domingo, 22 de junio de 2008

Luis Melédez, el gran bodegonista del siglo XVIII español



Bodegón con tomates, berenjenas y cuenco



Luis Meléndez (1716-1780) es uno de los principales pintores del siglo XVIII dedicados al género del bodegón. Nació en Nápoles en una familia de artistas españoles. Su padre, Francisco Antonio Meléndez, fue pintor de cámara del rey Felipe V, y se trasladó a Nápoles con toda su familia hasta que su hijo cumplió un año de edad. Cuando regresa a España se instala en Madrid y Luis inicia sus estudios de pintura, primero junto a su padre, y después asistiendo a clases en la Junta Preparatoria de la Real Academia de Bellas Artes. En estos momentos la Academia de Bellas Artes aún no existía, y su padre fue uno de los responsables de su creación. Debido a las contínuas desavenencias con sus compañeros se retira del proyecto, lo que repercute en su hijo Luis, que fue expulsado de la Academia.




Bodegón con ciruelas, brevas y pan
Museo del Prado


Trabajó como ayudante de su padre realizando miniaturas para joyas y fue discípulo del pintor Louis-Michel van Loo. Marcha a Italia y a su vuelta a Madrid en 1753 trabaja como miniarista por encargo de Fernando VI. Durante el reinado de Carlos III realizó una serie de encargos para el Príncipe de Asturias, el futuro Carlos IV, entre los que destaca la serie del Gabinete de Historia Natural que, siguiendo el espíritu de la Ilustración, debía "componer un divertido Gavinete con toda la especie de comestibles que el clima español produce..." Pese a todo nunca llegó a alcanzar un puesto en la Corte, hecho que le frustró toda su vida.



Bodegón con higos 
Museo del Louvre


Posteriormente se especializa en bodegones, género al que dedicó la mayor parte de su producción. Llegó a pintar un centenar de ellos (El Museo de Prado posee un relevante conjunto de sus obras). Se convierte en el mayor bodegonista del siglo XVIII español.
Para la Academia la pintura de bodegones constituía el último peldaño del escalafón de los temas pintables; el grado al que no debía descenderse nunca, salvo ocasionalmente. En uno de sus bodegones y seguramente como protesta por esta afirmación firmó con todo su nombre, Luis Egidio Meléndez de Rivera Durazo y Santo Padre.
 Murió, como aparece en su testamento," pobre de solemnidad".
Una carrera frustada en vida, pero su obra ha pasado a la posteridad...
Sus bodegones destacan por su minuciosidad, son sobrios, gran preocupación por la luz, expresividad del color y belleza del dibujo. Son la muestra más viva de los alimentos del siglo XVIII en España. Hoy es considerado, junto a Juan Sánchez Cotán, Juan van der Hamen y Antonio de Pereda, uno de los grandes pintores del género del BODEGÓN en España.
Bien merece ser reconocido.





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