lunes, 8 de septiembre de 2014

Caigo sobre unas manos

 
 
 
Un lugar suave en mi corazón. Pino Daeni 



Cuando no sabía
aún que yo vivía en unas manos,
ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

Yo sentía que la noche era dulce
como una leche silenciosa. Y grande.
Mucho más grande que mi vida.

                                                         Madre:
era tus manos y la noche juntas.
Por eso aquella oscuridad me amaba.
No lo recuerdo pero está conmigo.
Donde yo existo más, en lo olvidado,
están las manos y la noche.
 

 
Amamantamiento. Li Zijian

 
                                                 A veces,
cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra
y ya no puedo más y está vacío
el mundo, alguna vez, sube el olvido
aún al corazón.



Buenas noches, Mamá. Samuel Baruch Halle

                           Y me arrodillo
a respirar sobre tus manos.

                                                  Bajo
y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;
y tus manos son grandes; y la noche
viene otra vez, viene otra vez.

                                                      Descanso
de ser hombre, descanso de ser hombre.

Antonio Gamoneda
 
 
 
Maravilloso poema tomado del blog Sureando
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Poesía y música

 
 

 
 

La música puede despertar las mismas ideas y los mismos sentimientos, pero esos sentimientos no podrán, sin embargo, expresarse con las mismas palabras [...]
Las palabras tienen muchos significados, y la música puede hacernos ver que todos ellos son correctos.
 
Felix Mendelssohn. Cartas
 
 
El cuerpo canta;
la sangre aúlla;
la tierra charla;
la mar murmura;
el cielo calla
y el hombre escucha.

  Miguel de Unamuno





 

sábado, 6 de septiembre de 2014

El rostro de la pobreza

 
 
 
Madonna. Carlo Dolci



“En cualquier lugar donde los cristianos se reúnen en oración con María, el Señor dona su Espíritu”.

Papa emérito Benedicto XVI
 


Sábado, día del Rosario bloguero.
Por los pobres y discapacitados, intenciones del papa Francisco para este mes de septiembre.

Este curso tenía la intención de abandonar el voluntariado de Cáritas por falta de tiempo, estaba decidida, pero el Señor salió a mi encuentro a través de la actitud, del testimonio de una anciana.

Mi compañera y yo fuimos a entregar las cartillas para el reparto mensual de alimentos. El calor y la gratitud con que nos reciben, nos evangelizan. En uno de los domicilios nos recibió una anciana enferma, recién operada. Nos decía que apenas tenía para subsistir, nos daba las gracias por los alimentos y nos dijo que necesitaba tomar muchos medicamentos por prescripción facultativa. Estaba muy débil, necesitaba hablar y ser escuchada. En un momento de la conversación nos dijo que algunos días, al abrir la ventana por la mañana, le daban ganas de tirarse, pero que sabía que Dios nunca le abandonaba. Nos decía que pasaba muchos días hambre, y su tono era de disculpa, se disculpaba porque necesitaba comer, se disculpaba por sentir hambre. Jamás dejan de nombrar la misericordia de Dios: "Dios aprieta, pero no ahoga, no me abandona, gracias, hijas", nos decía. Esta actitud es un verdadero testimonio. Recibió la cartilla con alegría, con enorme gratitud. Son muy agradecidos con todo. Nos dijo que tenía una nieta a su cargo y que necesitaba comer, que también estaba débil y enferma. Ese tono de disculpa por sentir hambre, nos sobrecogió. Cuando terminamos la visita, decidí seguir en Cáritas y así se lo comuniqué a nuestro párroco, mi querido padre Manuel. Los pobres, los enfermos, son el rostro del Señor; esta anciana y todas las personas que visitamos, cristianas y musulmanas, salieron a nuestro encuentro. Benditos sean.

Carecen de todo lo material, pero el café y el té que te ofrecen están colmados de calor, generosidad y agradecimiento.

"No le das al pobre de lo tuyo, sino que le devuelves lo suyo..."Desgraciado quien tiene facultades para liberar a tantas vidas de la muerte y no quiere..."  (San Ambrosio)


 
 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cumpleaños de amor







¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.
 
  Ángel González

 

 

 
 
 
 
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

Cáritas


 
 

 
 
"Es necesario encontrar la manera de que todos puedan beneficiarse de los frutos de la Tierra".
 
Papa Francisco
 
 
 Muévete para que otros, sencillamente, puedan vivir. Cada gesto, cada acción, cuentan.
 
 
 
 
 
 

La noche

 
 
 
 
 
“La noche es algo natural: lo contrario de la luz que a nosotros y a todas las cosas envuelve. No es propiamente un objeto en el sentido literal de la palabra. No está delante de nosotros y ni siquiera se sostiene por sí mismo. No es tampoco una imagen, entendida como figura visible. Es invisible e informe. Y, sin embargo, la recibimos verdaderamente y está más próxima a nosotros que todas las formas y figuras, está más propiamente unida con nuestro ser. Como la luz penetra con sus propiedades visibles todas las cosas, de la misma manera se las traga la noche y amenaza con tragarnos a nosotros también (…) Frente a la noche oscura y espantosa está el embrujo de la Noche, la luz de la luna que la penetra con un suave y delicado resplandor. No se traga las cosas, sino que las deja brillar con aspecto nocturno. Todo lo duro, lo áspero y penetrante es moderado y suavizado y se manifiestan rasgos esenciales de las cosas que no aparecen a la luz del día. Se escuchan también voces que el ruido del día amortigua y hace enmudecer. Mas no solamente la noche iluminada tiene sus encantos sino que podemos igualmente encontrarlos en la noche oscura. Da fin a la prisa y al ruido del día y nos trae el descanso y la paz”.

Edith Stein
 
 
 
 
 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los lunes





Anton Yakutovych
 

Los lunes estoy loco,
padezco de esperanza.
Quizá agonizo,
pero padezco de esperanza...


 Antonio Gamoneda