sábado, 19 de abril de 2014

El sufrir callado de María




 Virgen Dolorosa. Alonso Cano


No hemos de olvidar nunca la devoción predilecta en la Institución, enseñada por nuestro Padre, a la Santísima Virgen de los Dolores, por ser ella la que más asemeja y une a la Madre de Dios.

Imitémosla en sus acerbísimos dolores; mejor dicho, compadezcámonos de esos dolores y copiemos las virtudes que en ellos resplandecen...Como Corredentora, tiene su cruz a semejanza del Hijo de su amor; mas ¿cómo es esa cruz? Invisible, la lleva en su corazón...Sus tormentos, ¿de qué calidad son? Variados, múltiples, dolorosísimos; pero siempre del mismo carácter: sin derramamiento exterior de sangre, sin alarde de sufrimiento, sin hacer de ello mención de sí. ¿Sus palabras? Pocas y mesuradas, diciendo siempre relación al Hijo, sin detenerse a ponderar su amargura. ¿Sus acciones? En medio de sus dolores, serenas, llenas de señorío, rebosantes de paz, de ecuanimidad, de concordia y perdón para los mismos que lo producían.

Imita en cuanto tiene de imitable el sufrir callado de María (...)
 
María Josefa Segovia, Carta 31 mayo 1929




Domenico Scarlatti. Stabat Mater
Imagen: Descendimiento de la cruz. Roger van der Weyden


Sábado, día del Rosario bloguero





jueves, 17 de abril de 2014

El camino de la belleza





El arte catequiza, eleva, lleva a la contemplación, al asombro, a la veneración, a la oración en plegaria y alabanza...
 

 "Lo que las palabras dicen al oído, el arte lo muestra en silencio" 
 
 (San Basilio)
 
 
En la pintura
 
 
 La última Cena. Juan de Juanes
 
 
"La Pasión de Cristo basta para servir de guía y modelo a toda nuestra vida".
 
 (Santo Tomás de Aquino, Sobre el Credo).
 
 
 
Jesucristo en Getsemaní. Carl Bloch

 
"Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú" (Mt 26, 39), (Mc 14, 35), (Lc 22, 42).
 
"Un ángel del cielo se le apareció para confortarle. Y entrando en agonía oraba con más fervor y su sudor vino a ser como gotas de sangre que caían sobre la tierra" (Lc 22, 43-44).




Cristo abrazado a la cruz. El Greco


"Es necesario recuperar la estima de la belleza para poder llegar al corazón de lo humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad del Resucitado".
 
Papa Francisco. Evangelii gaudium, 167
 


El Expolio de Cristo. El Greco 
 

"Como dice san Agustín, nosotros no amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre, revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia sí con lazos de amor".
 
Papa Francisco. Evangelii gaudium, 167

 

La Crucifixión. Alonso Cano 
 
 
Las siete palabras de Jesucristo en la cruz:
 
 
Primera palabra: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34)
Segunda palabra: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23, 43)
Tercera palabra: "Mujer, ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu Madre" (Jn 19, 26)
Cuarta palabra: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" ( Mt. 27, 46)
Quinta palabra: "Tengo sed" (Jn 19, 28)
Sexta palabra: "Todo se ha consumado; todo está cumplido" (Jn 19, 30)
Séptima palabra: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46) 
 
 
 
 
Cristo muerto sostenido por un ángel. Alonso Cano



"Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al "camino de la belleza" (vía pulchritudinis") (...) Entonces se vuelve necesario que la formación via pulchritudinis esté inserta en la transmisión de la fe".
 
Papa francisco. Evangelii gaudium, 167
 
 
 
En la música
 
Os dejo dos momentos de la maravillosa obra de J.S. Bach: La Pasión según san Mateo:
 
 
 
 
 

Aria Erbarme dich, mein Gott (Part II, nº 39), que refleja el llanto de Pedro, después de la traición a Cristo. Una de las arias preferidas del Papa Francisco, como el mismo ha dicho.
Las cuerdas simulan el caer de las gotas de lágrimas. Es, en realidad, una oración:
 
 
Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón
y mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!
 
 

 
J.S. Bach: La Pasión según san Mateo ("Descansa dulcemente", Coro final, Part II)

 
"Llorando nos postramos ante tu sepulcro para decirte: descansa, descansa dulcemente. Descansad, miembros abatidos; descansad, descansad dulcemente. Vuestra tumba y su lápida serán cómodo lecho para las angustiadas conciencias y lugar de reposo para las almas. Felices son tus ojos que se cierran al fin".


 
La Piedad. Miguel Ángel (Imagen Robert Hupka)
 
 
 
Un texto, muy bello, conciso, claro, preciso y profundo;  pertenece al autor del blog La Hoja del Arce, que en estos días recuerdo especialmente, "contagiaba" la Belleza:

 
 ¿Puede haber amor más grande?
 
Ya estamos en Viernes Santo, que es uno de los principales días de nuestra liturgia. En este día, la Iglesia celebra la gloriosa Pasión de Jesús, Su Muerte victoriosa.

Cristo se presenta como un hombre entregado a la realización del plan del Padre: salvar al hombre. Toda su vida está polarizada en torno a esta misión.
El drama inmenso de la muerte de nuestro Salvador en el Calvario, nos abre la vista hacia esa gran Cruz erguida sobre el mundo. Esta hoy aún sigue en pie como signo de salvación y de esperanza.

Tres horas en la cruz, dieron para mucho; desde allí perdona a sus verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos da a su Madre y, finalmente, en acto de donación única y suprema, nos entrega su Cuerpo y su Sangre, Cristo se vacía por nosotros. Dios se hace tan débil, que hasta ¡muere!., pero no de cualquier manera, no con una muerte heroica y grande, sino humillante, dolorosa, escandalosa. Muere crucificado, tormento horrible y condena de esclavos.

¿Por qué tenia que morir, y además de esa manera?

Amor requiere sacrificio, La muerte de Jesús en la cruz era el acto mayor de amor, no porque era el sufrimiento peor que un ser humano ha soportado, sino porque implicó el mayor sacrificio. Su amor lo sobrepasa todo. Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos.

Al venerar la cruz esta noche, reconocemos nuestros pecados. Agradecemos a Jesús por cargar nuestra culpabilidad. Porque desde que Él estuvo clavado en ese madero, podemos llevar nuestros dolores, angustias y resentimientos a los pies de esa cruz. La cruz, la Santa Cruz, nos muestra cuál es la única batalla que importa, y quien tiene la victoria final.
 

 
Cristo de la Agonía (llamado de los Balderas). Iglesia de san Marcelo. León
 
 
Y, finalmente, un poema conmovedor, anónimo, del siglo XV español, reflejo de una fe sin fisura:
 
 
 A Cristo crucificado
 
No me mueve, mi Dios, para quererte
el Cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en esa Cruz escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera Cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



 
Cristo crucificado (detalle). Diego Velázquez

 
 
"La cima, el arquetipo de toda la belleza se manifiesta en el rostro del Hijo del hombre crucificado en la cruz, el hombre de los dolores, revelación del amor infinito de Dios quien en su misericordia por sus criaturas restaura la belleza perdida por la falta original. "La belleza salvará al mundo" porque esta belleza es el Cristo, única belleza que es un desafío al mal, que triunfa sobre la muerte. Por amor, el "más hermoso de los hijos del hombre" se ha hecho "hombre de los dolores", "sin belleza ni aspecto que pueda atraer nuestras miradas" (Is 2), y ha devuelto así al hombre, a todo hombre, en plenitud su belleza, su dignidad y su verdadera grandeza. En Cristo y solamente en Él nuestra vía crucis se transforma en la de Él, en via lucis y en via pulchritudinis" (...)
 
Benedicto XVI, Via pulchritudinis
 
 
 


 

domingo, 13 de abril de 2014

En el Domingo de Ramos

 
 
 
Entrada de Jesús en Jerusalén. Pietro Lorenzetti



El olivo es un árbol característico y muy propio de la zona donde vivió Jesús. Recordemos que El oró y meditó en el huerto de los olivos (Lc. 22, 39-46) y que este árbol aparece también en el Antiguo Testamento, como en el relato del diluvio y el arca de Noé (Gn, 8, 11). Fue por ello  que el pueblo de Jerusalén celebró la entrada de Jesús saliendo a su encuentro y homenajeándolo  como un Rey, con palmas, cantos y levantando ramos de olivo a su paso.
 
 
 

 Los niños hebreos. Tomás Luis de Victoria


"¡Portones alzad los dinteles! Que se alcen las antiguas compuertas: que va a entrar el Rey de la Gloria" (Sal 24,7).

Y las multitudes que iban delante de Él, y las que iban detrás, gritaban, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! (Mateo 21:9)

  
 

Entrada de Cristo a Jerusalén. Giotto
  
 

Canto Gregoriano. Hosanna al Hijo de David
 
 
Comienza la Semana Santa y León se llena de sentimiento, devoción, sonidos, con olor a incienso que todo lo impregna... las calles se envuelven de piedad popular. León vive la Semana Santa. En casa, todos son "papones", como aquí se denomina a los cofrades.
 
Como nos dice el Papa Francisco en su Evangelii Gaudium, 123: "En la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo. En algún tiempo mirada con desconfianza, ha sido objeto de revalorización en las décadas posteriores al Concilio. Fue Pablo VI en su Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi quien dio un impulso decisivo en este sentido. Allí explica que la piedad popular "refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer" y que "hace capaz de generosidad  y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe". Más cerca de nuestros días, Benedicto XVI, en América Latina, señaló que se trata de un "precioso tesoro de la Iglesia católica" y que en ella "aparece el alma de los pueblos latinoamericanos".

Os dejo un vídeo con una de las marchas más bonitas: Padre Nuestro, de la agrupación musical perteneciente a la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, y un recorrido por distintas procesiones leonesas.
 
Que tengáis una santa y feliz Semana.
  






En recuerdo de Sara. Nunca te olvidaremos. 
 

 
 
 

sábado, 12 de abril de 2014

El rosario...


 




Bella reflexión sobre el rosario que encontré en el blog de Guillermo Urbizu:

Desgranando el rosario

El rosario es más que una oración y la piedad que lo pronuncia. El rosario es la biografía de la Madre de Dios, la historia de su vocación y la delicadeza de su trato. El rosario significa entrar en el Corazón Inmaculado de María. El rosario es la insistencia en la ternura. El rosario es el punto álgido de la humanidad y del universo, cuando Dios mismo Se engendra para sacarnos del aprieto y hacernos hijos Suyos. El rosario es acariciar, cuenta a cuenta, la santidad como destino del hombre. El rosario es un lenguaje único e inefable que Dios inventó para Su Madre. El rosario es la pedagogía divina del Amor, de Su entidad divina. El rosario es el regazo y la mano y los labios y el alma de la Virgen. El rosario es un milagro que cabe en el bolsillo. El rosario es recordarle a Dios que somos Su familia. El rosario es adentrarse en el significado más profundo de nuestras vidas. El rosario es el himno de los ángeles y la melodía preferida de la Santísima Trinidad. El rosario es el prefacio de la Misa, su entraña y su acción de gracias. El rosario es la Cruz y es la Gloria y es el Poema y es la Luz. El rosario es la liturgia del Cielo en la tierra. El rosario es el movimiento y la belleza de todas las galaxias. El rosario es la pureza y la fortaleza del alma y de la Iglesia. El rosario es la madurez espiritual de ser niño. El rosario es la brújula que nos orienta en el camino. El rosario es el recorrido que nos queda hasta alcanzar la paz del corazón y del planeta Tierra. El rosario es el signo de los justos y la esperanza de todos los que vamos por detrás. El rosario es la misericordia que Dios Se lleva entre manos...




 

viernes, 11 de abril de 2014

Sin título

 
 

 
Para escuchar y meditar...hablando muy claro...








 

lunes, 7 de abril de 2014

Sencillez






¡Sencillez, hija fácil
de la felicidad!
Sales, lo mismo, por las vidas, que el sol de un día más,
por el oriente. Todo
lo encuentras bueno, bello y útil,
como tú, como el sol.
¡Sencillez pura,
fuente del prado tierno de mi alma,
olor del jardín grato de mi alma,
canción del mar tranquilo de mi alma,
luz del día sereno de mi alma!


Juan Ramón Jiménez





sábado, 5 de abril de 2014

Miseria y pobreza

 
 
 
 
 
 
A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir (...)
 
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.