Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.
En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
me dijo y comprendí: somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.
Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la yedra
y los nombres borró la eternidad.
Emily Dickinson
Mozart - Concierto para piano No.17 K453 -
Mariana Achba, piano/Vakhtang Kakhidze, director
Una entrada preciosa, me deja sin palabras. Como siempre, todo encaja a la perfección. Gracias miles. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarMe alegro de que te sirva.
EliminarUn abrazo.