una novela que no tiene autor pueda sostener un argumento.

¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así?
»Pero este sentimiento de consuelo para los cercanos a las víctimas no siempre se impone sobre otro más inquietante: ¿Por qué a mí, por qué a los míos, por qué así? Es como obligar a una persona abrazarse a una verdad tan lejana como una cumbre nevada.

»Es ese aspecto trascendente al que antes me refería y que se contiene en esta pregunta clave: ¿Es Dios responsable de los actos que un copiloto suicida realiza? Desde luego Dios podría impedirlos, pero a costa de la libertad humana.

»Es curioso cómo la llamada libertad de contrariedad (posibilidad de elegir el bien o el mal) es una prerrogativa del hombre. Dios no tiene esa libertad, es decir, no puede hacer el mal ni quererlo positivamente, sólo permitirlo.

»Recuerdo, con este motivo, que los debates y desencuentros sobre la independencia entre Gandhi y Lord Irwin (el Virrey de la India) eran tan constantes que llevó a una notable tensión entre ellos.

»Un día, estando en el ashram (oratorio) de Gandhi, un amigo y seguidor quiso apaciguar las diferencias diciendo: "Mahatma, debe usted saber que lord Irwin jamás toma una decisión sin rezar antes".

»Gandhi reflexionó unos minutos sobre lo oído. Después dijo: "¿Y por qué cree usted que Dios le aconseja mal por sistema?". Era evidente que el culpable no era Dios sino la libertad de decisión de los contendientes en la trifulca.

¿Ha muerto Dios?
»Probablemente una mayor formación teológica ayudaría a explicar mejor la perplejidad del creyente o no creyente ante una de las cuestiones más endiabladamente complejas de la existencia humana: la presencia del mal.

»Sin embargo, este aspecto de la formación es poco valorado. Un profesor de la Harvard Divinity School (una especie de Facultad de Teología existente en algunas universidades americanas) decía quejoso: “Siempre nos recortan el presupuesto. No somos científicos ni capitalistas. No combinamos genes, ni creamos software. No amasamos grandes fortunas.Nos dedicamos a Dios, así que, al parecer, no somos importantes”.

»Coincido con él en denunciar el error de enfoque de aquellas autoridades académicas.

»El gran no-acontecimiento del siglo XX fue la llamada “muerte de Dios”. Los intelectuales de fin de siglo no coincidían con Nietzsche en su afirmación de que Dios había muerto, pero confiaban en que habría muerto para comienzos del siglo XXI.

»Suponían que la creencia en Dios desaparecería de Occidente, y que sólo las sociedades retrógradas conservarían la superstición religiosa.

»Pero –como dice Paul Johnson– “aquí estamos, al cabo de lo que presuntamente era el primer siglo del ateísmo, con Dios vivito y coleando y presente en el corazón de miles de millones de personas en todo el mundo”. Incluidas las asesinadas en el avión A320 de Germanwings».
 
Del blog Cara a Cara
 
 
 
 

lunes, 13 de abril de 2015

Démonos prisa

 
 
 
Adrián Gómez Guzmán
 
 
“Yo, un sacerdote, creo en Dios como lo haría un niño”.

 
 
Démonos prisa a amar, la gente se va tan pronto,
sólo dejan tras ellos sus zapatos y un teléfono mudo.
 
Sólo lo fútil se arrastra pesadamente,
lo importante es tan veloz que sucede de repente
y luego un silencio normal y por eso insoportable,
como la pureza nacida del más simple desconsuelo,
cuando pensamos en alguien y nos quedamos sin él.
 
No estés tan seguro de tener tiempo, lo seguro es inseguro,
nos quita lo sensible como toda dicha,
llega simultáneamente como el humor y lo solemne,
como dos pasiones siempre más débiles que una.
 
Desaparecen tan pronto como calla el tordo en julio,
como un sonido algo torpe o como una sorda reverencia.
 
Para ver de verdad cierran los ojos,
aunque es más arriesgado nacer que morir.
 
Amamos siempre poco y demasiado tarde.
 
No escribas sobre esto con frecuencia,
sino de una vez por todas
y serás como un delfín bondadoso y fuerte.

Démonos prisa a amar, la gente se va tan pronto
y los que no se van, no siempre vuelven
y al hablar de amor nunca se sabe si el primero
es el último o el último el primero.
 
 
Jan Twardowski
 
 
Jan Twardowski fue un destacado poeta y sacerdote polaco. Su obra es de una intensa espiritualidad, inspiradora para las generaciones posteriores de escritores.
Según Aleksandra Iwanowska, conocida especialista y editora de sus textos, estos poemas «traen una sonrisa y la paz de la fe a este final de siglo [...] No distinguen entre creyentes y no creyentes. En el mundo de Twardowski cualquiera puede sentirse cómodo».
 
"Resulta que en nuestro mundo actual las obras de los autores más apreciados están contaminadas por la desesperación, por la falta de fe, por el materialismo, por lo posmoderno", dice Jan Twardowski (1915-2006). Su poesía es un canto a todo lo contrario: a la esperanza, la fe y el amor.
Y, para añadir, el humor:



En la cola hacia el Cielo

¡Calma, no tan rápido!;
 ¡por favor, no empujen!;
 primero hay que parecer santo sin serlo;
 seguidamente, ni serlo, ni parecerlo;
 después, serlo de tal modo que sea imposible advertirlo;
 y sólo por último,
 el santo terminará por asemejarse a un santo.

  
“El Omnipotente, cuando ama, sabe ser el más débil”, nos dice.


“Cuando no seas querido,
 no esperes en reciprocidad
 rosas y una llamada;
 no gimas, no solloces.
 Lo que más importa justamente
 es que seas tú quien ame”.

 
 
 
Y el último, muy sugerente, Desesperación:

¡Pobre desesperación, íntegro monstruo!
 Aquí te atormentan terriblemente:
los moralistas te ponen la zancadilla,
 los ascetas te dan patadas,
 los médicos recetan pastillas
 para que te marches,
 te tildan de pecado…
Y sin embargo, sin ti yo acabaría sonriendo sin parar,
 como un lechón bajo la lluvia,
 caería embelesado cual ternero,
 me volvería inhumano,
aterrador como un drama sin actores,
 inmaduro frente a la muerte,
 solo en mi propia compañía.
 
 
Fue uno de los poetas preferidos de san Juan Pablo II.
Que tengáis una buena semana.
 
 

 

sábado, 11 de abril de 2015

Solo vivir

 




"Para que una cosa sea verdadera es preciso, además de ser verdadera, que entre en nuestra vida. Porque la verdad no es algo que uno pueda tener, solo vivir”.
 

Una bella reflexión a través de la obra de Christian Bobin:
 
Christian Bobin nace el 24 de abril de 1951 en Le Creusot, Francia, en el seno de una familia modesta. Su padre era profesor de dibujo. Fue una figura muy importante en su vida. Tiene más de 50 libros publicados.
 
Cuando pensamos en Dios le situamos en “lo más alto”, sin embargo, Bobin le sitúa en “lo más bajo” (Lo Bajísimo es uno de sus libros sobre S. Francisco de Asís), en los ojos del recién nacido o en el vientre del petirrojo. Dice que Dios es un gran artista  que trabaja a veces a través de intermediarios. Prefiere hablar de los nombres de Dios que del nombre de Dios. Afirma que hay dos maneras de proteger un amor: no hablar nunca de él, o como hacen algunos poetas enamorados, coger todos los nombres y se los dan a su amor. Por eso la rosa, las nubes, los árboles, los ríos, el dolor y la alegría son nombres de Dios.
Sabe que esta vida es limitada, sabe que todo lo que pasa tiene un principio personal.
 
Cuenta una anécdota que le sucedió cuando era estudiante de enfermería en un psiquiátrico. Se le acercó un paciente y le dijo “Yo te conozco” “Tú eres Dios”. A lo que él respondió “Lo siento. No soy Dios”. Considera que fue una respuesta débil ya que la vida te está echando rápidamente las cartas y tienes que jugar la partida. Hoy en día, contestaría: “Sí y usted también. Lo soy pero no más que usted”. No se lo diría por ser alguien enfermo, frágil y vulnerable,  sino porque “reconozco en la fragilidad los ojos de Dios. Le reconozco en todas partes. No sólo en los frágiles, sino también en la tristeza del poderoso, en los ojos del rey o del ministro. Cuando pienso en el poder creo que es una miseria pensar que tenemos poder sobre los otros. Es una miseria real. Hoy le diría “sí” al enfermo porque en el fondo era clarividente. Eso que llamamos Dios se puede presentar por todas partes. Es justo la persona que hace el gesto necesario. La presencia que esclarece o que contraría- No se puede atrapar a Dios pero nos lleva a hacer una relectura de todo el follaje de la vida.
 



 

 
L´Homme Iconoclaste (El hombre iconoclasta): Tener ojos de oro significa conocer de golpe, inmerecidamente, todo el esplendor de esta vida. Es saber que todo es sol que atraviesa las sombras de esta vida para reconocer lo que es verdadero en nuestro corazón. El sol es el que da claridad, por lo tanto tener los ojos dorados significa reconocer toda la generosidad que hay en esta vida.
 
La Parte Manquante (Lo que falta): En la foto que ilustra la portada de este libro se ve a una madre de espaldas, con su hijo y lo que falta es el rostro. S. Francisco de Asís dice que las madres nos acercan a Dios.  Lo dice de una forma muy bella: El paraíso está debajo del pie de una madre. Solo hace falta que el pie no sea muy pesado. Nos falta el rostro de Dios, que es el Amor más grande. No tiene otra cara que  nuestra palabra.
 
 
 
 
 
 
La poesía es la flor del pensamiento. Es el estadio más alto y el más frágil. Vivir es buscar el sentido de la vida, no encontrarlo nunca pero tener el ojo regocijado en un resplandor  de verdad. Y nada da más alegría que la simplicidad ardiente de los Evangelios. La vida somos tú y yo, estamos cara a cara y Dios nace en cada encuentro. El sentido de la vida se produce constantemente y sólo depende de nuestra respuesta”.
 
Para mí Dios es ese padre todo poderoso y paternal. Me viene la figura de mi padre: sus ojos eran como los de un panadero que fabrica buen pan sin parar. Era un padre que nutría. Ese padre poderoso es el que nos alimenta y nos eleva, que se da en vez de imponer. Es el Dios de la Biblia. Mi padre tenía Alzheimer y aunque se olvidara de los nombres, yo era aquél  a quien él no olvidaba nunca y su mujer,  la mejor. A través del corazón había guardado la memoria y el corazón estaba más vivo que nunca. He visto a Dios en las casas de los enfermos de Alzheimer, personas extremadamente bellas. El padre que antes visitaba a los enfermos, a los necesitados y era “el más alto”, con la enfermedad se convierte en  “lo más bajo, lo más pequeño”. El amor de la persona no se va, no pasa y su valor es inestimable.
 
¿Por qué escribir con un rotulador negro? Es el color que más me gusta porque es el que más resalta en una página en blanco. El pasado es inesperado. La vida nunca está hecha del todo. El hoy reescribe el ayer. Hoy quiero más a mi padre que ayer. Mi padre sigue vivo. Se ha reunido en el fuego que le creó. La hoja en blanco es la puerta del paraíso y la llave para abrirla es el rotulador. Al escribir abro y reabro algo. Escribir es dibujar una puerta infranqueable para luego abrirla. Adoro el ruido del rotulador sobre la hoja y lo compara con el ruido de las pisadas en la nieve recién caída”.
 
Joyeux les tristes (Bienaventurados los tristes):Me cuesta sonreír. Intento cada día superar la melancolía. Pero la vida está llena de contradicciones y si quieres la vida tienes que aceptar la muerte. Creo absolutamente en la resurrección. Un día rozaremos un segundo el paraíso y ya no saldremos más”.
 
Christian Bobin
Traducción: Teresa Campoamor
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.

 



 

viernes, 10 de abril de 2015

Secretos de belleza






Audrey Hepburn es y será siempre una leyenda del cine, pero no solo eso. Quien recibiera el Oscar en 1953 por su interpretación en Vacaciones en Roma no fue solo una gran actriz, una mujer guapísima y la elegante musa de Givenchy. Fue también una mujer de gran corazón, comprometida en varias causas humanitarias.

Realizó al servicio de los más pobres unos cincuenta viajes por el mundo. Su acción a favor de los niños continuó tras su muerte en 1993, a través de la Audrey Hepburn Children’s Fund.

Sus respuestas, al ser preguntada sobre sus secretos de belleza, reflejan su corazón y su alma:

1. Para tener labios atractivos, pronuncia palabras de bondad.

2. Para tener bonitos ojos, mira lo que la gente tiene de bello en ellos.

3. Para mantenerte delgada, comparte tu comida con los que pasan hambre.

4. Para tener un pelo hermoso, haz que un niño lo acaricie cada día.

5. Para tener una buena postura, camina sabiendo que nunca estás sola.

6. Lo haces por las cosas, pero las personas también lo necesitan: “repáralas”, arréglalas, mímalas, reavívalas, nunca las deseches.

7. Piénsalo: si un día necesitas una mano segura, encontrarás una al final de cada brazo. Al envejecer te darás cuenta de que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, otra para ayudar al necesitado.

8. La belleza de una mujer no está en su ropa, su rostro o en la manera de arreglar su pelo: la belleza de una mujer se ve en sus ojos, porque son la puerta abierta a su corazón, el lugar donde está su amor.

9. La belleza de una  mujer no está en su maquillaje, sino en la verdadera belleza de su alma; es la ternura que da el amor, la pasión que expresa.

10. La belleza de una  mujer se desarrolla con los años.

Secretos de belleza que en el fondo pueden y deben aplicarse a cualquiera.


 

 
 
 
 
 

miércoles, 8 de abril de 2015

En diálogo

 
 
 

 
 
 
Serie de vídeos de Fray Nelson, fraile dominico; nos habla de este hambre que siente todo hombre de algo más que lo que el mundo ofrece. Nos explica cómo el corazón está hecho por Dios y para Dios, y que tan solo Él puede llenarlo. Dice también que los que hemos conocido el amor de Dios y le hemos conocido como aquel que da sentido a nuestra vida y nos lleva a la plenitud, tenemos el deber de transmitirlo a los demás y hacerles partícipes de este mensaje que constituye la verdadera felicidad del hombre, pues el Señor nos dijo: "Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis".
 
Muy buena reflexión.