lunes, 24 de agosto de 2015

La forja de un genio





Casa Botines (León). Antonio Gaudí



Leo "Gaudí, la forja de un genio, (Astorga versus León)", de J.F. Chimeno, que recoge las variopintas vivencias del arquitecto, en un período que abarca sus estancias en tierras leonesas entre Astorga y León (1888 - 1893), donde acudió para construir el Palacio Episcopal de Astorga y la llamada Casa Botines, en León.

Parece ser que Gaudí atravesaba por estas fechas una profunda crisis espiritual y de inspiración. Sus visitas a la Pulchra Leonina, sus conversaciones con el entonces Obispo de Astorga, Joan Baptista Grau i Vallespinós, al que le unía una estrecha amistad, y sus vivencias en tierras leonesas, produjeron en el arquitecto una transformación que impregnó de madurez y misticismo su carácter.




Palacio Episcopal de Astorga. Antonio Gaudí



En una de sus visitas al Hospital de San Juan Bautista, en Astorga, el médico del centro le preguntó con preocupación sobre su salud. El obispo Grau, conocedor de sus inquietudes, contestó:

"Padece el trágico drama existencial, que va parejo a aquellas mentes despiertas cuyo "genio" suele ser inestable; y creo, no se curará con un brebaje de vuestra botica -dijo esbozando una sonrisa de complicidad-, sino con la fe en Dios ... y en los hombres". (pág. 49).



Crucero. Catedral de León



En una de sus frecuentes visitas a la catedral, donde, parece ser, recuperó su inspiración tras quedar conmovido por su luz profunda y misteriosa, se relata:

Iba con tiempo suficiente como para sumergirse una vez más, en el corazón de la catedral, el crucero, antes de asistir al oficio litúrgico. De pie en el centro neurálgico del templo gótico, sintió cómo el aire denso se patinaba, al atravesar el azul translúcido de los maravillosos vitrales (en número mayor que en ninguna otra catedral), y cerrando los ojos respiró profundamente; al extremo de sentir cómo todo su ser se enajenaba hasta casi levitar. Tras un instante que le pareció infinito optó por abrir los párpados y raudo el inconsciente traspasó la "puerta el genio" para activar su inspiración. Alzó tembloroso la vista y quedo admirado por aquella luz profunda y misteriosa, presa del relente tardío, que iluminaba el rosetón occidental y que tanto tenía que ver con el carácter leonés.

"La luz es la madre de las artes plásticas (...) La arquitectura es la medida y ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz, y la pintura es el retrato de la luz por los colores"  -confesaba Gaudí al obispo Grau, después de su asistencia a la misa catedralicia-.

Otros muchos descubrimientos realizó el atribulado arquitecto catalán a lo largo de sus regulares visitas a la catedral leonesa. Luces que le harían cambiar de opinión sobre el estilo gótico, admitiendo su error con humildad (...)  (págs. 101-102).



Escultura de Gaudi - Paza de Botines. León



Una obra muy recomendable por su análisis y documentación, y para conocer no solo las claves de la herencia del "lenguaje gaudinista" (inspiradísima, extemporánea y visionaria), sino también la enorme deuda que la arquitectura contemporánea española ha contraído con el genio de Gaudí, que antes que magister operis, fue un hombre, en muchas ocasiones, atormentado y poco comprendido.



La Escolanía de Montserrat, que en diversas ocasiones ha acompañado la obra del arquitecto catalán, interpretando a Arvo Pärt:










6 comentarios :

  1. Disculpa, Rosa, ayer tu santo y no te ubiqué. Como para Dios no existe el tiempo, la Eucaristía de ahora mismo para ti y tus intenciones.
    Un fuerte abrazo. Felicidades atemporales.

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    1. No te preocupes, querida amiga, te agradezco mucho lo que me dices. Sabes que te quiero mucho. Es verdad, para Dios no existe el tiempo, solo nosotros lo medimos.

      Un beso grande y muchas gracias.
      Pasaré con tranquilidad a escuchar el resto de lo que nos has dejado. Me interesa mucho.

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  2. Desconocía su tormento interior.

    Besos.

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    1. ¡Hola, Toro!

      Es un libro muy interesante y muy bien documentado, me sorprendió.
      Sí, Gaudí tuvo una época de honda crisis espiritual y de creación, y parece ser que su estancia en León coincidió con esta etapa. Aquí también conoció, en Astorga, a la que sería el amor de su vida, pero ella lo rechazó. Esto también contribuyó a su tormento.
      Tuvo también que luchar contra las envidias que despertaba su genialidad, algo frecuente, que suele pasar,Toro. En Astorga le hicieron muchas "picias".
      Sin embargo las largas charlas que mantuvo con el entonces Obispo de Astorga, le ayudaron a superarla. Sus visitas a la catedral le sirvieron de inspiración para la Sagrada Familia, y a dar forma a un nuevo lenguaje ornamental. No valoraba demasiado el estilo gótico hasta que se dejó envolver por nuestra catedral, "la catedral me habló", decía. No sé si la conoces, pero es ¡preciosa!

      A partir de estos momentos, y paulatinamente, fue mostrando mayor desapego por el dinero; él, que solía vestir como un dandy, cada vez era más austero. Se convierte poco a poco en un hombre de profunda religiosidad. La Sagrada Familia es la muestra de esto.
      Superada esta fase de crisis, su carácter, con fama de huraño y poco sociable, se torna apacible y cortés. Amaba la soledad.

      Sabes que murió atropellado por un autobús y que le confundieron con un mendigo, solo vivía para terminar su obra, "el arquitecto de Dios" se le denomina. Su aspecto exterior dejó de interesarle.
      Como hombre y como genial artista me encanta y tenéis mucha suerte de tener esta obra tan colosal, tan suya. La conocerás bien ¿eh, Toro? Es maravillosa. La puerta del Rosario, ay qué bonita es ...

      Un beso, querido Toro.

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  3. No tenia ni idea de este paso por Leon del gran Gaudi ni que habia dejado tan preciosa huella.
    Me gusta mucho lo que acabo de leer en tu post
    Ese libro debe ser muy interesante, lo voy a buscar.
    Muchas gracias, querida amiga
    Besiños Rosa

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    1. ¡Hola, Militos!

      Sí, son dos obras magníficas. El Palacio Episcopal no lo terminó él,tuvo muchos problemas. "El carácter leonés" suele ser por naturaleza seco y desconfiado" (en esto, no me siento muy leonesa, jajaja), pero luego de abrir su corazón a un extraño se torna noble y hospitalario", le advertían. Parece ser que se dio cuenta de esto, a pesar de los problemas que tuvo, al no fiarse, en principio, mucho de él por las innovaciones constructivas que quería aplicar. Lo nuevo, siempre sufre rechazo. Pero Gaudí tenía tesón y confianza en sí mismo.

      El libro es muy bueno, no suelo comentar libros por falta de tiempo, pero este me pareció muy interesante, la ed. es: csed historia del arte,y ha sido editado recientemente; el autor es exhaustivo, le conocemos.

      Besiños, mi querida Miltos.

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