lunes, 12 de enero de 2015

Poema Virgen del Camino

 
 
 
 

Una grabación de la Escolanía de los Dominicos del Colegio de la Virgen del Camino, León, lugar donde se ambienta el poema, realizada en el año 1963.
Las imágenes corresponden a la Basílica de San Isidoro de León.


 


Estas noches de invierno hace frío en la casa,
los techos son muy altos y las paredes viejas,
cierran mal los balcones y la ventisca entra
hasta la misma cama donde espero
a que me venza el sueño y a que el sueño
me arrebate de golpe el libro de las manos,
y así, sobresaltado, me despierto
en medio de las sombras.
Y es entonces cuando comienzo un rito,
un viejo rito íntimo, igual todas las noches:
rezo un avemaría mentalmente.
Durante muchos años esto me avergonzaba.
¿Qué buscas?, me decía, en oración tan simple.
Eres un hombre ya, no crees mucho
que el destino del hombre obedezca a unas leyes
divinas ni que el orbe, engastado de estrellas
en las ruedas del sol y de la luna
sea maquinaria de un reloj,
al que un ser bondadoso
da cuerda cada noche en su vasto castillo,
esa vieja mansión que Nietzsche llamó Nada
y Bergson llamó Tiempo.
Es tarde para ti, me digo. Déjale
esa oración a otros, a tus hijos tal vez,
ignorantes aún de lo que sean
las palabras antiguas del arcángel
que anunciaron el Verbo y su silencio
en misterioso griego, según cuenta San Lucas.
No pienses otra cosa. Estás cansado.
Ya es bastante de un día
conocer su final y conocerlo en paz.
Deja, pues, de rezar. Ese viático
no puedes usurparlo, porque, di,
¿de qué te serviría? De qué sirve una llave
de la que no sabemos a dónde pertenece?
Son razones que habré dicho mil veces,
pero al llegar la noche,
me acuerdo de otras noches
y el frío de mis pies entre las sábanas
es un frío de infancia, de internado,
cuando oía a mi lado el dulce respirar
en otras camas, y en el cristal la escarcha.
Y al recordar aquellas ya lejanas
noches de la meseta, tan largas,
oscuras y sin fondo,
recuerdo las palabras de los frailes:
La Virgen del Camino
guiará vuestros pasos donde quiera que estéis:
No dejéis de rezarle y el camino
no será tan difícil. Será para vosotros
linterna en alta mar o una noche de luna.
Y recuerdo que yo, para dormirme,
imaginaba, acurrucado,
debajo de las mantas que pesaban
pero que calentaban poco,
sin moverme siquiera de la parte más tibia
que había caldeado con esfuerzo,
incluso con mi aliento, imaginaba, digo,
qué sería de mí, y qué lejanos mares
habría de cruzar, qué extrañas tierras.
Otras veces pensaba si la muerte
habría de llegarme
como a aquél que labrando
un buen día su viña, ni siquiera
de recoger su manto tuvo tiempo,
o en medio de una fiesta, o en el sueño.
Al llegar a este punto
recuerdo que temblaba y pensaba en mi Virgen,
de modo que mis labios desgranaban
aquel Ave María, gratia plena
con el que yo me hacía
un lecho de hojas secas,
y luego me dormía para llegar
muchos años después,
a noches como ésta,
noches frías de invierno
donde a solas conmigo voy pensando
y dejando en mi boca, una a una,
las palabras antiguas
de la Salutación, como si fueran
el óbolo que habrá de franquearme
los portales del manto hospitalario
que unos llamaron Tiempo
y otros llamaron Nada.
 
 
Andrés Trapiello, Poema Virgen del Camino
 


 
 

6 comentarios :

  1. Que gran poema a la Virgen del Camino, te va llevando desde su infancia al momento de sus dudas, pero sin soltarse de la mano de la Virgen, a pesar de sus dudas. me encanta, como siempre me encantó esta advocación de la Virgen que tan bien la viene. Que bonita patrona para tu querido León.

    Ella siempre será el camino a Jesús y de Él al Padre. También Arcendo publicó una imagen de una Virgen del Camino muy tierna y bonita. ¿La recuerdas? Creo que la guardé.

    Querida Rosa, ando sin ganas de publicar.

    Gracias por tus besiños de domingo, te los devuelvo duplicados hoy lunes..

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    1. No lo conocía, me encantó cómo desgrana las dudas, los interrogantes, cómo llega a la oración. Es precioso.

      No recuerdo la imagen de Hoja, me la tienes que enseñar.

      Publica cuando tengas ganas, aunque te echo de menos si no estás, siempre.

      Besiños de martes, y grandísimos...

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  2. Es precioso, Rosa. Gracias por compartir.

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    1. Cuando lo descubrí, también lo dije: ¡es precioso!

      Gracias a ti, querida amiga.

      Un beso muy grande.

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  3. ¡¡Precioso Rosa!! Te felicito amiga.Ella nos enseña el Camino hacia Dios , nos lleva de Su Mano.¡Gracias! Un abrazote.

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    1. Sí, de Su mano, se refleja muy bien en el poema ¿verdad?

      Un beso y un ¡abrazote!, mi querida Marian.

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