martes, 19 de abril de 2016

Mamá





Pablo Picasso



Mamá: ahora eres silenciosa como la ropa
del que no está con nosotros.
Te miro el borde blanco de los párpados
y no puedo pensar.

Mamá: quiero olvidar todas las cosas
en el fondo de una respiración que canta.
Pasa tus manos grandes por mi nuca
todos los días para que no vuelva
la soledad.

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.
No busques más en las paredes, madre.
Mira despacio el rostro que tú amas:
mira mi rostro en cada rostro humano.

He sentido tus manos.
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido
como tú sentías mis manos antes de nacer.

Mamá: no vuelvas más a ocultarme la tierra.
Esta es mi condición.
Y mi esperanza.

Antonio Gamoneda




16 comentarios :

  1. Gracias por este poema. Me voy a dormir saboreándolo-
    Gracias de nuevo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y buenos días, querida Tracy.

      Un beso fuerte.

      Eliminar
  2. ¡¡Uy, Rosa!! Qué poema tan bonito. Me sugiere muchas cosas al leerlo.
    Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Aynssssssss... se irán todas las mamás, y todos los papás... y brotarán millones de lágrimas

    ResponderEliminar
  4. Buenas noches, Rosa:

    Precioso el poema de Antonio Gamoneda. Se nota que era hijo único.
    Y la pintura de Picasso es la expresión de la ternura.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene otro poema dedicado a su madre precioso:

      CAIGO SOBRE UNAS MANOS

      Cuando no sabía
      aún que yo vivía en unas manos,
      ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

      Yo sentía que la noche era dulce
      como una leche silenciosa. Y grande.
      Mucho más grande que mi vida.
      Madre:
      era tus manos y la noche juntas.
      Por eso aquella oscuridad me amaba.

      No lo recuerdo pero está conmigo.
      Donde yo existo más, en lo olvidado,
      están las manos y la noche.
      A veces,
      cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra
      y ya no puedo más y está vacío
      el mundo, alguna vez, sube el olvido
      aún al corazón.
      Y me arrodillo
      a respirar sobre tus manos.
      Bajo
      y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;
      y tus manos son grandes; y la noche
      viene otra vez, viene otra vez.
      Descanso
      de ser hombre, descanso de ser hombre.

      Un beso, Gelu.
      Buenas noches :)

      Eliminar
  5. Poniendo orden en casa, apareció un CD de Loquillo que canta un poema de Gamoneda. Seguro que lo conoces, por si acaso:

    https://www.youtube.com/watch?v=-HinxJnxfM8

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no lo conocía, ¡gracias! Me gusta mucho Loquillo ...

      ¡Un beso!

      Eliminar
  6. Conmovida hasta el estremecimiento.

    Besos, querida Rosa

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué ternura! Me ha encantado. ¡Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es cierto, es muy tierno y especialmente cuando habla de su madre.

      ¡Gracias a ti!
      Un beso.

      Eliminar
  8. Buenas noches, Rosa:
    :)
    Gracias. Es precioso.
    Copio y pego otro poema de A. Gamoneda, que me gusta mucho:


    "Después de veinte años
    Cuando yo tenía catorce años,
    me hacían trabajar hasta muy tarde.
    Cuando llegaba a casa, me cogía
    la cabeza mi madre entre sus manos.

    Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
    y los gritos de mis camaradas en el soto
    y las hogueras en la noche
    y todas las cosas que dan salud y amistad
    y hacen crecer el corazón.

    A las cinco del día, en el invierno,
    mi madre iba hasta el borde de mi cama
    y me llamaba por mi nombre
    y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

    Yo salía a la calle y aún no amanecía
    y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

    Esto no es justo, aunque era hermoso
    ir por las calles y escuchar mis pasos
    y sentir la noche de los que dormían
    y comprenderlos como a un solo ser,
    como si descansaran de la misma existencia,
    todos en el mismo sueño.
    Entraba en el trabajo.
    La oficina
    olía mal y daba pena.
    Luego,
    llegaban las mujeres.
    Se ponían
    a fregar en silencio.
    Veinte años.
    He sido
    escarnecido y olvidado.
    Ya no comprendo la noche
    ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
    Y, sin embargo, sé
    que algo más grande y más real que yo
    hay en mí, va en mis huesos:

    Tierra incansable,
    firma
    la paz que sabes.
    Danos
    nuestra existencia a
    nosotros
    mismos."

    y un haiku, que he construido con unas palabras de mi hijo:

    No bordes más,
    mamá, deja el tapiz
    y contémplame.
    :)
    Abrazos.
    P.D.: El CD al que hace referencia maite lorenzo molina es estupendo. Loquillo hace una muy buena interpretación del poema de A.Gamoneda, si bien, al autor le imagino silencioso y sufrido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Gelu! Sí, lo conocía, es precioso. Muchas gracias.
      Y el haiku es una maravilla :))

      Creo que te gustará mucho este pianista, es muy bueno, voy a dedicarle una entrada:

      Enlace

      Un beso y buenas noches, querida Gelu.

      Eliminar