sábado, 27 de junio de 2026

Rosal




HAY maravillas sin fin,
muchísimas, prodigiosas
maravillas;
y un rosal en mi jardín
que, junto al muro, da rosas
amarillas.

Lo miro de madrugada
al ir corriendo y con frío
al trabajo
y, durante la jornada,
pensando en él me sonrío
por lo bajo.

Sus rosas, puños cerrados,
combaten contra lo triste
y lo oscuro.
Cuántas horas he salvado
porque recuerdo que existe
junto al muro.

Luego regreso feliz
aunque todo salga mal
o sin brillo
o me doblen la cerviz,
porque hay en casa un rosal
amarillo.

Enrique García-Máiquez



Mozart: Concierto para violín n.º 3 en sol mayor, K. 216, 1. Allegro



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