martes, 11 de noviembre de 2014

Dos poemas




Édouard Boubat



La segunda mitad del siglo XX
llevó la compasión a un grado alejandrino.

Para ayudar al viejo de lentos sufrimientos,
nada tan tierno como asesinarlo.

Para que no haya niños de mirada famélica,
eliminar a los niños.

Durante la segunda mitad del siglo XX
el crimen fue la forma más sublime
de la filantropía.

Miguel d'Ors


Ilina Vicktoria


Porque el azar no explica a Rita Hayworth,
porque mira esa flor en la colina,
porque, si no, a quién daré las gracias,
porque también existes tú, mi vida,
porque no he muerto treinta y tres mil veces,
porque tengo una sed que es infinita,
porque apuntan a Él todos los árboles,
los zigurats, los ríos y las vidas.

Que sí, que existe Dios.
Me lo dijo mi padre en su agonía.

Jesús Cotta





4 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Sí, me encantan, me alegro de coincidir.

      ¡Un beso!

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  2. Poesía con sentido, Rosa.
    Lo que tu padre te dice en esos momentos de agonía hay que guardarlo en oro en paño, así lo tengo yo, grabado en el corazón.
    Esos momentos anteriores a la muerte son los más lúcidos de la persona, también tenemos un ejemplo imborrable entre los blogueros ¿Verdad?
    Que gran sabio D'Ors y que gran escritor.

    BESIÑOS, querida Rosa.

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    Respuestas
    1. Así es, Militos, guardado como oro en paño.

      Un ejemplo imborrable, siempre. Lo sabes bien...

      La poesía da en el clavo, tantas veces...

      BESIÑOS, querida amiga.

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