lunes, 22 de febrero de 2016

Matar a un ruiseñor







Tan tierna, tan contundente ...


“Quería que descubrieses lo que es la verdadera bravura, en vez de creer que la bravura la encarna un hombre con un arma en la mano. Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”. ("Matar a un ruiseñor")





Ha fallecido Harper Lee a los 89 años de edad, escritora estadounidense conocida en el mundo literario por su obra “Matar a un ruiseñor” (To kill a mockingbird), escrita en 1960 y ganadora del Premio Pulitzer en 1961.

Lo único que se sabe de su muerte es que ocurrió en un centro de asistencia llamado Meadows en el pueblo Monroeville de Alabama. Según informó el editor de Lee “murió en paz”.





"Matar a un ruiseñor" fue su primera obra y supuso el éxito de la autora.

La historia que nos cuentan es sencilla. En un condado de Alabama, con fuertes prejuicios racistas y bajo las secuelas de la depresión económica de 1929, el abogado Atticus Finch acepta la defensa de un muchacho negro, acusado de haber violado a una chica blanca. Nadie había llegado tan lejos, y él lo sabe. También sabe que se juega la vida, pero es valiente, se emplea a fondo y solo pierde el caso. Gana, en cambio, el respeto de todo el mundo, y deja a sus hijos y a sus vecinos una lección inolvidable de integridad. Un hombre fiel a sus principios, Atticus Finch defiende que:

 “nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos”. 

La hija pequeña de Atticus, Scout, es la narradora de la historia, por lo que vemos los acontecimientos sucedidos desde su punto de vista. Desde una mirada inocente y curiosa, que muestra constantemente interés por aquello que le rodea.

Fue adaptada al cine en 1962 por el director Robert Mulligan. Sus intérpretes fueron Gregory Peck, Mary Badham, Philip Alfrod y Robert Duvall.

Ya se sabe que las grandes novelas no suelen ser superadas por sus versiones cinematográficas, y en este caso tampoco sucede, pero lo que encontramos es algo más infrecuente aún: una altísima calidad en ambos productos, una película antológica, basada en una magnífica obra literaria.






No hubo más conocimiento de ninguna obra suya hasta el año pasado, cuando en julio de 2015, publicó “Ve y pon un centinela”, presentada como una secuela de “Matar a un ruiseñor”.

“Recordad que matar a un ruiseñor es pecado. Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar a un ruiseñor”.





Tema final (End Title) de la Banda Sonora de la película "Matar a un ruiseñor".

 Atticus nos brinda uno de los argumentos más elegantes sobre la dignidad de la persona:

"Antes de vivir con los demás tengo que vivir conmigo mismo, y la única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la propia conciencia.”





8 comentarios :

  1. Una excelente película.
    Has hecho un buen homenaje al que me uno.

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    1. Es una obra para recordar.
      Me alegro de que te unas.

      Un beso fuerte, querida Tracy.

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  2. Brillante homenaje!! Qué película tan espectacular.
    Recuerdo que leí el libro en mis tiempos de adolescente, me encantó... el libro y la película.
    Quise volver a releer el libro hace unos años y ya no lo encontré. Menos mal que lo han vuelto a editar. Memorable. Gracias Rosa.

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    1. El otro día la vi una vez más, me encanta.
      También lo leí en aquella época, creo que es la mejor para descubrirlo. Recuerdo que me dejó fascinada. Procuro que lo conozcan.

      Gracias a ti. Siempre coincidimos :)
      Un beso, Maite.

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  3. Una película maravillosa.
    De visión obligada.

    Besos.

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    1. Eso, obligada.
      Ni más, ni menos.

      Un beso, Toro.

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  4. Se ha convertido en uno de mis libros favoritos.
    Atticus es un ejemplo de humanidad.
    Bellísimo homenaje.

    Besos, miles

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    1. También para mí.
      Y Gregory Peck borda a Atticus.

      Un beso, miles, para ti también :)

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