domingo, 30 de noviembre de 2014

Quiero esperarte


 
 
Hágase en mí Tu voluntad. Sor Isabel Guerra
 
 
 
   Quiero esperarte anhelante, como aguarda el centinela a la aurora, para que tu venida invada de Luz hasta los rincones de mi alma.
 
  Quiero esperarte ardiente, como la llama de una lámpara encendida, para que tu venida prenda en mí el fuego de tu amor.
 
   Quiero esperarte apasionadamente como quien todo lo espera de tu mano, para que tu venida colme todas mis ansias (...).
 
 
 
Sor Isabel Guerra
 
 
   Quiero esperarte en sosiego, como lago encalmado a tu voz, para que tu venida disipe mi temor a los vientos.
 
    Quiero esperarte en silencio, como la noche al término de su carrera, para que tu venida me invada de tu sonora claridad (...).
 
    Quiero esperarte confiadamente, como el que sabe que siempre es escuchado y atendido, para que tu venida sea la culminación de todas mis esperanzas (...).
 
 
Sor Isabel Guerra, El libro de la paz interior, pág.74
 
 
 
¡Feliz y santo Adviento!
 
 
 
 
 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Esperar pacientemente

 
 
 
 
Marina Marcolin

 
 
La tarde se ensombrece bajo el nublado y la lluvia pone en el cristal un rosario con cuentas de agua.

Epitafio para un señorito (1972). Manuel Barrios
 
 

 
Tiempo cambiable. Gustave de Jonghe
 
 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.



“Esperamos con paciencia, pero paciencia no significa pasividad. Esperar pacientemente no es como esperar el autobús, o que deje de llover, o que salga el sol. Se trata de una espera activa en la que vivimos el momento presente al máximo para encontrar en él las señales de Aquel que estamos esperando.

La palabra
paciencia viene del verbo latino 'patior' que significa padecer. Esperar pacientemente significa padecer por el momento presente, saboreandolo plenamente, dejando que crezcan las semillas que están plantadas en el suelo que pisamos hasta convertirse en plantas resistentes. Esperar pacientemente siempre significa prestar atención a lo que está ocurriendo ante nuestros propios ojos y ver en ellos los primeros rayos de la gloria venida de Dios”.
 
 
 
 
 
 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Para ti


 


 

 
 
Para ti, Militos, querida amiga, este Adagio, bello, suave, tierno, delicioso, inmenso, como tú.

 ¡¡¡Feliz día!!!
 
 
Y un abrazo intenso, con esta pianista deliciosamente intensa...
 
 
 

 
 
 
Besiños, muchos..."espachurrados"...
 
 
 
 
 
 
 
 

Las ilusiones

 
 
 
Samantha Keely Smith
 
 

—No era nadie. El agua.
—¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
—No
hay nadie. Es la flor.
—¿No hay nadie?
Pero ¿no es nadie la flor?
 
 

Samantha Keely Smith



No es nadie. Era el viento.
—¿Nadie?
¿No es el viento nadie?
—No
hay nadie. Ilusión.
—¿No hay nadie?
¿Y no es nadie la ilusión?
 
 
Juan Ramón Jiménez
 
 
 
 
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

La música une a las personas...

 
 
 

`
¡Qué nos una la música!
 
 
Vamos, no te preocupes, mi hermano,
en este mundo en el que todos somos lo mismo,
tenemos que encontrar la paz, debemos encontrarla juntos,
no está muy lejos de tu corazón.
Tienes la buena vibración.
Deja que tu corazón siga el ritmo...
 
 
 
¡Gracias!, por todo, mi querida Militos, eres un ángel, claro, transparente en mi vida. Nos une la música y muchísimo más.
 
 ¡¡¡FELIZ DÍA!!!
 
Esperaremos, siempre con Esperanza, ¡¡¡es preciosa!!!!
 
 



Y la última, que no puede faltar, mi querida amiga...

 

 
Comparto también aquí, contigo, el mensaje de Hoja:
 

Hoy te espero más que nunca.
Espero Tu Reino, Tu Venida.
.
Hoy he elegido
ser optimista aunque
el futuro parezca sombrío.
.
Somos seres inmortales
Tras la noche, volverá el sol.
Después de la amenaza del invierno
todo recuperará su encanto...
y mi hoja su verdor.
.
¡ La Luz, el Calor y el AMOR siempre triunfan!
Para siempre, para siempre, para siempre..


Te lo dejo con toda mi alma. Unidas, siempre.
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La luz





Luz del sol. Jhon  Alexander
 
 

     
 No se puede prever. Sucede siempre
cuando menos lo esperas. Puede pasar que vayas
por la calle, deprisa, porque se te hace tarde
para echar una carta en correos, o que
te encuentres en tu casa por la noche, leyendo
un libro que no acaba de convencerte; puede
acontecer también que sea verano
y que te hayas sentado en la terraza
de una cafetería, o que sea invierno y llueva
y te duelan los huesos; que estés triste o cansado,
que tengas treinta años o que tengas sesenta.
Resulta imprevisible. Nunca sabes
cuándo ni cómo ocurrirá.
                                               Transcurre
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
"Un día más", te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto. Se dilata
mágicamente el tiempo, como en aquellos días
tan largos de la infancia, y respiras al margen
de su oscuro fluir y de su daño.
Praderas del presente, por las que vagas libre
de cuidados y culpas. Una acuidad insólita
te habita el ser: todo está claro, todo
ocupa su lugar, todo coincide, y tú,
sin lucha, lo comprendes.
                                                         Tal vez dura
un instante el milagro; después las cosas vuelven
a ser como eran antes de que esa luz te diera
tanta verdad, tanta misericordia.
Mas te sientes conforme, limpio, feliz, salvado,
lleno de gratitud. Y cantas, cantas.
 
 
 Eloy Sánchez Rosillo





 

martes, 25 de noviembre de 2014

Una palabra y otra




Giuseppe Cacciapuoti



Qué poder tan inmenso y qué sencillo
le resulta ejercerlo a aquel que lo posee.
Ni el más grande monarca pudo nunca
decidir de manera semejante.
Ilusión y deseo, papel, pluma,
y decir poco a poco lo que ahora está ocurriendo,
lo que tus ojos ven, lo que piensas o sueñas,
tu verdad de este día. Y nada más.
Así se hará el poema, si la buena fortuna
te acompaña y decide que de un hombre
brote una luz tan alta y verdadera,
tan pura y para siempre. Es increíble.
Una palabra y otra, y una música
pequeña y suficiente. Y va surgiendo
delante de tus ojos, de tu asombro,
una tarde con sol, un pájaro, la lluvia,
la luna, una muchacha, la hierba, el mar, la nieve.
En el camino hay mucha incertidumbre,
pasos titubeantes que no saben
si se aproximan al lugar del canto
o si de allí se alejan de forma irremediable;
la vida en vilo hasta que todo acaba.
Después ya sólo queda la alegría
y un corazón con mucha gratitud. 


Eloy Sánchez Rosillo





Cecilia


 
 
C. Michael Dudash


Algo me afirma aquí dentro.
Mi amor por la vida,
los seres,
las cosas,
se hace cada día tan mayor.
 

Cecilia Casanova
 
 

Bryce Cameron Liston


De vez en cuando
existo tanto
como si hubieran
miles de yo multiplicándose.
Hoy por ejemplo
si me aplastaran
bajo unas piedras
o me enterraran
surgiría más allá
y más allá.
 

 Cecilia Casanova
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Atte.

 
 
 
Atentamente
 
 
 
 
¡Feliz lunes!


 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Jesucristo, Rey del universo y de los corazones

 
 
 
Pantocrator. Panteón de los reyes. Real Colegiata Basílica de San Isidoro. León
 
 
"¿Es Cristo Rey y Señor de mi vida?"
 
 
Jesucristo Rey del universo y de los corazones

La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su institución, es bastante reciente. La estableció el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a los regímenes políticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia. El clima del que nació la solemnidad es, por ejemplo, el de la revolución mexicana, cuando muchos cristianos afrontaron la muerte gritando hasta el último aliento: «Viva Cristo Rey». Pero si la institución de la fiesta es reciente, no así su contenido y su idea central, que es en cambio antiquísima y nace, se puede decir, con el cristianismo. La frase «Cristo reina» tiene su equivalente en la profesión de fe: «Jesús es el Señor», que ocupa un puesto central en la predicación de los apóstoles.
 
 
 
Jesús Nazareno Rey de los Judíos. Raúl Berzosa
 
 
El pasaje evangélico es el de la muerte de Cristo, porque es en ese momento cuando Cristo empieza a reinar en el mundo. La cruz es el trono de este rey. «Había encima de él una inscripción: "Este es el Rey de los judíos"». Aquello que en las intenciones de los enemigos debía ser la justificación de su condena, era, a los ojos del Padre celestial, la proclamación de su soberanía universal.

Para descubrir cómo nos toca de cerca esta fiesta, basta con recordar una distinción sencillísima. Existen dos universos, dos mundos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y exterior a nosotros, y el microcosmos, o pequeño universo, que es cada hombre. La liturgia misma, en la reforma que siguió al Concilio Vaticano II, sintió la necesidad de trasladar el acento de la fiesta, haciendo énfasis en su aspecto humano y espiritual, más que en el –por así decirlo— político. La oración de la solemnidad ya no pide, como hacía en el pasado, que «se conceda a todas las familias de los pueblos someterse a la dulce autoridad de Cristo», sino que «toda criatura, libre de la esclavitud del pecado, le sirva y alabe sin fin».

En el momento de la muerte de Cristo, se lee en el pasaje evangélico --recordémoslo--, pendía sobre su cabeza la inscripción «Jesús es el Rey de los judíos»; los presentes le desafiaban a mostrar abiertamente su realeza y muchos, también entre los amigos; se esperaban una demostración espectacular de su realeza. Pero Él eligió mostrar su realeza preocupándose de un solo hombre, y encima malhechor: «Jesús, acuérdate de mi cuando estés en tu reino. Le respondió: "En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso"».
 
 
 

 
 
En esta perspectiva, el interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de mí; no si su realeza está reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mi, quién fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o algún otro? Según san Pablo, existen dos modos posibles de vivir: o para uno mismo o para el Señor (Rm 14, 7-9). Vivir «para uno mismo» significa vivir como quien tiene en sí mismo el propio principio y el propio fin; indica una existencia cerrada en sí misma, orientada sólo a la propia satisfacción y a la propia gloria, sin perspectiva alguna de eternidad. Vivir «para el Señor», al contrario, significa vivir por Él, esto es, en vista de Él, por y para su gloria, por y para su reino.

Se trata verdaderamente de una nueva existencia, frente a al cual la muerte ha perdido su carácter irreparable. La contradicción máxima que el hombre experimenta desde siempre –aquella entre la vida y la muerte-- ha sido superada. La contradicción más radical ya no es aquella entre «vivir» y «morir», sino entre vivir «para uno mismo» y vivir «para el Señor».
 
Raniero Cantalamessa, de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos
 
 
 
 

 
 
 
 
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Santa Cecilia, patrona de la música

 
 
 
Santa Cecilia. Simon Vouet
 


"La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso".

 Franz Liszt
 
 
"La música es el verdadero lenguaje universal".
 
Carl M. Weber

 
 
El martirio de Santa Cecilia. Stefano Maderno. Basílica de Santa Cecilia, Roma.

 
“Esta belleza enternecedora, esa inefable dulzura en la muerte. La santa Cecilia de Maderno es la inocencia desarmada que ha vencido al mundo adueñándose del corazón de los verdugos”.

 Emile Mâle, El arte religioso en la Contrarreforma.
 

 

 
"Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música".
 
 Aldous Huxley
 
 
 
 
 

El silencio



 
 


El silencio no se vive en función de una lectura erudita.

El silencio es quedarse sosegado en el asiento, en una silla.

Es dejar que todo, sobre todo nuestro ego, se detenga,
se pare, se asiente de modo que todo se aquiete:
las frustraciones, las inseguridades, las dudas,
la soledad del aislamiento, los temores, los miedos,
las cobardías, todo sobresalto, toda agitación.

¡Qué manera tan sencilla de sumergirse en el fecundo silencio,
en la gratitud de la vida!
Sentarse es abandonar,
despojarse, vaciarse,
menguarse, empequeñecerse.

La silla, un mueble para aprender a vivir.

El ego es inhóspito;
el silencio es hospitalario, acogedor y receptivo.

La silla, una pausa iluminadora como un amanecer.
 
 
José Fernández Moratiel


Sábado, día del Rosario bloguero.




 

Cada vida importa








Con la dignidad de la vida humana no hay  componendas que valgan. 


PD.- Además de asistir a la manifestación del sábado en Madrid, hay otras formas de apoyarla: 

Una de ellas es votar por este vídeo en Youtube y compartirlo con las personas que conoces.

Otra forma de apoyar la mani: seguir las cuenta oficiales de Twitter (@cadavidaimporta) y Facebook.
Bájate carteles y logos de Cada vida importa para pegar en tablones y poner en tu blog o página web. Entra aquí, para descargártelos.


¡Gracias!




viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Dónde está?

 
 
 
 
 
 
¿Dónde está la palabra corazón,
que embellezca de amor al mundo feo;
 
que le dé para siempre –y sólo ya-
 
fortaleza de niño y defensa de rosa?


Juan Ramón Jiménez
 
 

 

 Qué alegría vivir
 
 sintiéndote vivido...


Pedro Salinas



¡Gracias, May!
 
Te obsequio con un arrebol, petirrojos, esdrújulas embrujadas y acentos de plata. Con primaveras llenas de verano y otoños mojados del plumaje de los árboles...
 
Te regalo sonatas, brisas, estorninos, eclipses, melodías... ven, vamos...te quiero.





 

Presentación de la Virgen María en el Templo

 
 
 
Presentación de la Virgen María en el Templo. Giotto
 


Fueron callados, como su humildad, los años de infancia de María Santísima. Nada nos dice la sagrada Escritura. Los cristianos, sin embargo, deseaban conocer con más detalle la vida de María.
Era una aspiración legítima. Y como los evangelios guardan silencio hasta el momento de la Anunciación, la piedad popular, inspirada en varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, elaboró pronto algunas narraciones sencillas que luego se recogerían en el arte, en la poesía y en la espiritualidad cristiana.

Uno de estos episodios, quizá el más representativo, es la Presentación de la Virgen. María es ofrecida a Dios por sus padres, Joaquín y Ana, en el Templo de Jerusalén; lo mismo que otra Ana, madre del profeta Samuel, ofreció a su hijo para el servicio de Dios en el tabernáculo donde se manifestaba su gloria (cfr. 1 Sam 1, 21-28); igual que, años después, María y José llevarían a Jesús recién nacido al Templo para presentarlo al Señor (cfr. Lc 2, 22-38).

En rigor, no hay una historia de estos años de la Virgen, sino lo que la tradición nos ha ido transmitiendo. El primer texto escrito que refiere este episodio -de él dependen los numerosos testimonios de la tradición posterior- es el Protoevangelio de Santiago, un escrito apócrifo del siglo II. Apócrifo significa que no pertenece al canon de los libros inspirados por Dios; pero esto no excluye que algunos de estos relatos tengan ciertos elementos verdaderos. En efecto, despojado de los detalles posiblemente legendarios, la Iglesia incluyó este episodio en la liturgia: primero en Jerusalén, donde en el año 543 se dedicó la basílica de Santa María Nueva en recuerdo de la Presentación; en el siglo XIV, la fiesta pasó a Occidente, donde su conmemoración litúrgica se fijó el 21 de noviembre.

María en el Templo. Toda su belleza y su gracia -estaba llena de hermosura en el alma y en el cuerpo- eran para el Señor. Éste es el contenido teológico de la fiesta de la Presentación de la Virgen. Y en este sentido la liturgia le aplica algunas frases de los libros sagrados: en el tabernáculo santo, en su presencia, le di culto, y así me establecí en Sión. En la ciudad amada me dio descanso, y en Jerusalén está mi potestad. Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad (Sir 24, 15-16).

Lo mismo que Jesús cuando fue presentado en el Templo, María continuaría viviendo con Joaquín y Ana una vida normal. Donde Ella estaba -sujeta a sus padres, creciendo hasta hacerse mujer-, allí estaba la llena de gracia (Lc 1, 28), con el corazón dispuesto para un servicio completo a Dios y a todos los hombres, por amor a Dios.
 

 
Presentación de la Virgen María en el Templo. Vittore Carpaccio
 
 
La Virgen fue madurando ante Dios y ante los hombres. Nadie notó nada extraordinario en su comportamiento, aunque, sin duda, cautivaría a quienes tenía alrededor, porque la santidad atrae siempre; más aún en el caso de la Toda Santa. Era una doncella sonriente, trabajadora, metida siempre en Dios, y a su lado todos se sentían a gusto. En sus ratos de oración, como buena conocedora de la Sagrada Escritura, repasaría una y otra vez las profecías que anunciaban el advenimiento del Salvador. Las haría vida suya, objeto de su reflexión, motivo de sus conversaciones.

Esa riqueza interior se desbordaría luego en el Magnificat, el espléndido himno que pronunció al escuchar el saludo de su prima Isabel. Todo en la Virgen María estaba orientado hacia la Santísima Humanidad de Jesucristo, el verdadero Templo de Dios. La fiesta de su Presentación expresa esa pertenencia exclusiva de Nuestra Señora a Dios, la completa dedicación de su alma y de su cuerpo al misterio de la salvación, que es el misterio del acercamiento del Creador a la criatura.

Como cedro del Líbano crecí, como ciprés de los montes del Hermón. Crecí como palmera en Engadí, como jardín de rosas en Jericó, como noble olivo en la planicie, como plátano crecido junto al agua en las plazas (Sir 24, 17-19). Santa María hizo que en torno suyo floreciera el amor a Dios. Lo llevó a cabo sin ser notada, porque sus obras eran cosas de todos los días, cosas pequeñas llenas de amor.


J.A. Loarte



 
 
 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Recordar

 
 
 
Wilhelm-Amberg



Vivir es ver volver. El tiempo pasa; las cosas que quisimos son caedizas, fugitivas; se van. Y esto es morir: borrarse de sí mismo, borrarse dentro de sí mismo y sentir que se nos van desvaneciendo, que se nos van secando, poco a poco, aquellas cosas que nos hacen el alma, aquellos seres a los que hemos amado un día y a los cuales debemos lo que somos. Pero vivir es ver volver. Es justo y necesario conservar los afectos como eran y los recuerdos como serán y atar los unos a los otros en una misma ley de permanencia; es justo y necesario saber que todo cuanto ha sido, todo cuanto ha temblado dentro de nosotros, está aún como diciéndose de nuevo en nuestra vida y en la vida.

Luis Rosales. El contenido del corazón
 
 
 
 Wilhelm-Amberg


¿De dónde he sacado la idea de que en la vida el único tiempo que tiene sentido es el que se pasa haciendo cosas?


Doris Dörrie. “El vestido azul”.



Winslow-Homer
 
 
Todo recuerdo verdadero es igual que una resurrección y repentiza, de nuevo, nuestra vida.
 
En la memoria del corazón todo tiene un valor imprevisible. 
 
 Luis Rosales. El contenido del corazón
 
 
 
 Wilhelm-Amberg


 
[…] las cosas enterradas en nuestro corazón aprenden a nacer porque quizá, en ese instante mismo, Dios las está diciendo, las está recreando para nosotros.
 
Luis Rosales. El contenido del corazón

 
 

Bella infancia, Tribalistas
 

 
 
 

martes, 18 de noviembre de 2014

Sobre la empatía

 
 
 

 
 
 
Una conferencia de Fidel Delgado que merece la pena escuchar: “Mecánica y mística de la empatía”.
 
Fidel Delgado es Psicólogo Clínico y hace de “Titiripeuta”, mezcla de titiritero y terapeuta.  Se define a si mismo como “pontífice”, es decir, el que hace puentes entre la mecánica y la mística, entre lo que se puede cuantificar y lo intangible, entre lo “normal” y lo paranormal.
La experiencia que dan décadas de dedicarse a acompañar a gente a morir le han imprimido una visión del mundo muy particular que hace que sus charlas o monólogos no dejen a nadie indiferente.
Fidel se dedica a dar conferencias para sus colegas de profesión, maestros, empresarios, etc. Ha comprobado que se facilita el camino a la comprensión mediante juegos, juguetes y sobre todo mucho humor.
 
Vistiendo sus charlas con un velo de humor llega a lo más profundo de cuestiones trascendentes dando en el clavo y dejando al espectador con una sonrisa en los labios y la mente despierta.
Fidel insiste en temas como el desarrollo de la empatía, el señorío en el manejo de tu vida, el desarrollo del hemisferio derecho del cerebro, el sentido del humor, la muerte como paso de la vida (“morir no es lo que parece”), la relatividad del ego (“poco yo”), la visión de la realidad con nuestros filtros personales (gafas), la vocación personal, la entrega y el servicio, etc.
Así lo describen algunos: “Genio, loco, entrañable, delirante, cachondo, crudo, amable, realista, soñador, irónico, certero, niño, sabio, maestro… estos son algunos calificativos que vienen a la mente después de ver una charla de Fidel Delgado. Fidel cultiva el humor muy en serio”.
 
 
Un texto suyo que lo define bastante bien:
 
Y pregunté: Qué pinto en esta Vida?
Se me dijo: Pinta Puentes.
Me señalaron las orillas a unir:
lo tangible con lo inasible,
lo gozoso con lo indeseable,
el bien con el mal.
Me regalaron eficaces unificadores:
la Comprensión para las contradicciones,
Compasión con los aparentes enemigos,
integración con los descompuestos
y un tripuente entre yo, tú y EL.
Pintando desde la lucidez se ve
que una orilla y la de enfrente
proceden del Origen Único
que pinta todo amorosamente.
Con Humor fluido y letras artesanas
animo a cruzar conscientemente
hasta la otra orilla.
Gracias a muchos por difundir
tantos modelos de puentes y
a todos los que los usan hacia la Plenitud.


 Fidel Delgado
 



 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Sin título

 
 
 
 
 
 
[...] No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".

Sólo gracias a ese encuentro -o reencuentro- con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de autorreferencialidad. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?
 
El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: "El amor de Cristo nos apremia" (2Cor 5,14); ¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!" (1Cor 9,16).
 
Papa Francisco, Evangelii gaudium, 7-9.
 
[...] Decía san Juan de la Cruz: "Esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que, aunque más el alma sepa de ella, siempre puede entrar más adentro" [...].
 
Papa Francisco, Evangelii gaudium, 11.
 
 
 
 
 
 

martes, 11 de noviembre de 2014

Dos poemas




Édouard Boubat



La segunda mitad del siglo XX
llevó la compasión a un grado alejandrino.

Para ayudar al viejo de lentos sufrimientos,
nada tan tierno como asesinarlo.

Para que no haya niños de mirada famélica,
eliminar a los niños.

Durante la segunda mitad del siglo XX
el crimen fue la forma más sublime
de la filantropía.

Miguel d'Ors


Ilina Vicktoria


Porque el azar no explica a Rita Hayworth,
porque mira esa flor en la colina,
porque, si no, a quién daré las gracias,
porque también existes tú, mi vida,
porque no he muerto treinta y tres mil veces,
porque tengo una sed que es infinita,
porque apuntan a Él todos los árboles,
los zigurats, los ríos y las vidas.

Que sí, que existe Dios.
Me lo dijo mi padre en su agonía.

Jesús Cotta





domingo, 9 de noviembre de 2014

Necesitamos del arte

 
 
 

 
Excelente mensaje.
Os deseo buen comienzo de semana.
 
 
 
Gracias, Ars.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Modelo perfecto

 
 
 
Jean Bourdichon. Libro de las Horas de Enrique IV, siglo XVI
 
 
 
Cuando Jesús se pone en oración, se dirige al Padre y dice: No se haga mi voluntad, sino la tuya (Mt 26,42). Cuando nos enseña a orar, nos dice que le pidamos al Padre que se haga su voluntad (Mt 6,10).
 
Cuando María Santísima ora al Señor, no tiene otra expresión: Se cumpla en mí tu voluntad (Lc 1,38).
 
Son los modelos perfectos de oración, que se te presentan para que los imites; aspira por lo tanto a esta oración más perfecta.
 
Alfonso Milagro, Cinco minutos con Jesús, págs. 120-121
 
 
 
 

 
 
Sábado, día del Rosario bloguero.
Gracias, César.
 
 
 
 
 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Invitación al vals


 
Invitación al vals. Francisco Millares Galup
 


En el Palacio Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés, uno de los principales edificios del arte barroco austriaco...

 
 
 
Masquerade vals - Aram Khachaturian


 

 
Vals del Emperador. Johann Strauss
 
 
Y este vals, de Dimitri Shostakovich, no desde un palacio, en plena calle, e igualmente encantador. "El sitio de la danza está en las casas, en las calles, en la vida",  decía el bailarín y coreógrafo M. Béjart...
 
Buen fin de semana.
 
 


 
 
 

 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Por eso la poesía




Lord Frederick Leighton


La novela lo malo es lo que exige:
requiere un adulterio, asesinatos,
viajes larguísimos, curiosas coincidencias,
y un sinfín de avatares.
Los cuentos son más cortos
pero tienden a hacer de sus protagonistas
insectos esquemáticos, clavarlos
con su alfiler a un corcho y colocarles
ingeniosas cartelas.
En cambio, la poesía lo da todo
sin pedir casi nada. Es increíble
lo poco que hace falta en un poema.
Que estemos juntos, por ejemplo,
en una tarde tonta, igual que tantas,
y que digas de pronto:
"Qué suerte estar contigo", y que yo piense:
"Oírtelo decir es un milagro".


Enrique García-Máiquez
 


 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Suavidad

 
 
 




Enhebrando el mundo
con su hilo de gracia,
el agua fluye, transparente,
silenciosa.

Miguel Ángel Bernat
 
 
 
 
 
 
Cada cosa
cualquier cosa
es un placer
si se hace lentamente
con suavidad
 
 Miguel Ángel Bernat
 
 
 
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Di, papá

 
 
 

 
 
La canción que cantaba con mi padre, y cuántas veces, apenas sabía hablar, me la enseñó. La niña se llama Rosa Mari, como mi padre me llamaba...La recuerdo cada vez más...es muy bonita...cuando estaba ya muy malito, me venía constantemente a la mente...algunas personas la tachan de sensiblera, a mí, me parece maravillosa, repleta de ternura y de hondura. Me lo hizo sentir hasta el final de sus días. Para ti, papi:
 
 
Hija: Dí, papá, dónde está el buen Dios,
dímelo, dímelo, dí papá (bis)

Padre: Pues sí, corazón se dónde está,
puede estar en ti, en mí, Él está en cualquier lugar.
Pues sí, corazón yo sí lo vi,
en el monte y en el mar y en la rosa de tu jardín.

Hija: ¿Ah si?
Dí papá, yo podré ver a Dios,
dímelo, dímelo, dí papá (bis)

Padre: Pues sí, corazón, si lo verás,
cuando adores a mamá y obedezcas a papá.
Pues sí, corazón, sí lo verás,
cuando aprendas a rezar y lo llames con ansiedad.

Hija: ¿Ah si?
Oh, papá, hoy por fin conocí,
el buen Dios que me hará tan feliz.

Padre: Es verdad, corazón, sin pensar,
te enseñé donde está la verdad, la verdad.
 


Y los recuerdos del Festival de Eurovisión, lo disfrutábamos mucho, todos muy atentos. A  mi padre y a mi madre les encanta la música, y nos contagiaban. Ver el Festival de Eurovisión en familia era  realmente un acontecimiento. Vivíamos las votaciones, qué emocionante. Recuerdo especialmente estas canciones:

El La, la, la, que resultó ganadora, ¡España ganaba por primera vez el Festival!, cómo aplaudíamos; qué risa, veo a mi padre disfrutando con todos, como un niño grande...le recuerdo mucho con la música, me llegan tantas melodías...
 

 
  
 
O Congratulations, que casi, casi  gana al La,la,la, qué nervios pasamos...
 
 
 
 
Y al año siguiente, ¡ganamos por segunda vez! (y última, c'est fini), empatamos con otras tres canciones... se oía el biennnnnnnnnn y el alboroto en toda la casa (por algo, mi padre nos llamaba "los Telerines"). La letra, ahora que la escucho de nuevo, era muy original, vivo cantando y más vivo cantando, sin parar...aunque, como lema, es bueno...
 
Su vestido en la puesta en escena, diseñado por Pertegaz para la ocasión, pesaba 14 kilos, compuesto por canutillos de porcelana azul turquesa y tres collares de 1 kilo cada uno. Pobre, no comprendo cómo se podía mover...¡Vivo cantando!!!
 
 

 

O esta, ya más creciditos, la bailábamos durante el Festival...

 


La popular Cuentamé, la cantábamos en el coche, imprescindible...el "comediscos" funcionaba a todo ritmo...mi padre también cantaba mientras conducía, y se reía, se reía mucho...

 

 

Y el Black is black, de los Bravos, la "chapurreábamos" en inglés como podíamos, pero sonaba bien... 
 
 

 
 
A petición de mi padre, no podía faltar Lola, le encantaba; con entonación a distintas voces, era realmente un buen coro...en serio...

 
 

 
 
Faltan muchas, muchas canciones. Escuchar la música en familia, une; hoy, todavía, seguimos cantando cuando nos reunimos. 

 
 

 
Un vídeo de Hoja (La Hoja del Arce), precioso, como todos los que nos dejó...
 
 
Y uno más, de Eric Clapton, encontrado en su canal, Wonderful Tonight...maravillosa...
 
 
 


“Conforme envejecemos tenemos más y más personas a las que recordar, personas que han muerto antes que nosotros. Es muy importante recordar a quienes nos han querido y a aquellos a quienes hemos querido nosotros. Recordarles significa permitir que sus espíritus nos sigan acompañando en nuestra vida diaria. Pueden convertirse en partes de nuestra comunidad espiritual y ayudarnos amablemente cuando tomamos decisiones en nuestro viaje. Padres, maridos o mujeres, hijos o hijas, amigas o amigos pueden convertirse en verdaderos compañeros espirituales tras su muerte. En ocasiones pueden llegar a ser incluso más íntimos nuestros después de su muerte, que en vida. Recordar a los muertos es elegir su permanente compañía”.

                                                Del magnífico Blog de Henry Nouwen
 
 
Que paséis un buen día. Comprendo que para muchos de vosotros esta entrada, precisamente hoy, que recordamos a nuestros seres queridos, resulte demasiado "marchosa", pero siempre suelo recordar los mejores momentos y, entre ellos, siempre se encuentra la música. La música, siempre une.
 
Las dos últimas canciones son muy "amorosas", más suaves.