jueves, 21 de marzo de 2013

Anoche cuando dormía...

 
 
 
 
Corazón de agua. Marta Edith



Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

 



Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
 
Antonio Machado 



¡Feliz primavera!




martes, 19 de marzo de 2013

No estás deprimido...estás distraído...







No estás deprimido, estás distraído... por tu ego, que distorsiona, contrario a la inocencia que aclara. El ego confunde a las cosas con su juicio, cree que las cosas son lo que él piensa que son, es más, el ego cree que las palabras son las cosas. El ego no vive, interpreta, es una constante actuación que nunca alcanza la realidad. En tanto la inocencia, trata a todos por igual, está más cerca de la felicidad, de la riqueza, de la tranquilidad. La inocencia ve todo con asombro, nos lleva de fiesta en fiesta. La inocencia, cree lo que es una bienaventuranza, es excitante, porque ve todo por primera vez, para ella el mundo está lleno de novedades, todo es un espejo, porque en la inocencia, tomamos conciencia de que somos parte de Dios, es decir,  el que se ve así mismo en todas las cosas...

El inocente, se divierte fácilmente porque todo le llama la atención: una vaca pastando, el tronco de un viejo árbol, las mariposas negras sobre los trigales dorados, el colibrí detenido en el aire, el panadero sacando el pan del horno, la noche estrellada, la lluvia del invierno, los leños ardiendo en el hogar, los papeles de Matisse, las cabañas de las hormigas, las de los beduinos, el sermón del domingo a la mañana, el fútbol del domingo a la tarde.






El ego les pone nombre a las cosas, pero el inocente las ve; el ego las juzga, el inocente las vive; el ego divide, la inocencia armoniza diferencias; el ego depende de la mente, el inocente del corazón. El ego es viejo, depende de la memoria. El inocente está naciendo a cada instante, el ego nos agota, siempre lucha. El inocente, flota graciosamente, siempre se entrega. El ego se aburre porque no puede dejar de buscar. El inocente va de asombro en asombro, siempre encuentra y pude quedarse por la eternidad gozando el mismo caballo o la misma flor o la misma estrella. El inocente está tan entregado a la vida, que cambia como ella constantemente, por ello lo mismo nunca es lo mismo, la inocencia es fresca para siempre.

Ahora que estás solo y tranquilo, olvida lo que eres, eso es creación de los demás, escucha tu corazón... ¿Qué quieres ser?¿ Qué quieres hacer ahora, porque la vida es ahora mismo?

Olvida lo que crees que eres y comienza de cero ahora mismo, entonces convivirás con todos fácilmente. Es tan grato vivir si divisiones, bueno-malo, rico-pobre, negro-blanco, amigo-enemigo, compatriota-extranjero, es tanta la liviandad cuando no hay enemigos, que podemos volar en cualquier momento porque la alegría tiene la simpatía de la magia.






No perdiste la inocencia, sólo la ocultas por miedo a la burla de los que sólo pueden catalogar porque la perdieron. Déjala salir y recomenzarán los juegos de tus primeros años, ahora enriquecidos por la inteligencia, libérate de los preconceptos de la memoria, mira todo como primera vez, te salvarás del aburrimiento que ensombrece a los que creen saberlo todo.
No confundas a la actividad, con la vida. Ahí está el sol, exactamente ahí, para que lo veas. Ahí está el árbol hace muchos años, para que te des cuenta que es una maravilla. Libérate de la imagen que te ayudaron a forjar los demás y volverás a la inocencia, nuestro estado natural, así estarás contento con las arrugas que confirman todo lo que viviste, es más, sólo en la inocencia sentirás, que eres parte de lo que te rodea, sólo en la inocencia puedes ver a Dios.

Facundo Cabral








lunes, 18 de marzo de 2013

Camino hacia la Pascua





 El Greco, Cristo como Salvador



Hoy, he asistido a una charla impartida por D. Jesús García Recio, y quiero compartir, en líneas generales, su contenido, porque me parece muy clarificador:


Camino hacia la Pascua

Jesús  siguió este itinerario:

1. Venir a los caminos del mundo
"(María) dará a luz un hijo, y (José) le pondrá por nombre Jesús, pues él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1, 21)
2. Salir al encuentro del hombre
"Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mt 4,23)
3. Alumbrar los caminos
"Y al pasar, vio Jesús a un ciego de nacimiento...mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9, 1-5)
4. Bajar a los ríos
"Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán" (Mc 1, 9)
5. Descender al valle
"Después de decir esto, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto" (Jn 18, 1)
6. Enseñar el camino
"Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de caminar a Jerusalén" (Lc 9, 51)
7. Subir a los montes
"Los once discípulos fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había citado" (Mt 28, 16).



 Fra Angélico, Natividad


1. ¿Cómo dar con el camino de Dios?  Él, discretamente, nos va llevando por sus caminos.
Señalización clara: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida...", por si existe alguna duda para nosotros, Él nos señala el Camino...
Nuestros caminos terminan en la Pascua, nuestra Pascua última y definitiva.
Antes de entrar en el vientre de nuestra madre, ya estábamos en la intención de Dios. Todos tenemos una genealogía, y Jesús vino también con una genealogía.
Llegamos al mundo bien protegidos, por una historia previa, que es el propósito de lo que Dios quiere de nosotros. Necesitamos un sí de alguien que nos quiera traer a este mundo: nuestra madre. Lo mismo pasó con Jesús que, sin el asentimiento de María, no hubiera nacido.
En el vientre de nuestra madre, nos vamos programando.
Después nos ponen un nombre propio, que nos identifica, y al que hay que ser fieles. Jesús y Emmanuel, le ponen. No es un anónimo, es una persona concreta. Y sabe lo que tiene que hacer. Vino para salvar al mundo de sus pecados, ya lo sabe desde Niño. Ha venido a salvar a los hombres. Y al que le pide, Jesús le salva. Este nombre propio le preservó de no desencaminarse (no es banal el nombre propio que llevamos). Su segundo nombre propio fue Emmanuel, que significa "estar con": Salvador, acompañante de la humanidad.



Nikolay Andreyevich Koshelev, Jesús


2. Cuando suceden desgracias, nos preguntamos: ¿Dios está? ¿Existe o no existe? ¿Nuestro mundo es un mundo acompañado? Siempre sale esta pregunta ante cualquier desgracia. No nos casa que exista la Bondad Suprema, que es Dios, y la triste realidad: enfermedad, hambre, guerra...
Pero Dios anda por los caminos de este mundo. Por tanto, atiende esta petición de Moisés: "Ten a bien, Señor, andar en medio de nosotros". Y el Señor, con su venida, está con nosotros. Yavé, significa esto: "estar con nosotros".
"Yo soy el Camino", y sus caminos, son sus caminos, no podemos salir, ni ser marginales.

Todos debemos acompañar a los demás. El que vive en un monasterio, vive acompañando a los demás, rezando por los demás. Tenemos que salir al encuentro del hombre.
En la filosofía del siglo XX,  prevalece esta idea: Dios se ha ausentado, somos rechazados por Dios.
Mi corazón te habla, no ocultes tu rostro, préstame oído, no te quedes en silencio...invocamos a Dios....
Los eclipses de Dios son para todos. Para algunos serán más difíciles, y para otros más luminosos. Hay silencios particulares y hay silencios sociales, pero Dios sale al encuentro del hombre: "El Espíritu del Señor está sobre mí..."

En medio de la soledad, va a salir la nueva Luz de Dios. Jesucristo es la nueva Luz de Dios. Ya viene como un Niño iluminado. El Señor Jesús, lo que dice, lo hace. Se encuentra con los enfermos, y es cuando se hace más patente, en la enfermedad y en la muerte. Que Dios esté a nuestro lado en la enfermedad y en la muerte, nos despeja todas las dudas. Pero no nos fuerza: ¿quieres curarte? Jesús va directo al encuentro del enfermo, pero no invade, respeta al hombre y espera.
Nosotros también tenemos que salir al encuentro de los demás.



Curación del ciego


3. Alumbrar los caminos. Aunque Jesús nace de noche, es un Niño luminoso. Alumbra en lo concreto, y lo hace a través de los ciegos. Se fija en el ciego de nacimiento, en Jerusalén, y le dice: "Yo soy la Luz del mundo..." Se fija en ese ciego y lo reconstituye. Viene para alumbrar los caminos, y trabaja para dar Luz a los hombres. Nos dice: "vosotros sois la luz del mundo". Pero debemos ser una luz significativa, que no se confunda con la luz del mundo. Y la comunidad cristiana se lo tomó tan a pecho, que hay signos de luz por todas partes, ya desde el bautismo, con la vela...
De ahí el salmo: "Todos nosotros somos hijos de la Luz, lo nuestro es el amanecer y el día..."
Es necesario alumbrar los caminos en medio de estas oscuridades.



 Bartolomé Esteban Murillo, El bautismo de Jesús



4. Jesús baja al río, es su bautismo. ¿Por qué baja al Jordán? Por rebajarse, porque allí sólo bajan los pecadores. Existe una comunión con lo propio de esta tierra. Jesús se pone a la cola de los pecadores, no busca ponerse el primero. Se pone a la cola, y este ejercicio se lo propone a sus discípulos. Todo bautismo es un abajamiento, un reconocimiento de que somos pecadores, pero de esa misma fragilidad, aflora nuestra salvación. Hay muerte para nuestro pecado, y hay un renacer. Formamos parte de la masa que necesita redención.



El Greco, Agonía en el Huerto de Getsemaní


5. Hay que bajar al valle desde el río: aceptar nuestra agonía, en el sentido de lucha. Todos hemos de entrar en la lucha agónica, en la interioridad, que es donde se libran las batallas más duras.
Y en las características de la bajada al valle, encontramos Getsemaní. ¿Qué acontece allí?: angustia, soledad, quedan pocos compañeros y en la lucha interna nadie nos puede acompañar. Los demás pueden velar, pero incluso se duermen, y el que está en la agonía es el Señor Jesús.
¿Qué gestos aparecen?:
- Postrarse por tierra. Reconocer nuestra condición terrena.
-Caer de rostro a tierra, encontrarnos con nuestra propia realidad, con los ojos viendo la tierra. Esta es nuestra verdad: somos humus, y con decir esto, ya está todo dicho.
-Y desde aquí, desde la extrema necesidad, es cuando mejor imploramos al Padre, brota la palabra ¡Padre! Y Dios atiende, porque nos está viendo.
Y surge la confesión. Jesús nos da la fórmula: "Todo para ti es posible...". Confesamos el poderío de Dios. Nosotros no somos nada, y esto es necesario mantenerlo y no olvidarlo.
Bajamos al valle y nos despojamos de lo que no nos conviene. Pasamos de nuestra orilla a la orilla de Dios. Dejamos nuestra orilla, y pasamos a su orilla, hacemos su voluntad. Es la desapropiación: que se haga su voluntad. Sin Getsemaní, no hay Pasión.

Esto nos sucederá a todos, a todos, tarde o temprano.



Juan de Juanes, La Última Cena
 

6. El camino hacia la Pasión es una escuela, en la que todos somos discípulos y somos maestros, porque Jesús nos ha constituido en maestros. Él tiene un título: El Maestro. Su escuela es la escuela de la Pasión. Baja desde donde nace el Jordán, y desde allí va bajando hasta subir a Jerusalén.
En la escuela se aprende repitiendo, y Jesús insiste siempre: "El Hijo del hombre va a ser entregado...". La escuela cristiana es pasional, en este aula aprendemos a entregar la vida en favor de los demás. No amamos el sufrimiento, pero lo amamos porque podemos ayudar a salvar a los demás.
¿Qué ocurre en esta escuela? Pedro, al que escoge como el mejor, le reprende, le increpa duramente, y Jesús, con paciencia, le corrige. No entendían que el que viene a salvar, sea el más postrado.
Pero en esta escuela vamos aprendiendo.
Los discípulos no se enteraban. Jesús repetía y repetía. "El Hijo del hombre va a ser entregado....", y ellos discutían sobre, por ejemplo, quién era el más importante...
Así es la nueva evangelización: volver a insistir e insistir (Zebedeo, por ejemplo, le salta con algo que nada tiene que ver). La evangelización continuará hasta el final de los tiempos. Como buen Maestro, les enseña hasta el final: con el pan y la sangre, que es la última lección del Señor Jesús.



Rafael de Sanzio, La Transfiguración



7. El último tramo es subir a los montes. Los montes para Jesús fueron muy importantes. Su última indicación fue ir al monte. Va a los montes para enseñar. Las bienaventuranzas tienen lugar en el monte. En el monte da de comer con los panes y los peces. El monte es también un lugar de encuentro con la tentación que tiene que vencer, y es también un lugar de peligro, porque lo intentan despeñar. Y sube también al monte para elegir a los discípulos, y convocó allí a los que Él quiso.
El monte fue también el testigo de su agonía, y después está el monte de la Misión: allí cita a sus discípulos. Para descender está el vientre de su Madre, pero para subir a Dios está la montaña. Cuando subimos todo nos parece más claro (en la montaña se va mejor hacia Dios que en Madrid o que en Ordoño II, calle principal de León, nos dice bromeando).
En el monte donde se produjo la transfiguración, se reconoce a Dios como Luz. Hay algo divino en la montaña, son inmensas, estamos en su terreno, en el terreno de Dios.



Raúl Berzosa, Crucifixión (Vera Cruz)



El monte de la Crucifixión. Hay que estar atentos a los relatos para entender el Gólgota (Calvario). En este monte hay tinieblas, ya no hay luz. Dios está ensombrecido. Hay que subir en solitario, es una subida trágica porque hay un peso que llevar, y en el caso del Señor, es la Cruz (caídas, dificultades...). Le acompañan discretamente las mujeres, le atienden y sufren con Él. Y existe una ayuda, la del Cirineo. Sigue la tentación que ya se manifestó en el desierto, y en Getsemaní. Y Jesús se mantiene fiel: si ha venido a salvar a todos, no puede salvarse a sí mismo. Es considerado un malhechor, y se dirige a un lugar desacralizado. Una tarde que se llena de oscuridad, con tinieblas, es el eclipse de Dios. En el Tabor hay vestidos luminosos y aquí, en el Calvario, hay desnudez total. Dios se nos muestra en estado de extrema depravación (le representamos con un paño, pero estaba desnudo y ensangrentado). ¿Cómo es posible reconocer a Dios en esta circunstancia? Nadie lo ve, nadie lo identifica. Es un escándalo. No es un monte claro y patente. El centurión es el único que es capaz de encontrar en esa cara al Hijo de Dios, y también el buen ladrón. Es un monte muy difícil.



 John Singleton, La Ascensión


Monte de la Pascua: la Ascensión. Ya todo está más tranquilo. Está bendiciendo. Es un monte espléndido.

En el monte de la Misión, en Galilea, está ya todo aclarado.





domingo, 17 de marzo de 2013

Cultivo una rosa blanca








Cultivo una rosa blanca
en junio como enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.


José Martí





Salvador Bacarisse - Romanza


¡Feliz domingo!







sábado, 16 de marzo de 2013

Caminar, edificar, confesar.



 



El Papa Francisco celebró su primera Misa como pontífice en la Capilla Sixtina.

En su primera homilía dijo que para ser auténticos discípulos de Cristo hay que caminar a la luz del Señor. Pero siempre pensando en la cruz, porque si no se cuenta con la cruz, ha dicho, no se puede ser auténtico seguidor de Cristo. “Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo”, recordó.

 
TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA


En estas tres lecturas existe algo en común: el movimiento. En la primera lectura el movimiento es el camino; en la segunda lectura, el movimiento está en la edificación de la Iglesia; en la tercera, en el Evangelio, el movimiento está en la confesión.

Caminar, edificar, confesar.

Caminar. “Casa de Jacob: Venid, caminemos a la luz del Señor”. Esta es la primera cosa que Dios dijo a Abraham : “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Caminar: nuestra vida es un camino. Cuando nos detenemos, la cosa no funciona. Caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor, tratando de vivir con aquel carácter irreprensible que Dios pide a Abraham, en su promesa.
 
Edificar. Edificar la Iglesia. Se habla de piedras: las piedras tienen consistencia; pero las piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es el mismo Señor. Ese es otro movimiento de nuestra vida, edificar.
 
Tercero, confesar. Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG asistencial, pero no en la Iglesia, esposa del Señor. Cuando no caminamos, nos detenemos. Cuando no se construye sobre la piedra ¿qué sucede? Pasa aquello que sucede a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena, todo se desmorona, no tiene consistencia. Cuando no se confiesa a Jesucristo, me viene la frase de León Bloy “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio.
 
Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es tan fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar a veces hay sacudidas, hay movimientos que no forman parte del camino: son movimientos que nos hacen retroceder.
 
El Evangelio continua con una situación especial. El mismo Pedro que ha confesado a Jesucristo, le dice: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo. Yo te sigo, pero no hablemos de Cruz. Esto no cuenta”. “Te sigo con otras posibilidades, sin la Cruz”. Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor.
 
Quisiera que todos, después de estos días de gracia, tengamos la fuerza - precisamente la fuerza - de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que ha sido derramada sobre la Cruz; y de confesar la única gloria, Cristo Crucificado. Y así la Iglesia irá adelante.
 
Deseo que el Espíritu Santo, la oración de la Virgen, nuestra Madre, nos conceda a todos esta gracia: caminar, edificar, confesar a Jesucristo crucificado. Así sea.
 
 


 
 

viernes, 15 de marzo de 2013

Dulcerías

 
 
Dulces ricos, ricos, muy fáciles y económicos...
 


LECHE FRITA

INGREDIENTES
1/2 litro de leche, 100 gramos de harina, 100 gramos de azúcar, 1 cáscara de limón, 1 huevo, pan rallado, canela, azúcar glas, aceite.

PREPARACIÓN
Este postre puede prepararse de un día para otro. Se mezclan en un cazo la leche, tres cucharadas de azúcar, la cáscara de limón y la harina; se acerca al fuego y se cuece removiendo constantemente para que no se formen grumos, hasta conseguir una crema espesa. Alcanzado su punto, se retira la cáscara de limón y se vierte el preparado sobre una fuente plana, dejándolo enfriar.

Ya fría, se corta la crema en cuadrados, que se rebozan primero en huevo batido y luego en pan rallado y se fríen, a continuación, en una sartén con abundante aceite caliente. Una vez hayan tomado color, se escurren de aceite y se pasan a una fuente, espolvoreándolos con azúcar y canela molida antes de servirlos calientes o fríos.

 


 

SUSPIROS DE MONJA

INGREDIENTES
250 gramos de harina, 75 gramos de mantequilla, 25 gramos de azúcar, 4 huevos, 1 vaso de leche,
corteza de limón, azúcar glas, aceite, sal.


PREPARACIÓN
Se pone a hervir en un cazo la leche junto con la mantequilla, el azúcar, un pellizco de sal y una corteza de limón. Cuando rompa el hervor, se retira la corteza de limón y se añade la harina removiendo sin parar. Se deja cocer por espacio de 20 minutos, sin dejar de revolver con ayuda de una cuchara de madera para que no se pegue ni forme grumos.
Transcurrido este tiempo, se retira el cazo del fuego y, después de unos momentos, se agregan los huevos, uno a uno, sin parar de batir y no echando el segundo hasta haber incorporado bien el primero. Una vez todo unido, se toman pequeñas porciones —del tamaño de una nuez— y se fríen en una sartén con abundante aceite caliente hasta que están doradas.
Ha de tenerse en cuenta que los suspiros crecen mucho en la sartén y ellos solos dan la vuelta en el aceite. Por último, y ya en su punto, se escurren bien y se pasan a una fuente para espolvorearlos con azúcar glas antes de servirlos.


 


VIRUTAS DE SAN JOSÉ

INGREDIENTES
150 gramos de mantequilla, 150 gramos de azúcar, 150 gramos de harina, esencia de vainilla, azúcar para espolvorear.

PREPARACIÓN
La mantequilla se pasa a un recipiente apropiado y se trabaja mezclada con el azúcar, hasta dejar una crema muy fina. Se añaden seguidamente la harina y un poco de vainilla para formar una masa que se pueda moldear bien; en caso de necesitarlo, se agrega algo más de harina, también se pueden incorporar, según los gustos, dos o tres cucharadas de almendra molida.
Con la ayuda del rollo se extiende la masa para dejarla muy fina, se corta en tiras y se enrollan en cañas o canutillos, metiéndolas a cocer a horno fuerte-moderado hasta dorarlas. Se dejan enfriar, se retiran las cañas y se espolvorean de azúcar antes de servirlas.
Son populares las virutas de Zaragoza. Las hacen de gran calidad en el monasterio de Nuestra Señora de Gradafes (León).

Suculentas, para celebrar el día del padre.




 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Papa Francisco


  
 

 
Gracias, Señor, por el nuevo Papa, Su Santidad Francisco.