Jean Bourdichon. Libro de las Horas de Enrique IV, siglo XVI
Cuando Jesús se pone en oración, se dirige al Padre y dice: No se haga mi voluntad, sino la tuya (Mt 26,42). Cuando nos enseña a orar, nos dice que le pidamos al Padre que se haga su voluntad (Mt 6,10).
Cuando María Santísima ora al Señor, no tiene otra expresión: Se cumpla en mí tu voluntad (Lc 1,38).
Son los modelos perfectos de oración, que se te presentan para que los imites; aspira por lo tanto a esta oración más perfecta.
Alfonso Milagro, Cinco minutos con Jesús, págs. 120-121
En el Palacio Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés, uno de los principales edificios del arte barroco austriaco...
Vals del Emperador. Johann Strauss
Y este vals, de Dimitri Shostakovich, no desde un palacio, en plena calle, e igualmente encantador. "El sitio de la danza está en las casas, en las calles, en la vida", decía el bailarín y coreógrafo M. Béjart...
La novela lo malo es lo que exige:
requiere un adulterio, asesinatos,
viajes larguísimos, curiosas coincidencias,
y un sinfín de avatares.
Los cuentos son más cortos
pero tienden a hacer de sus protagonistas
insectos esquemáticos, clavarlos
con su alfiler a un corcho y colocarles
ingeniosas cartelas.
En cambio, la poesía lo da todo
sin pedir casi nada. Es increíble
lo poco que hace falta en un poema.
Que estemos juntos, por ejemplo,
en una tarde tonta, igual que tantas,
y que digas de pronto:
"Qué suerte estar contigo", y que yo piense:
"Oírtelo decir es un milagro".
La canción que cantaba con mi padre, y cuántas veces, apenas sabía hablar, me la enseñó. La niña se llama Rosa Mari, como mi padre me llamaba...La recuerdo cada vez más...es muy bonita...cuando estaba ya muy malito, me venía constantemente a la mente...algunas personas la tachan de sensiblera, a mí me parece maravillosa, repleta de ternura y de hondura. Me lo hizo sentir hasta el final de sus días. Para ti, papi:
Hija: Di, papá, dónde está el buen Dios,
dímelo, dímelo, di papá (bis)
Padre: Pues sí, corazón se dónde está,
puede estar en ti, en mí, Él está en cualquier lugar.
Pues sí, corazón yo sí lo vi,
en el monte y en el mar y en la rosa de tu jardín.
Hija: ¿Ah si?
Di papá, yo podré ver a Dios,
dímelo, dímelo, di papá (bis)
Padre: Pues sí, corazón, si lo verás,
cuando adores a mamá y obedezcas a papá.
Pues sí, corazón, sí lo verás,
cuando aprendas a rezar y lo llames con ansiedad.
Hija: ¿Ah si?
Oh, papá, hoy por fin conocí,
el buen Dios que me hará tan feliz.
Padre: Es verdad, corazón, sin pensar,
te enseñé donde está la verdad, la verdad.
Y los recuerdos del Festival de Eurovisión, lo disfrutábamos mucho, todos muy atentos. A mi padre y a mi madre les encanta la música, y nos contagiaban. Ver el Festival de Eurovisión en familia era realmente un acontecimiento. Vivíamos las votaciones, qué emocionante. Recuerdo especialmente estas canciones:
El La, la, la, que resultó ganadora, ¡España ganaba por primera vez el Festival!, cómo aplaudíamos; qué risa, veo a mi padre disfrutando con todos, como un niño grande...le recuerdo mucho con la música, me llegan tantas melodías...
O Congratulations, que casi, casi gana al La, la, la, qué nervios pasamos...
Y al año siguiente, ¡ganamos por segunda vez! (y última, c'est fini), empatamos con otras tres canciones... se oía el ¡biennnnnnnnnn! y el alboroto en toda la casa (por algo, mi padre nos llamaba "los Telerines").
Su vestido en la puesta en escena, diseñado por Pertegaz para la ocasión, pesaba 14 kilos, compuesto por canutillos de porcelana azul turquesa y tres collares de 1 kilo cada uno. Pobre, no comprendo cómo se podía mover...¡Vivo cantando!!!
La popular Cuéntame, la cantábamos en el coche, imprescindible...el "comediscos" funcionaba a todo ritmo...mi padre también cantaba mientras conducía, y se reía, se reía mucho...
Y el Black is black, de los Bravos, la "chapurreábamos" en inglés como podíamos, pero sonaba bien...
A petición de mi padre, no podía faltar Lola, le encantaba; con entonación a distintas voces, era realmente un buen coro...en serio...
Faltan muchas, muchas canciones. Escuchar la música en familia, une; hoy, aún, seguimos cantando cuando nos reunimos.
Un vídeo de Hoja (La Hoja del Arce), precioso, como todos los que nos dejó...
Y uno más, de Eric Clapton, encontrado en su canal, Wonderful Tonight...maravillosa...
“Conforme envejecemos tenemos más y más personas a las que recordar, personas que han muerto antes que nosotros. Es muy importante recordar a quienes nos han querido y a aquellos a quienes hemos querido nosotros. Recordarles significa permitir que sus espíritus nos sigan acompañando en nuestra vida diaria. Pueden convertirse en partes de nuestra comunidad espiritual y ayudarnos amablemente cuando tomamos decisiones en nuestro viaje. Padres, maridos o mujeres, hijos o hijas, amigas o amigos pueden convertirse en verdaderos compañeros espirituales tras su muerte. En ocasiones pueden llegar a ser incluso más íntimos nuestros después de su muerte, que en vida. Recordar a los muertos es elegir su permanente compañía”.
Que paséis un buen día. Comprendo que para muchos de vosotros esta entrada, precisamente hoy, que recordamos a nuestros seres queridos, resulte demasiado "marchosa", pero siempre suelo recordar los mejores momentos y, entre ellos, se encuentra la música. La música, siempre une.
Las dos últimas canciones son muy "amorosas", más suaves.
Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana.
"La diferencia entre los héroes y los santos es el testimonio, la imitación de Jesucristo. Seguir el camino de Jesucristo”, el de la cruz. Y muchos santos acaban humildemente así. ¡Los grandes santos!…
Los últimos días de San Juan Pablo II, lo vimos todos: ya no podía hablar, el gran atleta de Dios, el gran guerrero de Dios termina así: doblegado por la enfermedad, humillado como Jesús. Éste es el camino de la santidad de los grandes. Y es también el camino de nuestra santidad. Si no nos dejamos convertir el corazón por este camino de Jesús, llevando la cruz cada día, la cruz ordinaria, la cruz sencilla, dejando que Jesús crezca; si no vamos por este camino, no seremos santos. Sin embargo, si seguimos por este camino, todos daremos testimonio de Jesucristo, que nos ama tanto. Y daremos testimonio de que, a pesar de que somos pecadores, la Iglesia es santa. Es la esposa de Jesús".
Papa Francisco. De la Homilía del 09 de mayo de 2014
Propio de la Misa (Canto Gregoriano) del 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos: Introito, Gradual, Aleluya, Ofertorio y Comunión.
Parte correspondiente a la Comunión (Mt. 5, 8.9.10): Beati mundo corde.
"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios; bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios; bienaventurados los que sufren persecución por la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos".
Verónica Calvo; Las pequeñas esencias (Recordé un otoño dentro de todos los otoños), 2014, 2de Letras, Poesía, pág. 32.
Maravilloso poema. Gracias, querida Verónica.
Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina. Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande.
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.10.
En los primeros días, la gente te dice: «Llora, llora, es muy bueno», y es como si dijeran: «Ese absceso hay que rajarlo y apretarlo para que salga el pus». Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tienes de llorar, porque estás en el shock, extenuada y fuera del mundo. Pero después, enseguida, muy pronto, justo cuando tú estás empezando a encontrar el caudal aparentemente inagotable de tu llanto, el entorno se pone a reclamarte un esfuerzo de vitalidad y de optimismo, de esperanza hacia el futuro, de recuperación de tu pena. Porque se dice precisamente así: Fulano aún no se ha recuperado de la muerte de Mengana. Como si se tratara de una hepatitis (pero no te recuperas nunca, ése es el error: uno no se recupera, uno se reinventa).
Rosa Montero; La ridícula Idea de no volver a verte, 2013, Epub, p.77-78.
Nuestras pequeñas historias son integradas en la gran historia de Dios.
Henri J.M. Nouwen; Con el Corazón en Ascuas, Meditación sobre la vida Eucarística. Epub, p.99.