viernes, 30 de agosto de 2013

Espartaco

 
 
 
Spartacus (detalle). Louis-Ernest Barrias





Espartaco, la película de Stanley Kubrick:  una de las escenas más brillantes del cine.
 

Espartaco (Tracia, ? - Lucania, 71 adC), esclavo tracio que dirigió la más grandiosa rebelión contra la Antigua república romana en suelo itálico (conocida como III Guerra Servil, Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores), hecho ocurrido entre los años 73 adC y 71 adC.

De acuerdo con las vagas referencias de los historiadores romanos Apiano y Floro, Espartaco era originario de Tracia, y militó en las auxilia, las tropas auxiliares de Roma, de las que desertó. No siendo ciudadano romano, una vez capturado se le redujo a la esclavitud. Fue destinado a trabajos forzados en unas canteras de yeso, pero gracias a su fuerza física, fue comprado por un mercader para la escuela de gladiadores de Capua de Léntulo Batiato.
Plutarco en su biografía sobre Craso muestra admiración por Espartaco, al contrario que Cicerón y Lucano, mientras Apiano le es favorable en general:

"Tomaron un sitio naturalmente fuerte y eligieron tres caudillos, de los cuales era el primero Espartaco, natural de un pueblo nómada de Tracia, pero no sólo de gran talento y extraordinarias fuerzas, sino aun en el juicio y en la dulzura muy superior a su suerte, y más propiamente Griego que de semejante nación". (Plutarco. Vidas paralelas. Vida de Sacro).

El fin de la esclavitud llegaría con la crisis del Imperio romano y la aparición del cristianismo. El fin de la civilización antigua y la llegada de la Edad Media fue también la llegada de un nuevo sistema económico y el fin transitorio de la esclavitud.

En Espartaco se ha inspirado  esta bella obra:

 

El adagio para Espartaco, adaptación del ballet Spartacus, de Aram Khachaturian.
Maravillosa interpretación.

 
La última y más significativa revuelta de esclavos fue la de Espartaco. A diferencia de las anteriores, su objetivo no fue la constitución de un Estado ni de corte romano ni helenístico, sino la búsqueda de la libertad entendida como contrapuesta a la alienante condición servil. El hecho de que la mayor parte de sus integrantes fueran tracios como el propio Espartaco-, galos -como sus dos comandantes, Criso y Enomao- y germanos, les configura como un movimiento de bárbaros que las fuentes antiguas, principalmente Plutarco y Apiano, presentan como una horda primitiva y violenta. Sin duda se conocen extremos de violencia en el bando de Espartaco: para vengar la muerte de Criso hizo matar a trescientos prisioneros romanos y aplicó castigos entre los suyos para mantener la disciplina. Salustio habla de violaciones de vírgenes y matronas... Pero la violencia a la que por su condición estaban sometidos no podía generar sino violencia. Una violencia que el propio Espartaco decidió utilizar para combatir por la libertad más que por un espectáculo público. Por otra parte, es bien sabido que en el bando romano Licinio Craso, con el fin asimismo de disciplinar a sus legionarios, diezmó su ejército en una lúgubre ceremonia en la que se ejecutó a gran número de soldados. La derrota final de Espartaco culminó con la crucifixión de seis mil esclavos alineados a lo largo de la vía Latina. La toma de conciencia y el deseo de rebelión de un esclavo son fáciles de comprender incluso dentro de una sociedad como la romana de esta época, en la que el principio del dominio de los mejores sobre los demás era asumido por muchos como una ley natural. Que un hombre reducido a la condición de esclavo, obligado a practicar la violencia para entretenimiento de la gente y con la esperanza de vida muy corta (como era normal entre los gladiadores) alimentase la idea de rebelarse es perfectamente lógico. Lo singular en el caso de Espartaco es el haber sabido entender las condiciones de su tiempo, haber logrado la adhesión de multitud de esclavos y desheredados, así como sus dotes militares gracias a las cuales, durante dos años y a lo largo de su marcha sin fin por Italia, consiguió derrotar a varios cuerpos legionarios romanos. Que su objetivo era simplemente la lucha por la libertad se desprende de los datos que los autores antiguos nos han dejado. Apiano dice que Espartaco había prohibido que sus hombres comprasen o se apropiasen de oro y plata. Sólo el hierro y el bronce, comprados por cierto a un alto precio, les interesaban para la fabricación de armas. Al mismo tiempo, la idea de igualdad parece instalada entre ellos puesto que el botín era repartido entre todos en partes iguales. Razón que Apiano considera decisiva para explicar el flujo de seguidores. Entre éstos no se encontraban únicamente individuos reducidos a la esclavitud. Este movimiento aglutinó a muchas otras personas libres cuyas condiciones de vida no diferían demasiado de las de los esclavos: campesinos despojados de sus tierras, ya fuere por haber pasado éstas a otros propietarios o por razones derivadas de las guerras sociales o de las proscripciones de Sila, y soldados proletarizados que, en una política de vaivenes, habrían visto limitadas sus posibilidades de promoción social. El núcleo de la revuelta fue una escuela de gladiadores de Capua y la iniciativa la tomaron setenta esclavos que, alentados por Espartaco, huyeron al Vesubio e incrementaron sus filas en poco tiempo [...]
Después de un primer encuentro en Lucania, los ejércitos de Espartaco y Craso libran la batalla final, probablemente en Apulia o en el norte de Lucania. Las fuerzas conjuntas de Craso y Pompeyo lograron la derrota total del ejército de Espartaco y la muerte de éste, si bien su cuerpo no fue encontrado. Aunque sobrevivieron por algunos años focos menores de esclavos armados, no volvieron a tener lugar nuevas revueltas masivas de esclavos y Espartaco se convirtió en un personaje legendario.

Fuente ArteHistoria



 


Y el ballet  Spartacus


El guión del ballet Spartacus, está basado en la novela de  Howard Fast, Espartaco, que también inspiró a Stanley Kubrick para filmar su magnífica película "Espartaco" en 1960.



 Un vídeo de Canal Historia sobre Espartaco

 


 

jueves, 29 de agosto de 2013

Algunos dicen...

   
 
 
 
 
 
 

 
Las encontré en la Red, son muy elocuentes...
Ellos, los niños, no pueden defenderse...






 

miércoles, 28 de agosto de 2013

San Agustín

 
 
 
San Agustín y Santa Mónica


¿ Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios”.
Santa Mónica

 

Virgen con Niño Jesús y santos (Gaspar de Crayer, circa 1638, Paris)
Virgen con Niño Jesús y Santo Domingo, San Antonio Abad, San Agustín, Santa Mónica, Santa Dorotea y Santa Bárbara.
 Gaspar de Crayer.



"El tiempo de la fe es fatigoso"
 
Heb 11,1-2.8-19: El inicio de nuestro vivir y caminar es tener el corazón anclado en la fe


El tiempo de la fe es fatigoso, ¿Quién hay que lo niegue? Es fatigoso, pero ésta es la obra que recibe lo otro como recompensa. No seas perezoso en hacer aquello de lo que esperas recompensa. Si tú mismo hubieses contratado un jornalero, no le darías su salario antes de haberlo ejercitado en el trabajo. Le dirías: «Trabaja y luego recibirás». No te diría: «Dame y luego trabajaré». Así obra Dios también. Tú, temiendo a Dios, no engañas a tu jornalero; ¿te va a engañar a ti Dios, quien te ordena que no engañes al jornalero? Con todo tú puedes no dar lo que habías prometido. Aun en el caso de que no exista en tu corazón el dolo de la falsedad, existe ciertamente en la fragilidad humana la penuria que puede originar dificultad. ¿Hemos de temer esto en Dios, que ni puede engañar, porque es la verdad, y abunda en todo, porque todo lo hizo?

Confiemos, pues, en Dios, hermanos. El primer precepto, es decir, el inicio de nuestra religión y de nuestro caminar, es tener el corazón anclado en la fe, y teniéndolo así, vivir bien, abstenerse de bienes engañosos, soportar los males temporales y, cuando los primeros halagan y los segundos amenazan, tener el corazón firme frente a una y otra cosa, para que no te dejes llevar por las primeras ni cedas ante las segundas. Teniendo, pues, continencia y aguante, una vez pasados los bienes temporales, cuando tampoco nos puedan sobrevenir males, tendrás como bien a Dios y no sufrirás mal alguno.


 
El triunfo de san Agustín. Claudio Coello

 
¿Qué se nos dijo en la lectura? Hijo, al acercarte a servir a Dios, mantente en justicia y temor y prepara tu alma para la tentación. Humilla tu corazón y aguanta: para que crezca en los últimos días de tu vida -no ahora, sino en los últimos días-, para que crezca en los últimos días de tu vida (Eclo 2,1-2). ¿Hasta dónde, pensamos, va a crecer? Hasta hacerse eterna. Al presente, la vida humana, aunque sea larga y parezca que es larga, en realidad decrece más bien que crece. Prestad atención y vedlo; reflexionad y ved que es así. Nació un hombre. Dios ha establecido, por ejemplo, que viva setenta años; al crecer, decimos que se le añade vida. ¿Se le añade o se le quita? De los setenta años ha vivido ya sesenta; le quedan diez. Ha disminuido lo que tenía prefijado, y cuanto más vive, tanto menos le queda. De este modo, aquí, por el hecho de vivir, decrece la vida, no crece. Mantén lo que Dios te prometió, para que crezca en los últimos días de tu vida.
 

San Agustín de Hipona
Sermón 38,4-5


 

 
 
 
Que nadie diga: "¿para qué voy a ir a la iglesia? Mira los que van todos los días..., no practican lo que oyen"...
Sin embargo hacen algo: oír... Así algún día podrán hacer las dos cosas: oír y practicar... Pero tú..., ¿cómo vas a llegar a practicar si estás huyendo de escuchar?
 
 San Agustín
 



 
 

Orando





Mujer bretona rezando. Paul Gauguin

 

“Señor,

presérvame de las ideas falsas que tanto abundan hoy…

No permitas que confunda la noche con el día, ni la luna con el sol…

Que nunca olvide que la Verdad es, por naturaleza, intransigente;

que 2 y 2 son 4 desde siempre; y no 3 y 5 según convenga.

Que mis ideas sean siempre, como la Verdad, exactas.

Forma en mí un espíritu recto y un corazón firme,

para servir valientemente a la Verdad,

sin traiciones, ni negaciones, ni timidez…
 
 

 
Oración de la noche. Eugène Ernest Hillemacher

 
Concédeme, Señor, que,

sin apartarme de ella ni en una iota,

sólo piense y sienta

en conformidad con la Iglesia,

es decir, en conformidad contigo.”



Madeleine Delbrêl
 
 
 
 
 
 

sábado, 24 de agosto de 2013

Santa Rosa de Lima



Santa Rosa de Lima ante la Virgen.  José Antolínez



De los escritos de santa Rosa de Lima.

El salvador levantó la voz y dijo, con incomparable majestad:
"¡Conozcan todos que la gracia sigue a la tribulación.
Sepan que sin el peso de las aflicciones no se llega al
colmo de la gracia. Comprendan que, conforme al acre-
centamiento de los trabajos, se aumenta juntamente la
medida de los carismas. Que nadie se engañe: esta es
la única verdadera escala del paraíso, y fuera de la cruz
no hay camino por donde se pueda subir al cielo!"
Oídas estas palabras, me sobrevino un ímpetu pode-
roso de ponerme en medio de la plaza para gritar con
grandes clamores, diciendo a todas las personas, de cual-
quier edad, sexo, estado y condición que fuesen:
"Oíd pueblos, oíd, todo género de gentes: de parte de
Cristo y con palabras tomadas de su misma boca, yo os
aviso: Que no se adquiere gracia sin padecer aflicciones;
hay necesidad de trabajos y más trabajos, para conse-
guir la participación íntima de la divina naturaleza, la
gloria de los hijos de Dios y la perfecta hermosura del
alma".
Este mismo estímulo me impulsaba impetuosamente
a predicar la hermosura de la divina gracia, me angus-
tiaba y me hacía sudar y anhelar. Me parecía que ya no
podía el alma detenerse en la cárcel del cuerpo, sino que
se había de romper la prisión y, libre y sola, con más
agilidad se había de ir por el mundo, dando voces:
"¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la
gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas ri-
quezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y
delicias! Sin duda emplearían toda su diligencia, afanes
y desvelos en buscar penas y aflicciones; andarían todos
por el mundo en busca de molestias, enfermedades y
tormentos, en vez de aventuras, por conseguir el tesoro
último de la constancia en el sufrimiento. Nadie se que-
jaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en suerte,
si conocieran las balanzas donde se pesan para repartir-
los entre los hombres".



El 23 de agosto se celebra la fiesta de Santa Rosa de Lima. Vivió hace seis siglos y su testimonio sigue conmoviendo. Es la primera santa de América Latina, el lugar del mundo en el que, hoy en día, viven la mitad de los católicos.



La visión de santa Rosa de Lima. Bartolomé Esteban Murillo



Una preciosa homilía del Card. Joseph Ratzinger dedicada a santa Rosa de Lima:


Rosa de Lima, la cual se llamaba en verdad Isabel, recibió su nombre de una mujer india que trabajaba en su casa paterna. Esta mujer simple condensó en este nombre todo lo que ella había visto y experimentado en Isabel. La rosa representa la reina de las flores y por lo tanto el prototipo de la belleza de la creación de Dios. La rosa no es, sin embargo, solamente placentera a nuestros ojos, sino que con su perfume crea una nueva atmósfera alrededor de nosotros, tocando así todos nuestros sentidos y, por así decirlo, nos arrebata de este mundo cotidiano hacia un mundo mejor y más alto. Ella nos alegra precisamente porque, al menos por un instante, nos hace experimentar también el bien a través de lo bello.

Esta mujer india, que ha permanecido desconocida pero que dio a Isabel el nombre de Rosa, reaccionó propiamente de esta manera ante la belleza de esta pequeña niña y, ciertamente, no sólo ante su belleza exterior y corpórea.
Así como la rosa no sólo parece hermosa, sino que de su interior difunde a su alrededor belleza a través de su perfume, así seguramente debió parecerlo también esta niña: por medio de su belleza exterior ella había percibido también la belleza interior. Ciertamente, que esta mujer india no habría dado este nombre tan lleno de ternura y de veneración si, por parte de esta niña, no hubiera habido algo cálido y bueno que llamara su atención: el perfume del bien. En este modo de llamarla se puede advertir el afecto de esta mujer, como también, por otra parte, el hecho de que después con ocasión de la confirmación, recibida de las manos de Santo Toribio de Mogrovejo, Rosa misma haya aceptado definitivamente este nombre muestra su "sí", su constante afecto por aquella mujer india.



Vision de Santa Rosa de la Virgen del Rosario con donantes indígenas. 
Anónimo cusqueño, s. XVIII. Monasterio de Santa Teresa de Jesús, Cusco.



En su canonización, la Iglesia ha interpretado este nombre como una forma de testimonio profético y lo ha usado en referencia a una bella expresión de San Pablo, el cual dice de sí mismo que Dios había difundido el perfume del conocimiento de Cristo en el mundo entero a través de él. "Nosotros somos el perfume de Cristo entre aquellos que se salvan" (2 Cor 2, 14ss). Aquello que Pablo, el apóstol de los gentiles, una vez pudo decir de su acción, vale ahora de nuevo para la pequeña Rosa, que proviene del país sudamericano, Isabel de Flores: ella se ha convertido en la Rosa de Lima que difunde el perfume del conocimiento de Cristo en el mundo entero.



 
Santa Rosa de Lima. Retrato post-morten (1617) que realizó Angelino Medoro a la santa en su lecho de muerte.
Convento de Santa Rosa, Lima


El afectuoso sobrenombre, que la desconocida mujer había dado a la pequeña niña, se ha revelado como una profecía y así también ella, aunque sin nombre, toma parte siempre junto a Rosa y ambas en conjunto expresan algo original de este país y de su misión: la herencia europea junto con aquella de los indios ha dado origen a una nueva expresión de la fe; en esta nueva síntesis se encuentra el perfume del conocimiento que emana de Rosa. ¿No es sorprendente, quizá, que para una mujer que nunca dejó la ciudad de Lima, valga la misma alabanza que se aplicó al infatigable apóstol de los gentiles, el cual recorrió a lo largo y a los ancho todo el mundo hasta entonces conocido? El difundió en todo el mundo el perfume de Cristo a través de su predicación, a través de su actividad sin descanso, de su acción y de sus sufrimientos. Rosa de Lima lo ha difundido y continúa difundiéndolo hasta hoy simplemente a través de su ser. Su figura humilde y pura irradia su luz a través de los siglos sin mudas palabras; ella es el perfume de Cristo que hace resonar de sí misma su anuncio más fuertemente que a través de escritos e impresos. Así ella es también una gran maestra de vida espiritual, cuyas palabras están llenas de la profundidad de una experiencia vivida de Cristo en la consumación interior de sus sufrimientos vividos en comunión con Jesús Crucificado. "Me encontraba, llena de asombro, en la luz de la más serena contemplación que une todo, cuando en medio de este resplandor vi brillar la cruz del Redentor; y al interno de este arco luminoso divisé la santísima humanidad de mi Señor Jesucristo". En estas palabras suyas se manifiesta el fundamento más profundo de su existencia: el estar inflamada por las llamas del fuego que provienen de EL. "He venido a traer el fuego sobre la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera prendido!" (Lc 12, 49): Rosa de Lima se dejó encender por este fuego y aún hoy de su figura llegan hasta nosotros la luz y el calor – luz y calor que transforman esta tierra oscura y fría.



File:Nicolás Correa - The Mystic Betrothal of Saint Rose of Lima - Google Art Project.jpg
Los desposorios místicos de santa Rosa de Lima. Nicolás Correa


Rosa de Lima puso en su vida espiritual tres puntos esenciales, que son válidos como programas para la Iglesia de hoy así como lo fueron en su tiempo.

1. Como primer punto está la oración, entendida no como recitación de fórmulas, sino como un dirigirse interiormente al Señor, como estar en su luz, como dejarse incendiar por su fuego santo.
2. Los otros dos puntos esenciales provienen de aquí espontáneamente: puesto que ella ama a Cristo, el despreciado, el doliente, Aquel que por nosotros se ha hecho pobre, ella también ama a todos los pobres que llegaron a ser sus hermanos más cercanos. El amor preferencial por los pobres no es un descubrimiento de nuestro siglo – al máximo es un redescubrimiento, puesto que esta jerarquía del amor era bien clara para todos los grandes santos. Era clarísima sobre todo para Rosa de Lima, cuya mística del sufrimiento con todos los pobres y los que sufren, que brota de la solidaridad con el Cristo doliente.
3. De aquí deriva también su tercer punto esencial: la misión. A través de sus palabras y de sus reflexiones aparece una perspectiva universalista. Ella deseaba poder ir, libre de las ataduras y de los límites que comporta nuestra corporeidad, a través de las calles de todo el mundo y conducir los hombres hacia el Salvador doliente. Rosa se expresaba de esta manera: "¡Escucharme, pueblos! ¡Escucharme, naciones! Por mandato de Cristo os exhorto". Ahora ella está libre de vínculo de un solo lugar; ahora ella va, como santa, por las calles de toda la tierra. Ahora ella vuelve a llamar con la autoridad de Cristo a todos nosotros, a la entera cristiandad, a vivir con radicalidad a partir del centro, de la más profunda comunión con Jesús, porque sólo así y de ningún otro modo el mundo puede ser salvado. "¡Escuchadme, pueblos! ¡Escuchadme, naciones! ¡Por mandato de Cristo os exhorto!" Así nos habla ella hoy. Esta mujer es, por asó decirlo, una personificación de la Iglesia latinoamericana: inmersa en el sufrimiento, sin grandes medios exteriores y sin poder, pero aferrada por el fervor de la cercanía de Jesucristo.
Agradezcamos al Señor por habernos dado esta mujer, Démosle gracias por el coraje de su fe, que ÉL ha vuelto a despertar aquí en América Latina. Pidámosle que su presencia sea cada vez más fuerte y que su perfume se extienda desde aquí a todo el mundo.


Homilía del Card. Joseph Ratzinger en el Santuario de Santa Rosa, 1986, Lima.



Santa Rosa de Lima. Claudio Coello


"Desde temprana edad me enseñaron a levantar el corazón a Dios, lo que hago cada día".






"Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones". 

Papa Inocencio IX







Amén.
Una querida amiga de la red me ha regalado esta belleza.

¡Gracias, querida amiga!







viernes, 23 de agosto de 2013

Tu libro

 
 
 
Los Lectores De Arboles porción Toni Demuro
Los lectores de árboles. Toni Demuro
 
 


De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

J.L. Borges
 
 
 


Mujer buscando un pasaje. Pablo Gallo

 
 
  
Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin porqué, dijo Angelus Silesius; siglos después, Whistler declararía: El arte sucede.
 
J.L. Borges

 
Ojalá encuentres tu libro...
 
 


  

El libro favorito.  C. Appleton
 
 
 
 

jueves, 22 de agosto de 2013

María Reina



Coronación de la Virgen. Diego Velázquez


Salve, Señora, santa Reina,
santa Madre de Dios, María,
que eres Virgen hecha Iglesia
y elegida por el santísimo Padre del cielo,
a la cual consagró Él
con  Su santísimo amado Hijo
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la cual estuvo y está
toda la plenitud de la gracia y todo bien.
Salve, palacio Suyo;
salve, tabernáculo Suyo;
salve, casa Suya.
Salve, vestidura Suya;
salve, esclava Suya;
salve, Madre Suya
y todas vosotras, santas virtudes,
que sois infundidas por la gracia
e iluminación del Espíritu Santo
en los corazones de los fieles,
para que de infieles hagáis fieles a Dios.

San Francisco de Asís









miércoles, 21 de agosto de 2013

La danza de la obediencia

 
 
 

  

"Si estuviéramos contentos de ti, Señor,
no podríamos resistir a esa necesidad de danzar que desborda el
 mundo y llegaríamos a adivinar qué danza es la que te gusta
 hacernos danzar,
siguiendo los pasos de tu Providencia.

Porque pienso que debes estar cansado
de gente que hable siempre de servirte
con aire de capitanes;
de conocerte con ínfulas de profesor;
de alcanzarte a través de reglas de deporte;
de amarte como se ama un viejo matrimonio.
 

 

 
 
Y un día que deseabas otra cosa
inventaste a San Francisco
e hiciste de él tu juglar.
Y a nosotros nos corresponde dejarnos inventar
para ser gente alegre que dance su vida contigo.

Para ser buen bailarín contigo
no es preciso saber adónde lleva el baile.
Hay que seguir, ser alegre,
ser ligero y, sobre todo, no mostrarse rígido.
No pedir explicaciones de los pasos que te gusta dar.
Hay que ser como una prolongación ágil y viva de ti mismo
y recibir de ti la transmisión del ritmo de la orquesta.
No hay por qué querer avanzar a toda costa
sino aceptar el dar la vuelta,
ir de lado, saber detenerse y deslizarse en vez de caminar.
Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos
si la música no formara una armonía.
 
 
 
 
Un amanecer de invierno
 
 
Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que Tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que para las viejas almas
que hacen de inmóvil fondo
en el alegre baile de tu amor.
 

 
faro de grecia

 
 
Señor, muéstranos el puesto
que, en este romance eterno iniciado entre tú y nosotros,
debe tener el baile singular de nuestra obediencia.
Revélanos la gran orquesta de tus designios,
donde lo que permites toca notas extrañas
en la serenidad de lo que quieres.
 
 
 
La ola is an Formación de arenisca situada en Una reserva Protegida (Paria Canyon-Vermilion acantilados Wilderness) al norte del Estado de Arizona, en estados unidos.
 
 

Enséñanos a vestirnos cada día con nuestra condición humana
como un vestido de baile, que nos hará amar de ti
todo detalle como indispensable joya.
Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile, como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
 
 
 
Algunos agradable Alpe Miancimu, con vistas al valle del Mekong en la frontera entre China y el Tíbet.
Señor, ven a invitarnos".


Madeleine Delbrêl

 Mística cristiana francesa, evangelizadora, asistente social, ensayista y poetisa.
 
 
 


(1) La Iglesia Católica celebra cada 21 de agosto el Día del Catequista, en conmemoración del papa Pío X. Ese Papa, que fue santificado, tuvo actuación preponderante a favor de la catequesis e hizo posible, entre otras cosas, impartir los sacramentos a los niños. 
 
Los catequistas no están guiados sólo por su buena voluntad, sino que tienen el mandato misionero para mostrar a todos en nombre de la Iglesia “el rostro misericordioso de un Dios que es siempre Padre”.

El catequista se reconoce en búsqueda, en camino; no se cree ni dueño de la verdad ni el "maestro" que llega para esclarecer a los demás, sino un instrumento que el mismo Jesús, presente en la comunidad, envía, sostiene y da fuerza para superar las oscuridades y dificultades.
Es parte de la gran marcha de creyentes que han recorrido y aún recorren la historia. Marcha que fue iniciada por el pueblo de Israel y ha continuado en la Iglesia y, a través de ella, ha llegado hasta nosotros.
 
 
¡Feliz día para todos los catequistas!
 
 
 
 
 
 

martes, 20 de agosto de 2013

Bailarinas




Examen de danza


Las diferentes épocas de la pintura occidental están jalonadas de representaciones que no confieren continuidad a la historia de la danza. El nacimiento del ballet académico en la Francia de Luis XIV y su triunfal éxito en el XVIII quedó conservado antes en los textos que en las imágenes, cuyo testimonio hubiera facilitado la reconstrucción exacta de los divertimentos cortesanos y las primeras coreografías interpretadas por las bailarinas ya profesionales de un arte teatral que alcanzó su apogeo en el XIX con el ballet romántico en cuyo etéreo mundo el tutú, ideado en 1832 por el pintor Lami para “ La Sylphide ” de Maria Taglioni, y las zapatillas de puntas se convertirían en emblema de la bailarina clásica. 

Edgar Degas, vivió entre 1834 y 1917. Su origen y primeros años no dejaban adivinar que iba a pasar a la historia como pintor de bailarinas siendo su obra un documento histórico sobre el ballet en los primeros tiempos de la III República , arte que había pasado del grado supremo y relevancia del estilo romántico, surgido hacia 1830, a la plena decadencia a partir de la mitad de siglo a causa de la imposición de nuevas técnicas de escuela italiana que junto a las de escuela francesa llevadas a San Petersburgo por Marius Petipa harían de los Ballets Imperiales el nuevo punto neurálgico de la danza clásica.




Bailarinas en la barra



Pintor de bailarinas

La pintura francesa no se había interesado más que superficialmente por el arte coreográfico, y no será hasta finales del XIX cuando recupere la atención a partir de Degas con la observación de la danza en movimiento real, captado también por Toulouse- Lautrec, para continuar con las bailarinas orientales de Rodin y que con un sentido decorativo se encaminará hacia las formas mas estilizadas de Picasso y Matisse. Degas debuta hacia 1860 pero la entrada casual de las bailarinas en su pintura se produce cuando en 1868 vive en Montmâtre, conoce al músico Desiré Dihau y frecuenta la Ópera de la Rue Le Peletier. Pintando a su amigo en “La orquesta de la Ópera” su mirada va a deslizarse hacia el colorido y movimiento de lo que está sucediendo en un segundo plano: el escenario y las bailarinas que utiliza como fondo. Es el Degas retratista que se interesa por temas contemporáneos y el mundo del teatro, por la necesidad de vender sus obras, realizando cuatro telas de una enorme originalidad, mostrando el escenario desde las primeras filas de butacas pero sin que el sujeto principal fuera el ballet. En la primera son solamente piernas y vaporosas tarlatanas de tutús y en la segunda, “Los músicos en la orquesta” (1870-71), ya aparece la solista saludando. Las bailarinas de Degas son las de la etapa del bailarín Louis Merante como coreógrafo y maestro (Foyer de la Ópera, 1872) en el entorno de la Ópera de la Rue Le Peletier, destruida por incendio en 1873, y el Palais Garnier inaugurado en 1875. El anciano que observa a las aspirantes del “Examen de danza” (1874)) es Jules Perrot antiguo afamado bailarín y coreógrafo de “Giselle” obra maestra del ballet romántico creado en 1841 para Carlotta Grisi. Hacia 1870 a pesar del éxito de Giuseppina Bozzacchi en la Coppélia de Saint-Léon la danza ha decaído y el tipo de bailarina se transforma y tampoco ballets como Sylvia, 1876, son temas de las pinturas. 



Edgar Degas - Tänzerin in Ruhestellung
Dos bailarinas



En los dibujos y pinturas de Degas, las bailarinas, profesores o violinista que les acompaña y las “petits rats”, alumnas externas así bautizadas por Nestor Raqueplan por el mísero sueldo que cobraban de unos treinta francos al mes, y que sobrevivían atendidas generosamente por los caballeros abonados, toman vida en un verdadero microcosmos, donde el cansancio de la bailarina en el momento en que se derrumba después de una lección agotadora, o la vigilante y aburrida presencia de las madres, está representado con tanta precisión como la alegría de la solista, cuya reverencia ante el publico se premia con flores. La danza masculina está visiblemente ausente en la pintura de Degas, reflejando el rechazo que se mostraba hacia los bailarines, relegados a un papel subalterno, pero sí se adulaba a las bailarinas travestidas, como Mlle. Eugénie Fiocre en el “Franz” de Coppélia. Las bailarinas principales, cuyo sueldo a finales de siglo oscilaba entre 20.000, o los 40.000 francos de Rosita Maury, buscaban el retiro como profesoras o el matrimonio con duques, marqueses y banqueros. 








Gestos naturales

Degas no asistió siempre a ensayos ni representaciones. Las bailarinas que posaban en su estudio aparecen repetidas en sus telas. Pero sí tuvo ocasión de circular libremente y conocer los lugares en los que se movían, conociendo los gestos de trabajo o descanso, muy parecidos a los de hoy en día, con la naturalidad de atarse una zapatilla, estirar un brazo, rascarse la espalda o bostezar (Ensayo de ballet. 1874). Gracias a su amigo Albert Hecht, podía acceder al interior de la Ópera: “He hecho tanto esos exámenes sin haberlos visto que estoy un poco avergonzado…” Supo plasmar los movimientos técnicos de las bailarinas (Bailarina en barra. 1880) captando sus gestos (La lección de danza.1880) para llegar a la síntesis armoniosa de la danza (Bailarina en la punta). Al final de su carrera, las bailarinas de Degas son encarnación y símbolo de la danza cercano a lo abstracto, expresando en sus líneas, pinceladas y manchas, lo etéreo e inmaterial .Y cuando en 1910 los herederos de Marius Petipa, los Ballets Rusos de Diáguilev, triunfan en Paris, Degas, en avanzada edad y prácticamente ciego, todavía dejará testimonio de la nueva danza del siglo XX con la que este arte recuperará el esplendor perdido. 

Margarita Muñoz Zielinski


Bailarinas azules


“Me parece –escribía en 1886- que todo envejece proporcionalmente, excepto el corazón. E incluso -continúa- mi corazón tiene algo de artificial. Las bailarinas lo han cosido en un saco de raso rosado un poco ajado, como el de sus zapatillas de baile.”
 





Bailarina en reposo



"Una pintura requiere un poco de misterio, algunas imprecisiones y fantasías."




Estudio de bailarina de pie



"Es bueno copiar lo que se ve, pero es mucho mejor pintar lo que queda en nuestra memoria después de ver algo. Se trata de una transformación en donde la imaginación y la memoria trabajar juntas. Sólo se puede reproducir algo que nos golpeó, es decir, sólo lo esencial."










lunes, 19 de agosto de 2013

La Asunción




La Asunción. Bartolomé Esteban Murillo



La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Aunque con retraso no me olvido de esta fiesta en el blog, y con un recuerdo muy especial a las religiosas de la Asunción, con las que estudié y a las que quiero tanto, mis queridas madres, como las llamábamos, de la Asunción.
Cuatro son los dogmas de la Iglesia católica sobre María:
* María fue concebida libre de pecado (la Inmaculada Concepción);
* María fue verdaderamente Madre de Dios;
* María ascendió en cuerpo y alma a los cielos;
* María fue virgen antes, durante y después del parto.
Me han encantado las palabras del Papa en este día, y especialmente la referencia al Rosario; así es, el Rosario nos sostiene en la batalla:


VATICANO, 15 Ago. - En la homilía de la Misa que presidió esta mañana en la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, el Papa Francisco reflexionó sobre la fiesta de la Asunción de la Virgen que la Iglesia celebra hoy y dijo que Santa María es escuela de paciencia y esperanza, no nos deja solos, nos acompaña siempre y sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal.

Ante miles de fieles presentes, el Santo Padre planteó la reflexión a partir de la fiesta de la Asunción de la Virgen y tres palabras que se relacionan a este acontecimiento: lucha, resurrección y esperanza.

"El pasaje del Apocalípsis presenta la visión de la lucha entre la mujer y el dragón. La figura de la mujer, que representa a la Iglesia, es por una lado gloriosa, triunfante, y del otro aún en trabajo. Así, en efecto, es la Iglesia: si es la del Cielo ya está asociada a la gloria de Su Señor, en la historia vive continuamente las pruebas y los desafíos que comporta el conflicto entre Dios y el maligno, el enemigo de siempre. Y en esta lucha que los discípulos de Jesús deben afrontar - todos nosotros, todos los discípulos de Jesús debemos afrontar esta lucha - María no nos deja solos, la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros".



La Asunción de María. Francisco de Goya


El Papa dijo luego que la Virgen "siempre camina y está con nosotros. También María, en cierto sentido, comparte esta doble condición. Ella naturalmente ya ha entrado de una vez y para siempre en el Cielo, pero esto no significa que sea lejana, que se haya alejado de nosotros, de hecho María nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal".

"La oración con María, en particular el Rosario - pero escuchen bien, el Rosario. Ustedes rezan el Rosario todos los días? Yo no sé (los presentes gritan sí!) Seguros? Entonces la oración con María, en particular el Rosario también tiene esta dimensión "agónica", es decir de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices. También el Rosario nos sostiene en la batalla".



La Asunción de la Virgen María. Guido Reni


El Papa Francisco dijo luego que la segunda lectura se refiere a la resurrección. "Toda nuestra fe se basa en esta verdad fundamental que no es una idea sino un evento. Y también el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma está inscrito en la Resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre fue 'atraída' por el Hijo en su paso a través de la muerte".

"Jesús ha entrado una vez y para siempre en la vida eterna con toda su humanidad, esa que había tomado de María, así ella, que Lo ha seguido fielmente toda la vida, Lo ha seguido con el corazón, ha entrado con Él en la vida eterna, que llamamos también Cielo, Paraíso o Casa del Padre".

Tras recordar que María también sufrió los dolores de la Cruz de Cristo, que vivió hasta "el fondo del alma", el Papa se refirió a la esperanza. "La esperanza es la virtud de quien, experimentando el conflicto, a lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la Resurrección de Cristo, en la victoria del Amor".

  

 La Asunción de la Virgen María. Mateo Cerezo. Museo del Prado. Madrid



El Santo Padre explicó luego que el canto del Magníficat, que María entona en acción de gracias a Dios, es un canto de esperanza. "Este canto es particularmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión".

"Donde está la Cruz, para nosotros los cristianos está la esperanza, siempre, Si no hay esperanza, no somos cristianos. Por esto me gusta decir: no se dejen robar la esperanza. Que no nos roben la esperanza, porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos lleva hacia adelante con la vista en el Cielo, Y María siempre está allí, cercana a esta comunidad, a estos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos y canta con ellos el Magníficat de la esperanza".

Para concluir, el Papa dijo: "queridos hermanos y hermanas, unámonos también nosotros, con todo el corazón, a este canto de paciencia y victoria, de lucha y alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrina, nosotros, que une la tierra con el Cielo, que une nuestra historia con la eternidad, hacia la cual caminamos. Que así sea".







Al cielo vais, Señora

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blandos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista
miráis las tristes almas deste suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.


 Fray Luis de León











martes, 13 de agosto de 2013

La caridad




El buen samaritano. Eugene Delacroix.



Dios es amor, primera Encíclica de Benedicto XVI


Síntesis de la primera Encíclica de Benedicto XVI, "Deus caritas est" (Dios es amor), sobre el amor cristiano
CIUDAD DEL VATICANO, 25 ENE 2006
Esta Encíclica está fechada el 25 de diciembre, solemnidad de la Natividad del Señor.

La encíclica está articulada en dos grandes partes. La primera, titulada: "La unidad del amor en la creación y en la historia de la salvación", presenta una reflexión teológico- filosófica sobre el "amor" en sus diversas dimensiones -"eros", "philia", "ágape"- precisando algunos datos esenciales del amor de Dios por el ser humano y del ligamen intrínseco que ese amor tiene con el amor humano. La segunda, titulada: "Caritas, el ejercicio del amor por parte de la Iglesia como "comunidad de amor", trata del ejercicio concreto del mandamiento del amor hacia el prójimo.



Bartolomé Esteban Murillo. Curación del paralítico


Primera Parte

El término "amor", una de las palabras más usadas y de las que más se abusa en el mundo de hoy, posee un vasto campo semántico. En esta multiplicidad de significados, surge, sin embargo, come arquetipo del amor por excelencia aquel entre hombre y mujer, que en la antigua Grecia era definido con el nombre de "eros". En la Biblia y sobre todo en el Nuevo Testamento, se profundiza en el concepto de "amor", un desarrollo que se expresa en el arrinconamiento de la palabra "eros" en favor del término "ágape", para expresar un amor oblativo.

Esta nueva visión del amor, una novedad esencial del cristianismo, ha sido juzgada no pocas veces, de forma absolutamente negativa, como un rechazo del "eros" y de la corporeidad. Si bien haya habido tendencias de ese tipo, el sentido de esta profundización es otro. El "eros", puesto en la naturaleza del ser humano por su mismo Creador, tiene necesidad de disciplina, de purificación y de madurez para no perder su dignidad original y no degradarse a puro "sexo", convirtiéndose en mercancía.

La fe cristiana ha considerado siempre al hombre como un ser en el que espíritu y materia se compenetran uno con otra, alcanzando así una nobleza nueva. Se puede decir que el reto del "eros" ha sido superado cuando en el ser humano el cuerpo y el alma se encuentran en perfecta armonía. Entonces sí que el amor es "éxtasis", pero éxtasis no en el sentido de un momento de embriaguez pasajera, sino como éxodo permanente del yo encerrado en sí mismo hacia su liberación en el don de sí, y de esa forma hacia el reencuentro consigo mismo, mas aún, hacia el descubrimiento de Dios: de este modo el "eros" puede elevar al ser humano en "éxtasis" hacia lo Divino.

En definitiva, "eros" y "ágape" exigen no estar nunca separados completamente uno de otra, al contrario, cuanto más -si bien en dimensiones diversas-, encuentran su justo equilibrio, más se cumple la verdadera naturaleza del amor. Si bien el "eros" inicialmente es sobre todo deseo, a medida que se acerque a la otra persona se interrogará siempre menos sobre sí mismo, buscará cada vez más la felicidad del otro, se entregará y deseará "ser" para el otro: así se adentra en él y se afirma el momento del "ágape".

En Jesucristo, que es el amor de Dios encarnado, el "eros"-"ágape" alcanza su forma más radical. Al morir en la cruz, Jesús, entregándose para elevar y salvar al ser humano, expresa el amor en su forma más sublime. Jesús aseguró a este acto de ofrenda su presencia duradera a través de la institución de la Eucaristía, en la que, bajo las especies del pan y del vino se nos entrega como un nuevo maná que nos une a El. Participando en la Eucaristía, nosotros también nos implicamos en la dinámica de su entrega. Nos unimos a El y al mismo tiempo nos unimos a todos los demás a los que El se entrega; todos nos convertimos así en "un sólo cuerpo". De ese modo, el amor a Dios y el amor a nuestro prójimo se funden realmente. El doble mandamiento, gracias a este encuentro con el "ágape" de Dios, ya no es solamente una exigencia: el amor se puede "mandar" porque antes se ha entregado.


Jacques Blanchard. Alegoría de la caridad


Segunda parte

El amor por el prójimo, enraizado en el amor de Dios, además de ser una obligación para cada fiel, lo es también para toda la comunidad eclesial, que en su actividad caritativa debe reflejar el amor trinitario. La conciencia de esa obligación ha tenido un relieve constitutivo en la Iglesia ya desde sus inicios y muy pronto se evidenció también la necesidad de una determinada organización como presupuesto para cumplirla con más eficacia.

Así, en la estructura fundamental de la Iglesia surgió la "diaconía" como un servicio del amor hacia el prójimo, llevado a cabo comunitariamente y de forma ordenada -un servicio concreto pero, a la vez, espiritual-. Con la difusión progresiva de la Iglesia, este ejercicio de caridad se confirmó como uno de sus ámbitos esenciales. La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa, de esa forma, en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los sacramentos (leiturgia), servicio de la caridad (diakonia). Son tareas en las que una presupone las otras y no pueden separarse entre sí".

A partir del siglo XIX, contra la actividad caritativa de la Iglesia se planteó una objeción fundamental: la de que estaría en contraposición -se dijo- con la justicia y acabaría por actuar como sistema de conservación del status quo. Al llevar a cabo obras de caridad individuales, la Iglesia favorecería el mantenimiento del injusto sistema vigente, haciéndolo de alguna forma soportable y frenando de esa manera la rebelión y el potencial cambio hacia un mundo mejor.


 

Artistic - national gallery of london Wallpaper
Anthony van Dyck. Caridad

En este sentido, el marxismo había indicado en la revolución mundial y en su preparación la panacea para la problemática social -un sueño que con el tiempo se ha desvanecido-. El magisterio pontificio, empezando por la encíclica "Rerum novarum" de León XIII (1891) hasta la trilogía de las encíclicas sociales de Juan Pablo II: "Laborem exercens" (1981), "Sollicitudo rei socialis" (1987), "Centesimus annus" (1991), ha afrontado con insistencia creciente la cuestión social y, confrontándose con situaciones problemáticas siempre nuevas, ha desarrollado una doctrina social muy articulada, que propone orientaciones válidas que van mucho más allá de los confines de la Iglesia.

Sin embargo, la creación de un orden justo de la sociedad y del Estado es un deber principal de la política, y por tanto, no puede ser una tarea inmediata de la Iglesia. La doctrina social católica no quiere conferir a la Iglesia un poder sobre el Estado, sino simplemente purificar e iluminar la razón, ofreciendo la propia contribución a la formación de las conciencias, para que las verdaderas exigencias de la justicia sean percibidas, reconocidas y realizadas. Sin embargo, no existe ninguna normativa estatal que, por justa que sea, pueda hacer superfluo el servicio del amor. El Estado que quiere proveer a todo se convierte en definitiva en una instancia burocrática que no puede asegurar lo más esencial que el ser humano afligido -cualquier ser humano- necesita: una entrañable atención personal. Quien quiere desentenderse del amor, se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre.


 

William-Adolphe Bouguereau. Una mujer con tres niños frente a la Iglesia de la Madeleine



En nuestro tiempo, un positivo efecto colateral de la globalización se manifiesta en el hecho de que la solicitud por el prójimo, superando los confines de las comunidades nacionales, tiende a prolongar sus horizontes al mundo entero. Las estructuras del Estado y las asociaciones humanitarias desarrollan de distintos modos la solidaridad expresada por la sociedad civil: de esta manera, se han formado múltiples organizaciones con objetivos caritativos y filantrópicos. Además, en la Iglesia católica y en otras comunidades eclesiales han surgido nuevas formas de actividad caritativa. Es deseable que se establezca entre todas estas instancias una colaboración fructífera. Naturalmente, es importante que la actividad caritativa de la Iglesia no pierda la propia identidad, disolviéndose en la organización común asistencial, convirtiéndose en una simple variante, sino que mantenga todo el esplendor de la existencia de la caridad cristiana y eclesial. Por tanto:

La actividad caritativa cristiana, además de fundarse en la competencia profesional, lo debe hacer sobre la experiencia de un encuentro personal con Cristo, cuyo amor ha tocado el corazón del creyente, suscitando en él el amor por el prójimo.



Bartolomé Esteban Murillo. Santa Isabel de Hugría


La actividad caritativa cristiana debe ser independiente de los partidos e ideologías. El programa del cristiano -el programa del Buen Samaritano, el programa de Jesús- es "un corazón que ve". Este corazón ve donde hay necesidad de amor y actúa en modo consecuente:

Además, la actividad caritativa cristiana no debe ser un medio en función de lo que hoy se califica como proselitismo. El amor es gratuito; no se ejercita para alcanzar otros fines. Pero esto no significa que la acción caritativa deba, por decir así, dejar de lado a Dios y a Cristo. El cristiano sabe cuándo debe hablar de Dios y cuándo es justo no hacerlo y dejar hablar solamente al amor. El himno a la caridad de San Pablo (1 Cor 13) debe ser la Carta Magna de todo el servicio eclesial, para protegerlo del riesgo de caer en el puro activismo.

En este contexto, frente al peligro del secularismo que puede condicionar a muchos cristianos comprometidos en la labor caritativa, es necesario reafirmar la importancia de la oración. El contacto vivo con Cristo evita que la experiencia de las enormes necesidades y de los propios límites arrastren a una ideología que pretende hacer ahora aquello que, aparentemente, Dios no consigue hacer, o caer en la tentación de ceder a la inercia y a la resignación. Quien reza no desaprovecha el tiempo, a pesar de que las circunstancias le empujen únicamente a la acción, ni pretende cambiar o corregir los planes de Dios, sino que busca -siguiendo el ejemplo de María y de los santos- obtener de Dios la luz y la fuerza del amor que vence toda oscuridad y egoísmo presentes en el mundo.
Fuente: Catolic.net


 
William-Adolphe Bouguereau. Caridad




Maurice Duruflé (1902- 1986), Ubi Caritas,
 Quatre motets sur des thèmes Grégoriens, Op. 10.






Un vídeo que resume en 10 ideas fundamentales la encíclica de Benedicto XVI "Caritas in veritate"