jueves, 23 de diciembre de 2010

Escenas de cocina en el Arte II

La sirvienta en la cocina. Jean Simeon Chardin (s. XVIII. Barroco. Francia)


 Después del mercado. Jean Simeon Chardin

El fregadero. Giuseppe Crespi  "El Español" (s. XVII-XVIII. Barroco. Italia)


La cocinera. Gabriel Metsu (s. XVII. Barroco. Paises Bajos)


Mujer pelando manzanas. Gabriel Metsu


Haciendo mantequilla. Jean Millet (s. XIX. Realismo. Francia)


Muchacha en la cocina. Axel Ender (s. XIX. Noruega)


Niña pelando patatas. Pieters Evert (s. XIX. Impresionismo. Holanda)


Huevos rotos. Jean-Baptiste Greuze (s. XVIII. Rococó. Francia)


Mujer en la cocina. Anna Ancher (s. XIX. Impresionismo. Dinamarca)


¿?

La bella cocinera. François Boucher (s. XVIII. Rococó. Francia)


Escena de cocina. Peter Wtewael (s. XVII. Barroco. Flandes)


El pinche de cocina. Claude Joseph Bail (s. XIX. Realismo. Francia)


La joven cocinera. Pierre Edouard Frère (s. XIX. Realismo. Francia)


La pequeña cocinera. Pierre Edouard Frère


Cocina. Naturaleza muerta. Floris Geriitsz van Schooten (s. XVII. Barroco. Holanda)


La cocinera. Bernardo Strozzi  "El capuchino" (s. XVII. Barroco. Italia)


 La cocinera con alimento. Frans Snyders

La frutera. Frans Snyders (s. XVII. Barroco. Flandes)


La joven cocinera. François Moreau (s. XIX. Realismo. Francia)


 La cocinera flamenca. Jeremías van Winghe

Escena de cocina. Jeremías van Winghe (s. XVII. Barroco. Alemania)


La cocina. David Teniers el Joven (s. XVII. Barroco. Flandes) 


Aldeana sajona en la cocina. Charles-François Hutin (s. XVIII. Rococó. Francia)


La cocinera. Pieter Aertsen

La cocinera enfrente de la estufa. Pieter Aertsen (s. XVI. Renacimiento. Holanda)


Gastronomía medieval

lunes, 29 de noviembre de 2010

Escenas de cocina en el Arte I




La cocinera holandesa. Gerrit (Gerard) Dou (s. XVII. Barroco. Holanda)
 
 
Pintor caracterizado por sus escenas con fuerte clarooscuro, realizadas a la luz de una vela; ningún maestro le ha igualado en la reproducción de esta luz. Era tan minucioso en los detalles que llegó a utilizar una lupa para pintar con exactitud las texturas. Se le considera fundador de una elegante manera de pintar, denominada "fijnschilders", los pintores de lo fino.
Fue el primer discípulo de Rembrandt.
 
 

Mujer pelando zanahorias. Gerrit Dou



Joven cortando cebollas. Gerrit Dou



Mujer pelando manzanas. Gerard ter Borch (s. XVII. Barroco. Holanda)



La pequeña cocinera. Pierre Edouard-Frère (s. XIX. Realismo. Francia)



Bodegón de cocina. Georg Flegel (s. XVII. Barroco. Alemania)



Bodegón de cocina. Frans Snyders (s. XVII. Barroco. Bélgica)



Mujer pelando manzanas. Pieter de Hooch (s. XVII. Barroco. Holanda)



Criada en la cocina. David Josehp de Noter (s. XIX. Realismo. Bélgica)



Escena en la cocina. David Teniers el Joven (s. XVII. Barroco. Bélgica)



Bodegón de cocina. Vincenzo Campi (s. XVI. Renacimiento. Italia)



Mujer preparando pescado en la cocina. Reinier Coveyn (s. XVII. Barroco. Bélgica)



La cocina bien abastecida. Joachim Beuckelaer



Interior de cocina. Joachim Beuckelaer (s. XVI. Renacimiento. Paises Bajos)



Criada en la cocina con Cristo, Marta y María al fondo.
Joachim Beuckelaer (s. XVI. Renacimiento. Paises Bajos



Escena de cocina. Joachim Wtewael (s. XVII. Manierismo. Holanda)



Cocinando alimentos. Tacuinum Sanitatis (Edad Media)

 
Los Tacuinum sanitatis son unos códices ilustrados de los siglos XIV y XV que constituyen una especie de enciclopedias con breves nociones acerca de la salud, la dietética y la vida cotidiana llamados «Theatra sanitatis», una especie de Almanaques o Guías de la salud. Estos manuscritos contienen preciosas miniaturas acompañadas de unos textos explicativos, a modo de consejos médicos, basados en la obra Taqwin al-sihha (Tablas de la salud), escrita en el siglo XI por el médico árabe Ibn Butlan, también conocido por su nombre latinizado de Ububchasym de Baldach. El término Tacuinum deriva de la palabra árabe Taqwin, que se puede traducir por Tablas.

 
 
 
 

domingo, 21 de noviembre de 2010

En la cocina con Monet IV




El Chef Pere Paul. Claude Monet

 
Monet cenó en los mejores restaurantes del mundo, e introducía los aspectos de sus platos recién descubiertos en los menús tradicionales de Normandía.

Los increíbles platos eran preparados, con los datos específicos de Monet, por su fiel cocinera Margarita (en tiempos de bonanza, llegó a tener en Giverny hasta tres cocineros).


 

Budin Yorkshire


Parece ser que Monet se obsesionó con el "Budín Yorkshire " después de comerlo en el Hotel Saboya, en Londres. Ordenó que Margarita lo preparara, y fue implacable hasta que ella dominó la receta. Esto acontecía siempre que Monet descubría una nueva receta que le entusiasmaba.

La receta del famoso Budin de Yorkshire, acompañamiento ideal para un asado:


Ingredientes (para 6-8 porciones)

170 gr de harina, 0.5 litro de líquido (3/4 leche, ¼ agua), ¼ cucharadita de sal, 2 huevos, aceite vegetal.
 

Preparación

Tamizar el harina y la sal en un bol para mezclar. Separar las claras de las yemas, y echar las yemas al harina y mezclar bien, evitando que se formen grumos. Mezclar el agua y la leche y verter la mitad en el bol con la mezcla de harina y yemas, batiendo hasta que la mezcla resulte espumosa. Añadir el resto de la mezcla de leche y agua.

Dejar reposar el batido por una o dos horas. Batir las claras hasta que formen picos e incorporarlas al batido con cuidado.

Precalentar el horno a 210-220°C, aceitar una bandeja de horno para bollos profunda, y con un cucharón rellenar el hueco de cada bollo. Hornear por 30-40 minutos, hasta que los puddings hayan crecido y hayan adquirido un color bien dorado. En realidad, el horno debería ya estar bien caliente mientras se asa la carne, si la carne no está lista todavía, colocarla en la rejilla inferior del horno y hornear los puddings en la rejilla superior.
 
 

 

sábado, 23 de octubre de 2010

En la cocina con Monet III




Monet en el comedor de su casa de Giverny
 

La pobreza había sido una constante en la vida de Monet. Él mismo dejó escrito que muchas veces sobrevivía gracias a la ayuda prestada, como por ejemplo en esta carta enviada a su amigo el pintor Bazille:

“Hemos vivido ocho días gracias al pan que Renoir ha compartido conmigo, mi mujer y mi hijo. Pero a partir de hoy no hay pan, no hay vino, no hay fuego en la cocina. ¡Es terrible!”.
  Renoir confirma, en carta también escrita a Bazille:

“No puedo pintar porque no tengo colores. Estoy casi siempre en casa de Monet que, entre paréntesis, está envejeciendo. No comemos todos los días”.
En ocasiones es Monet quien se encarga de alimentar a Renoir:

"No comemos todos los días, pero aún así estoy de buen humor. (...) Monet nos invitaba de vez en cuando a comer. Y entonces nos atiborrábamos de pavo mechado, para el que había vino de Chambertin".Esta situación de penuria económica continuó, hasta que aceptó la ayuda de un hombre de negocios llamado Ernest Hoschede, con cuya mujer Alice Hoschede, se casó el propio Monet, después de la muerte de su primera esposa, Camille. Él le permitió pintar y vivir en su lujosa propiedad: la casa de Giverny, el lugar que compró posteriormente Monet.
 


 

Jardín y huerto en la casa de Giverny
 


Y volvemos de nuevo a esta casa, donde Monet cultivó plenamente su pasión por la cocina. Los menús de las comidas se decidían una semana antes y se consultaban con Monet. Alice debía tener en cuenta los gustos particulares de los comensales y de su esposo. La lista de los ingredientes se hacía con anticipación y estos se buscaban los sábados en Vernon y en los lugares adecuados, sin importar la distancia. Para los berros era Les Cressionier de Saint Marcel, los espárragos en Limetz, el pan fresco y el periódico a diario y sin retraso. Y es que la relación artística con sus contemporáneos pasaba, sin duda, por la mesa:

"Casi todos los días tenía invitados para comer", explicó Claire Joyes, viuda del biznieto de Monet, y "le gustaba todo tipo de comida".

 




Su cocina se surtía con todo tipo de manjares, pero no era fácil abastecerla con ingredientes difíciles de hallar en la Normandía interior. La compra se hacía en el vecino pueblo de Vernon y para lo más especial se iba a París o se hacía traer de otros lugares. Por ejemplo, el bogavante siempre venía de Bretaña puesto que Monet tuvo tiempo de degustarlo durante su estancia en esta región francesa. Se convirtió en su plato preferido. Se cocinaba "a la americana", con un punto picante de cayena, al estilo "Douglas", servido en medallones flameados con ginebra y acompañado por una salsa con nata, zanahoria, tomillo y laurel o al "Newburg", con el que halagaba a su yerno, Theodore Butler.


 




Los deliciosos platos se servían los días de fiesta en una moderna vajilla amarilla de Limoges (diseñada por el propio Monet) con finos bordes azules, las mismas tonalidades del comedor y de la cocina, respectivamente. No en vano, estos dos eran sus colores favoritos, algo que se ve también en su jardín.