Aparición de Cristo en el círculo de sus apóstoles, Duccio di Buoninsegna (1308-1311), Museo de la Catedral de Siena
«Vosotros sois testigos de esto».
Lucas 24, 35-48
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».
«Quédate con nosotros, pues ya es tarde y el día va declinando». (Lc 24, 29)
“A la hora de la tarde habrá luz” (Zac 14,7).
Michelangelo Merisi, el "Caravaggio, Los discípulos de Emaús
"Y entró para quedarse con ellos. Y estando con ellos a la mesa, tomando el pan, recitó la bendición, y después de partirlo, se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y le reconocieron. Pero él desapareció de su vista". (Lc. 24, 30-31)
La Pascua judía: de Moisés a Jesús. Historia, significado y actualidad.
Entonces Jesús la llamó por su nombre: «¡María!». Ella se acercó a él y exclamó en hebreo: «¡Rabbuni!», que significa «Maestro». Jesús le dijo: «Suéltame, porque aún no he subido al Padre. Anda, vete y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es también vuestro Padre; a mi Dios, que es también vuestro Dios». (Jn. 20, 16-18)
Martes de la Octava de Pascua - Reflexión desde el Evangelio de hoy con texto de Teresa de Lisieux
Las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él. Jesús les dijo: « No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». (Hechos 2, 14.22-27)