sábado, 17 de noviembre de 2012

Ser creyente hoy



 
 

El miércoles, 14 de noviembre, asistí a una conferencia impartida por Juan Martín Velasco, profesor emérito de Fenomenología de la Religión en la Universidad Pontificia de Salamanca, en su sede de Madrid, y en la Facultad de Teología «San Dámaso». Fue rector del Seminario de Madrid (1977-1987) y, durante dieciséis años, director del Instituto Superior de Pastoral.
La conferencia tuvo lugar en la Colegiata de San Isidoro, en León, siguiendo con el ciclo de conferencias relacionadas con el Año de la Fe,  promovido por el Instituto Bíblico y Oriental (IBO).
 
De entre las notas que recogí, os dejo, en líneas generales, su argumentación, que me parece muy clara:

SER CREYENTE HOY

Partimos de un condicionante, que es la situación en la que nos encontramos: una época de grave crisis del sistema de todas las mediaciones cristianas. Pero Dios está y sigue llamando: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3, 20)

Por una parte, las prácticas religiosas han sufrido un descenso y, por otro lado, han aumentado los matrimonios civiles y el número de niños no bautizados. Se deterioran las creencias y el acercamiento a Dios.
 
Nos encontramos en un período de secularización, según los sociólogos europeos, o bien de postsecularización, según los sociólogos americanos, ya que parece resurgir el interés religioso en estos hechos:
 
  • Gran crecimiento de las sectas (sobre todo, los pentecostales evangélicos).
  • Existe un movimiento de reforma en la Religión en forma de fundamentalismo.
  • No podemos pasar por alto la influencia que la Religión tuvo en la caída del comunismo con la figura de Juan Pablo II.

Sin embargo, en la cultura europea casi nada remite a Dios. Y este olvido afecta a las zonas más íntimas  de la persona: a las preguntas sobre su propio valor o al sentido de su vida.
 
Las respuestas que se elaboran en este momento, vienen a través de la filosofía, no a través de la fe.
Y lo que existe es una crisis de Dios. Una crisis de fe.  Es un problema religioso, el problema religioso fundamental. Las respuestas deben venir desde la fe.
 
La increencia crece, y afecta también a los propios creyentes: la "anemia de fe" a la que alude Benedicto XVI.
Recitamos el Credo, y lo recitamos de verdad,  son expresiones con las que formulamos el contenido de nuestra fe. Pero eso no es la fe, no es creer verdaderamente, si ello no repercute en nuestra vida. Es necesario que lo creamos, y éste es el primer paso. Muchas veces damos por supuesta la fe, sin habernos preocupado seriamente en qué medida somos creyentes. No la personalizamos.
  
 

   
El paso fundamental es acoger el Evangelio, y el primer mandamiento: "Amarás a Dios sobre todas las cosas..." Quien lo ama sobre todas las cosas, es aquel que busca por encima de todo a Éste que es necesario (cita a san Agustín: "Desde que entré en relación con Dios, me di cuenta de que ya no podía vivir más que para Él"). Esto es personalizar la fe. 
 
¿Estamos lejos de personalizarla? ¿En qué medida somos creyentes?
 
Una vez constatado este hecho: ¿qué hacer?   
 
El primer paso nos sitúa incluso, antes del cristianismo. Ha de existir, antes que nada, un resorte de vida espiritual sobre el que poder edificar la fe. Interrogarnos (san Agustín,  ante la muerte de un amigo, se da cuenta de que ya no le volverá a ver. Comenzó a interrogarse: "me convertí -dice- en "un enigma para mí mismo", y este paso le llevó a la conversión. O como escribe Teilhard de Chardin: "...descubrí la fuente de la que procede el río de mi vida").
 
El segundo paso sería darnos cuenta de la tendencia que tenemos a la posesión, a saber más. Cuanto más adquirimos más poseemos, pero menos somos nosotros mismos. Cuando alguien se convierte en sujeto posesivo, se convierte también en una persona incapaz de abrirse a la fe.
 
En el tercer paso se encuentran  las adicciones (ideologías, cultura dominante, moda...) que impiden creer en Dios. Es indispensable que seamos nosotros mismos para ser creyentes; llegando al fondo de nosotros mismos, encontramos a Dios, acogiendo  la presencia que se nos anuncia dentro de nosotros.

Somos oyentes de Dios, estamos creados todo oídos para Dios, podemos estar seguros de que podemos ser creyentes. Es el paso fundamental para decir: creo en Ti.
   


 
Pero ¿qué significa la palabra Dios? Es una palabra original. ¿Cuántas cosas se hacen en nombre de Dios?  Todo lo bueno: nos referimos a a Él como lo más perfecto, lo más bello, lo más alto. Pero también, en su nombre, se han cometido verdaderas atrocidades: matar invocando a Dios...
No es callando como vamos a recuperar esta palabra, sino nombrándola en las condiciones adecuadas.
Dios es un nombre propio que hacemos nuestro, decimos: ¡Dios mío!  El suelo, el soporte donde nace la palabra Dios, es la Religión, no la Filosofía.
 
Dios es para el hombre algo que está por encima de él mismo, inmensamente superior, pero que no está alejado del mundo del hombre. Es un misterio. Nos dice el Evangelio: "...a Dios no le ha visto nunca nadie...". No se le puede pensar, ni imaginar, está por encima de todo.
Decía san Juan de la Cruz: "Dios no se parece a nada". Nos trasciende. Pero la trascendencia de Dios no es igual a su lejanía, sino que sirve para estar más presente en nosotros que nuestra propia intimidad (san Pablo nos comunica: "El misterio no está lejos de ninguno de nosotros, porque en Él vivimos, nos movemos...").



 
Y ¿dónde está Dios? No tiene sentido preguntarse dónde está Dios, porque es la realidad  donde vivimos y nos movemos. El centro del alma es Dios; nos movemos desde Él, con Él y hacia Él. Es una presencia originante, que permanentemente está haciéndose surgir.
Cristianamente hablando ¿qué tipo de presencia es ésta? El Amor hasta el extremo; por eso escuchamos en el Nuevo Testamento: "Dios es Amor".
 
Y la respuesta que el hombre da a Dios, es libre, porque el amor no conquista, no avasalla.  Responder es aceptar esa presencia. Y es a lo que llamamos tener fe.
 
La relación del hombre con Dios, es una relación original, y el primer rasgo que la caracteriza es que es un acto por el cual el sujeto se trasciende a si mimo. Para establecer relación con Dios, siempre hay que poner a Dios primero, es Dios quien nos sale al paso (cita la anécdota de que en una misión le preguntaron a una mujer, después de ser catequizada: ¿dónde está Dios? Ella, tras vacilar, contestó: "no sé, yo no sé dónde está Dios, pero sí sé dónde estoy yo"). El sujeto es Dios, y nosotros lo reconocemos y lo acogemos. El hombre para recibirlo se descentra, se expropia, él no domina, sólo se pone al alcance, lo acoge.
 
 

    
¿Qué sucede cuando el hombre lo acoge?, pues que encuentra, por fin, la paz, el soporte donde agarrarse, sustentarse (el profeta Isaías dice: "Si no creéis en Dios no podéis subsistir", no podremos tener un lugar en donde apaciguarnos).
 
Pero Dios nos llama cuando quiere. A Abraham lo llamó cuando tenía 75 años para comenzar una aventura, y le hace una promesa: que tendrá un hijo. Abraham se pone en camino. Pero Dios aún le pide más: que renuncie a su hijo, la prueba que Abraham tenía de que Dios existe. Y se lo entrega creyendo contra todas las razones posibles.
 
El primer efecto del acto de creer es la ALEGRÍA DE LA FE. Somos bienaventurados. La primera bienaventuranza es la referida a la Virgen María: "Bienaventurada tú, porque has creído". Cuando le acogemos, encontramos el suelo donde repostar, y por eso sentimos alegría.
Cuando uno ama a una persona, se da cuenta de que recibe de ese otro la certidumbre de su existencia, el valor de su propia vida.



 Imagen. Gali Tibbon
 
 
 
¿Cómo se hace efectiva la actitud del creyente? Con un acto de fe, esperanza y caridad.
El primer ejercicio es la oración. La puesta en práctica de la fe es dar voz (o silenciar, también vale el silencio) a la actitud creyente.
El creyente vive en presencia de Dios, y si está eufórico o feliz, le da gracias; si se encuentra en una mala situación, le pregunta, le pide.
La fe opera por la práctica del amor, es la forma más eficaz.

Quien acoge el Amor de Dios, ama.
 
 

Catedral de León
 
 
Por último, el profesor Martín Velasco, se refirió a la mística de la cotidianeidad. Escribe Xavier Zubiri: "Cuando nos percibimos fundamentados en la realidad de Dios, llevamos la experiencia de Dios a la vida diaria, y lo hacemos al realizar bien nuestro trabajo". La fe anima el conjunto de nuestra vida.
 
La fe se vive irradiándola, trasmitiéndola. Evangelizar se convierte en una necesidad, no en una carga. Los símbolos de la fe son la sal, la luz y la levadura. El creyente sólo tiene que ser creyente. Por esto es necesario:
Vivir de tal manera que los que nos vean digan: es imposible que Dios no exista.


 

 
 
Este vídeo contiene otra conferencia sobre este tema, impartida por el profesor Martín Velasco en abril de 2012. Muy interesante y necesario escucharlo.




 
 

martes, 13 de noviembre de 2012

Noviembre 14

 
 
 
 

 
Cáritas es “completamente ajena” a la 'huelga de consumo' del 14-N




 
 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los primeros cristianos





La hora más oscura es cuando está por amanecer...


Dios nos habla cuando quiere, como quiere y donde quiere, pero nunca falta a la cita de nuestra vida, nunca nos deja de su mano. El remedio infalible para que nos escuche, es la oración confiada y humilde.
San Pedro Poveda, encontró en los cristianos de la primitiva Iglesia, la referencia obligada para el creyente. En el prólogo a su obra Vivir como los primeros cristianos, aparecen estas palabras:
"Seguidores del Camino", fueron llamados en algún momento. Vivieron una vocación arrolladora, pero el camino que hubieron de recorrer fue arriscado, nada fácil. Por dentro, porque seguían unas huellas atisbadas pero no vistas. Hacia afuera, porque resultaban provocadores sin proponérselo. Desestabilizaban. Eran incómodos por su modo de ser y de estar, misteriosamente libre y operante, transformador. Cambiaron el rumbo de la Historia, lo dieron la vuelta, lo hicieron girar justamente en la dirección contraria a la que iba. Los despreciados, los perdedores, los vencidos, acabaron siendo los vencedores. [...]

Vivir como los primeros cristianos, transformarse para transformar, ¿una utopía?

Pero ¿no es a la utopía a lo que tiende la conciencia profunda del hombre de hoy, dolida de carencias, de desencantos ante una Humanidad inmisericorde e injusta con la propia Humanidad?".


Los primeros cristianos para solventar el problema de la persecución, señalizaban los lugares con el pez. 
Se trata de un acróstico de la palabra pez en griego "ijzus" que significa: Jesús Cristo Hijo de Dios Salvador.


Los primeros cristianos, nos dice Pedro Poveda, eran hombres y mujeres de fe, eran cristianos sin fingimiento, estaban llenos del espíritu de Jesús, eran hermanos de todos, tolerantes y alegres, pacíficos y humildes, diligentes y audaces para el bien y perseverantes en la oración y en la fracción del pan.

Nos interpela:
 
"Y perseveraban en las oraciones, que son la respiración del alma.
Los efectos maravillosos de aquella oración de las catacumbas, aquel valor, aquella firmeza en la fe, aquella intrepidez santa, se consiguen con la oración perseverante [...]
Para saber lo que Dios quiere de nosotros, hay que orar; para ser como él quiere que seamos, hemos de orar [...]
Ten la seguridad de que Dios escucha a quien humilde y confiadamente persevera en sus ruegos, y no juzgues de la eficacia de la oración por la prontitud en conseguir lo que deseas [...]

Nos anima:
 
¿Qué nos detiene para orar ¿Por qué no insistimos en nuestras súplicas? ¿Qué pobre deja de pedir cuando tiene la seguridad de alcanzar lo que pide?
¿Necesitáis? Pues para que se os dé, no hace falta sino que pidáis.
¿Qué queréis hallar? Lo que pretendéis hallar lo hallaréis buscándolo.
¿Suspiráis porque se os franqueen las puertas de la misericordia del Señor? Llamad y se os abrirá.
No cabe quejarse y culpar a nadie de nuestros males, porque si no recibimos, es porque no pedimos; si no hallamos, es porque no buscamos; si no se nos abre, es porque no llamamos. 

Y  confiesa:
 
Siempre que yo dejé de recibir lo que necesitaba, fue porque dejé de pedir, y cuantas veces no hallé lo que deseaba, fue porque no lo busqué, y siempre que encontré cerradas las puertas, fue porque no llamé.
Días, meses y años perdidos, porque en ellos no hice oración; días, meses y años careciendo de todo lo bueno y plagado de miserias, porque no oré.
Pidamos al Señor todo, desde el pan nuestro de cada día hasta el pan celestial de su divino cuerpo; y pidamos seguros de que obtendremos lo que pedimos.





jueves, 8 de noviembre de 2012

Alrededor de Las Navas de Tolosa







La Historia no se repite, pero nos enseña y conviene aprender; como decía Cicerón, es "maestra de la vida": Historia magistra vitae.

Este  año, el 16 de julio, se han cumplido ocho siglos de la batalla de Las Navas de Tolosa, suceso clave en la llamada Reconquista de los territorios cristianos tras la invasión musulmana.
El vídeo refleja con acierto lo que fue la Reconquista. Gracias a los reinos cristianos, la Península Ibérica logró recobrar su identidad cristiana. Las Navas, según los expertos una batalla "de libro", marcaron la ruta a seguir, el rumbo: vencidos los almohades, Europa neutralizaba el peligro musulmán en Occidente.

He leído en estos días una entrevista realizada a don Luis Suárez Fernández (uno de los mejores medievalistas españoles, miembro de la Real Academia de la Historia y catedrático emérito de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid).

Una entrevista  sobre el significado de Las Navas.


Sin Las Navas, ¿una Europa musulmana?
"A consecuencia de esta batalla nace la monarquía católica española"


-Realmente, ¿tiene tanto relieve esta victoria en la historia de España?

  -Ya los cronistas españoles de la época la llaman simplemente "la Batalla". Eso revela su importancia desde el principio.
   ¡Por qué? Porque en el siglo XII, dentro del Islam se había producido una revolución hacia el fundamentalismo. Dejando a un lado la influencia árabe, creaba dos grandes potencias: una turca, en Oriente y otra berberisca -los almohades-, en Occidente, que trataban de poner un radicalismo islámico [...] Los almohades imponen en España una intolerancia que prohíbe incluso la estancia de judíos y de cristianos en su territorio.
En este momento, el Papa Inocencio III toma la decisión. Europa, la Cristiandad está en peligro. Hay que convocar la cruzada. En Oriente será la que llamamos Tercera Cruzada, que fracasará, y en Occidente, la de Las Navas, que es la que triunfará porque no sólo destruye el poder militar almohade, sino que abre el camino para que en treinta o cuarenta años toda la península se sume a la Cristiandad europea. Se trata, pues, de un acontecimiento militar, político y religioso de una importancia decisiva.

-Si hubiesen vencido los almohades...

  -Probablemente habrían abierto una brecha hacia Europa y nadie es capaz de adivinar qué hubiera ocurrido, hasta qué punto estaba Europa en condiciones de resistir. Desde luego, hoy podríamos estar hablando de una Europa musulmana. Ese era su sueño.

-¿Qué importancia tiene el hecho religioso en la batalla?

   -Absoluta. Comprendo que esto puede molestar a la gente. Cada vez que hablo de estas cuestiones se meten conmigo....Pero la religión tiene una importancia decisiva en esta batalla. Unos y otros van a luchar al servicio de Dios. Eso llega a provocar un curioso conflicto: los cruzados que vienen de fuera se enfadan con los españoles, porque piensan que tratan demasiado bien a los musulmanes, y se van.
Lo que querían los españoles era meter a esta población islámica dentro de sus propios territorios, formando una especie de reserva.
El hecho religioso da una enorme importancia a la batalla. De ahí la leyenda del ángel que mostraba el camino para poder llegar a la retaguardia...Son leyendas. Pero también indican el modo de pensar de la época. No hay que olvidar que el resultado de la batalla es la reconquista del resto de España, donde se manifiesta un catolicismo fiel a Roma, y sumamente caritativo. Crea incluso una reserva para los musulmanes, en lo que después se denominaría Reino de Granada.

-¿No es la lucha de dos integrismos, musulmán contra católico?

  -No, de ningún modo. El espíritu que está predominando en lo que podríamos llamar las filas españolas es lo que está sembrando san Fernando. Él parte de dos principios fundamentales: primero la criatura más excelsa no es un varón, sino una mujer, la Virgen María (Jesús no es una criatura, es Dios). Y segundo, no hay que olvidar que el cristianismo nació dentro del judaísmo y que por consiguiente con él no debe haber más que una forma de relación, un trato de favor, de tolerancia, de intentar llevarles al convencimiento de que la verdad les está aguardando a la vuelta de la esquina.
   A consecuencia de esta batalla nace la monarquía católica española. Fíjese que el sucesor del vencedor de Las Navas es san Fernando; y en Francia, san Luis. Se trata de dos nietos de una misma persona que estaba en la retaguardia en Las Navas: la reina Leonor de Aquitania, la que crea las Huelgas de Burgos, monasterio con una importancia decisiva en la vida española.

-¿Qué lecciones que podamos aplicarnos hoy nos enseña este episodio?

   -Estamos viviendo una experiencia bastante semejante. Desde principios del siglo XX, el Islam está sufriendo en su interior una especie de choque de revolución interna hacia el fundamentalismo. Si este llegara a imponerse, como se teme, el peligro para Europa sería peor de lo que nadie imagina. Hay que defender y ayudar a los musulmanes, como pide el Papa, para que permanezcan dentro de lo que es un espíritu religioso, sin dejarse llevar por el fanatismo.

  -En un nivel político, supongo que también da lecciones de cara a la defensa de la unidad de España, ¿no?

   -Claro...También supone una lección en este sentido. Y de cara a la conformación de la monarquía, que es una forma de Estado en la que se entiende que entre el rey y los súbditos hay un recíproco juramento de fidelidad. Esa es la base fundamental de la libertad, y es algo que ahora se está olvidando.

 Mundo Cristiano, noviembre 2012



 Batalla de Las Navas de Tolosa, Van Halen


O la batalla de Lepanto, en tiempos de Felipe II:

"Yo no sé qué piensan de mí, sino que soy de hierro o de piedra, y en verdad han de ver que soy mortal como los demás".

Felipe II, el más grande de los monarcas de la Casa de Austria, sufría cada vez que debía tomar una decisión que implicara participar en una contienda. Hombre religioso, veneraba a su padre, Carlos V, pero su manera de abordar los problemas era distinta:

El emperador -comenta el embajador veneciano- tenía afición a las cosas de la guerra; al rey no le agradaban. Aquel se lanzaba con ardor a las grandes empresas: éste las evitaba".



Batalla de Lepanto, Pablo Veronés


Rocroi, el último tercio, Augusto Ferrer i Dalmau


Augusto Ferrer i Dalmau puede ser considerado actualmente como el mejor pintor de batallas de nuestro país, es "el pintor del Ejército español" y, en este caso, recrea los últimos momentos de otra batalla decisiva en la historia de España, Rocroi, en 1643, con la derrota de los Tercios, en tiempos de Felipe IV,  en un contexto histórico diferente: la Guerra de los Treinta Años.

Y retomando la entrevista del profesor Suárez, me quedo, sobre todo, con este fragmento:

"Si este (el fundamentalismo) llegara a imponerse, como se teme, el peligro para Europa sería peor de lo que nadie imagina. Hay que defender y ayudar a los musulmanes, como pide el Papa, para que permanezcan dentro de lo que es un espíritu religioso, sin dejarse llevar por el fanatismo".


Existen proyectos de la Iglesia que trabajan en este sentido. Acercarse al otro, en un primer momento, no para imponer, sino para conocer y escuchar. Ayudando si lo necesitan y, desde un diálogo sincero y respetuoso anunciar el mensaje Jesús; es el respeto que merece todo "evangelizando", ya sea cultura, religión o persona.

La Historia no se repite, pero es maestra: aprendamos; ahora se nos ofrece una nueva oportunidad, pero sin cerrar los ojos a lo que sucede. Hoy, me decían en clase: Rosa, en mi barrio hay tres mezquitas y una sola iglesia cristiana. Pero ¡no te creas que son templos enormes!, se encuentran en casas de vecinos, y en el portal puede verse una pequeña placa: mezquita, ¡fíjate! -me dicen-, ¡la mezquita está en un piso corriente!... ¡y se encuentra siempre repleta,  con muchos jóvenes y niños...! ¿Están nuestras iglesias llenas de jóvenes y niños...? Es para meditar. La Nueva Evangelización nos exige acercarse y escuchar...

Una de mis hijas participa en un proyecto de voluntariado de ayuda a inmigrantes, que ofrece clases de apoyo. Trabaja con niños marroquíes; les tiene mucho cariño, es recíproco. Las niñas se quejan -me dice-  de que sus hermanas mayores deben estar los fines de semana a las 8 en punto en casa, si no las castigan (el resto de la semana tienen que ir a casa nada más salir de clase para preparar el té a su padre), mientras que sus hermanos varones tienen toda la libertad...

Asistió hoy a una charla sobre este proyecto.  Me decía:
¡Mamá!, hoy escuché en la charla algo que me llenó mucho. Nos dijo la profesora, que trabaja también en este proyecto con chicos marroquíes, que había ofrecido una bolsa de caramelos al primero que llegara a un árbol que se encontraba a cierta distancia. Los chicos del grupo se cogieron todos de la mano, caminaron juntos hacia el árbol y se repartieron los caramelos. ¡Fíjate, mamá, cómo comparten!, nosotros eso no sé si lo haríamos.


Este vídeo contiene uno de los desfiles de los cadetes de la Academia General Militar, los futuros oficiales del Ejército español. Desfilan por la calle principal de la propia Academia, en Zaragoza.

Mi pequeño homenaje a nuestros oficiales y soldados, a veces, poco comprendidos.


  



Y la realidad es que defienden con su vida nuestra libertad y la de aquellos que carecen  de ella. Ellos también se acercan con su ayuda humanitaria, y nos dejan su testimonio.







lunes, 5 de noviembre de 2012

Dios te salve, María





La Anunciación, Fra Angélico. Museo del Prado


Fra Angélico entendió el arte como un acto de devoción; sus pinturas son una catequesis.


Pocos artistas han logrado educar, suscitar los sentimientos y el amor a Dios como este genial domini­co de vida humilde, sencilla y caritativa.

Utiliza el color como reclamo de fe, las figuras como narra­ción evan­gélica, comunicando de forma sugestiva amor, paz, fe y espe­ranza a todos los que lo contemplan. Y entre los colores el azul, símbolo de la virginidad, piedad y cielo, que en esa época, el Renacimiento, era difícil de lograr, porque se obtenía con lapislázuli, para que tuviese este brillo y esta intensidad.

Cada una de sus obras, según su biógrafo Giorgo Vasaro, eran una expresión de fe y una instrucción evangélica:

 "Nunca levantó el pincel sin decir una oración, ni pintó el crucifijo sin que las lágrimas resbalaran por sus mejillas".

  




La Anunciación es la visita del arcángel Gabriel, enviado por Dios a la Virgen María, para pedirle que sea la Madre de Dios por la gracia del Espíritu Santo. Se relaciona a su vez con la Encarnación, porque a través de esta visita, lo que hasta entonces era palabra, el Verbo,  se convierte ahora en el ser de carne y hueso que será Jesucristo.
Fra Angélico une en su Anunciación la expulsión de Adán y Eva del Paraíso por el pecado, y la Redención del mundo, la Salvación, el nuevo amanecer, simbolizado por el haz luminoso dirigido al oído de la Virgen:

"¡Alégrate llena de Gracia, el Señor está contigo! No temas, vas a concebir en tu vientre y darás a luz un Hijo, al que llamarás Jesús. Será grande e Hijo del Altísimo. ¿Cómo será esto pues no conozco varón?- El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso nacerá Santo y será llamado Hijo de Dios.- He aquí la esclava del Señor, responde María, hágase en mí según Tu palabra" (Lc 1,35)






Dios te salve, María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto 
de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén




domingo, 4 de noviembre de 2012

Arroz con leche






¡Mamá, dime las cantidades exactas! - le digo a mi madre cuando le pido una receta- ella se ríe porque lo tiene que pensar, siempre me responde: "como tú veas", "lo que tú veas"; piensa un poco y añade: una cebolla, dos tomates... y así, van saliendo las cantidades exactas. Cocina sin manual ninguno, con lo aprendido de mi abuela, trato de no perderme ninguna de sus recetas,.ni como cocinera ni como madre, es una madre ejemplar y una esposa ejemplar, siempre se me ha caído la "baba" con mis padres, porque son maravillosos, por este motivo comencé con la cocina en el blog...
 
Nunca tiene pereza para cocinar, con frecuencia nos reparte dulces (orejas, arroz con leche, bizcocho...), o callos a la leonesa, manitas de cerdo, mollejas, sardinas en escabeche, empanada de bonito, cangrejos de río, gazpacho, aquello que sabe que nos gusta o que es más latoso de preparar (sobre todo las vísceras), siempre está pendiente de nosotros. Las reuniones en torno a la mesa son muy frecuentes y, si no nos reunimos,  lo prepara y nos lo reparte. Nunca he conocido a una persona más generosa que ella, con todos, no es porque sea mi madre, pero es así. Dios nos regaló a mi padre y a mis hermanos  una persona excepcional...
 
Una de sus recetas más ricas (aunque todas son ricas), es el arroz con leche, nos prepara una fuente ¡enorme!, comemos arroz con leche una semana, y como sabe que a sus nietos también les encanta, cada poco lo prepara. Como ella dice: "lo he ido adaptando a mi manera".
 
Os dejo la receta (con cantidades exactas)

Ingredientes

1/4 de arroz (un vaso de los de agua)
1l. de leche
Un trozo de mantequilla
2 ramas de canela
La piel de una naranja
8 ó 10 cucharadas de azúcar
Canela en polvo

Preparación

Ponemos al fuego el arroz en una cazuela con agua (sólo cubierto). Cuando rompa a hervir, se retira el agua (así eliminamos el almidón). Se añade la leche previamente calentada, las ramas de canela y la piel de la naranja. Se deja media hora (ó 35') cociendo a fuego lento. Se remueve de vez en cuando, no hace falta remover constantemente, pero eso sí ¡a fuego lento! (se puede añadir otro poco de leche, si vemos que lo necesita). Cuando falten cinco minutos para terminar la cocción, se añade la mantequilla (un trozo como una nuez) y las cucharadas de azúcar. Se deja que termine y se retira del fuego.
 
Se reparte en los distintos recipientes y se espolvorea con canela.
 
Meloso, meloso, la palabra preferida de mi madre en la cocina. 
 

  
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Actuar en lo cotidiano


 
 

 
 

Ayer entré en el blog  Ahora quedamos en el blog, y nos dejaba este mensaje; es imposible permanecer callado, está sucediendo. Es cierto que no podemos plantearlo como un enfrentamiento, pues Dios es el Señor de la Historia, y Él mismo nos dijo que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos; Él está con todos los hombres, porque es Padre y  sabe todo, nosotros no. Pero el mensaje de Jesús de Nazaret, Dios encarnado, no se encuentra en todas las culturas, el mensaje de Jesús de Nazaret sólo se encuentra inmerso, encarnado, en la cultura cristiana. Si creemos en él, porque cambió la historia de la Humanidad y nos enseñó el verdadero rostro de Dios, Dios Padre, no podemos silenciarlo, ser cobardes, o simplemente pasar, obviarlo... lo dio todo, es la verdadera Vida... el Camino, la Verdad, la Vida...

Por eso me duele en el alma  este vídeo; estuve desasosegada, no porque no lo supiera, se ve venir, sino porque es necesario vivir (primero vivir) y enseñar el mensaje de Jesús, en casa, en la calle, en el trabajo, cada uno en su parcela...es para todos; nuestros hijos, las nuevas generaciones, no pueden desconocerlo o conocerlo a medias,  les estaremos ocultando o mostrando con "paños calientes" la Vida Verdadera; si lo vivimos y lo creemos, es ineludible. La Historia seguirá su curso, pero nosotros, los cristianos, aquí y ahora debemos actuar, en el día a día, en lo cotidiano. Cada uno, cada grano, es importante. 
 
Todos los carismas de la Iglesia son necesarios, son carismas de Dios, un regalo. Navegamos en el mismo barco.
 
  
La autora del blog Es cielo y es azul nos ha dejado otro mensaje: el vídeo para preparar el Congreso Nacional de Pastoral Juvenil en Valencia, 1 al 4 de noviembre de 2012.
 

 

 
 
 
Gracias, Mento y Cielo azul